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ABC JUEVES 8 9 2005 Opinión 5 MEDITACIONES LAGARTO, LAGARTO D EMASIADAS coincidencias en tan poco tiempo. Lagarto, lagarto. Algunos se temen lo peor, y todavía quedan dos años de legislatura. La sequía que se ceba con los campos, la crisis del pollo asado y la salsa en la que flotaba, el incendio del Alto Tajo... En Castilla- La Mancha comienza a circular la sospecha de que el relevo en la presidencia de la comunidad autónoma está relacionado con una imprevisible racha de sucesos de creciente magnitud. Todavía faltan casi dos años para las próximas elecciones, pero fiestas patronales se celebran todos los veranos en muchos pueblos y, bajo los fuegos artificiales, la gente no ha dejado de barajar la posibilidad de que el gafe resida, miedo da pensarlo, en lo más alto del escalafón administrativo. Lagarto, lagarto. La cosa supera ya la categoría de sana distracción popular y es considerada como una seria amenaza política. Porque estas cosas, a la larga, asustan. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR CULPABLES DE NUEVA ORLEANS MILITARIA DE NICHOLAS HOBBES Destino Barcelona, 2005 237 páginas 16 euros A Soldados de aquí y de allá Entretenido libro éste en el que a la manera de un prontuario, breviario o vademécum, y de un modo misceláneo, se reúnen hechos, leyendas y curiosidades sobre la guerra y los ejércitos a través de la historia con un apéndice sobre militaria española compuesto por Francisco Luis del Pino Olmedo. No es, sin embargo, en ese apéndice donde aparece un dato singular referido a nuestras tropas: el número de soldados españoles en la guerra de Vietnam, puesto aquí en diez hombres. ¿Alguien supo o sabe de ellos? Fuera de esa cifra y de otras en las que abunda este manual, hay apartados tan notables como el de los vientos de guerra entre los que se cuentan el viento que levantó la arena en la que desapareció el ejército del persa Cambises, el viento que acabó con la flota de Marco Atilio Régulo contra Cartago, el viento divino de los kamikazes, y el que desperdigó la Armada Invencible e hizo clamar a Felipe II que Dios es inglés También se incluye el poema de Tennysson a la Carga de la Brigada Ligera, vía como cualquier otra para ir a por laureles y salir encebollado. EDUARDO CHAMORRO la vuelta de muchas esquinas, la muerte tiende sus trampas. La gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, había decretado la evacuación de Nueva Orleans. Los ricos sonrieron, sin creerlo. Los pobres no tenían dinero para el tren. El huracán pasó la primera vez rozando la ciudad. Pero dio la vuelta y la alcanzó en pleno corazón, la deshizo. En los últimos 200 años la meteorología ha traído de cabeza a los especialistas. El clima del planeta debe ser cuidado como un convaleciente frágil. Bush ha fracasado como presidente, sobre todo por su pequeñez, su falta de grandeza en esta cuestión capital. No ha defendido, sino atacado al medio ambiente: ha apostado por rentabilidades de cortísimo plazo, por inmediatas ventajas materiales, casi nunca públicas, poco publicables. El papel de un gran mandatario tiene que ver con las vidas de los que están y de los que estarán un día en su país, en su mismo planeta. DARÍO Una gran carpeta de Estados Unidos VALCÁRCEL podría titularse Cómo reducir el consumo de petróleo, cómo reducir la contaminación de la biosfera. Este capítulo no cuenta para Bush, o más claro, es un capítulo que detesta (podría subir el galón de gasolina, reducir la dependencia exterior: no se atreve) Su hombre de confianza, el vicepresidente Cheney, ha sido una cuña, voz nunca discutida, eco constante de grandes compañías petroleras o carboneras. Algunas empresas inyectan fondos en las maquinarias de los partidos, mientras tratan de taponar con sobornos cuanto pueda publicarse sobre deterioro medioambiental. Como pocos factores, el clima determina la conducta de las gentes. Muchos de los expatriados europeos a América (por persecución, pobreza, no hablamos hoy de esclavismo) han cambiado en pocas generaciones por la fuerza del clima. La parte más europea de Norteamérica, la costa atlántica, desde Maine a Virginia, apenas ha vivido sobresaltos climáticos. Pero el resto de América, Asia y África han visto sequías, inundaciones, terremotos, tsunamis, tifones. Europa ha sido la excepción. La benignidad del clima europeo ha influido en sus habitantes. En ocasiones raras, Pompeya ha sido enterrada por el Vesubio, media Lisboa ha desaparecido en el terremoto... Aunque haya tantas tragedias provocadas por el hombre (guerras, nazismo, noyades de Nantes, noches de San Bartolomé... la moderación del clima ha marcado a este pequeño continente. Un columnista del Boston Globe, Ross Gelbspan, describe la situación en el IHT de 31 de agosto último: el huracán llamado Katrina por el Servicio Meteorológico Nacional, tiene en realidad otro nombre, calentamiento de la Tierra. Cuando el año comienza con una nevada de 60 centímetros en Los Ángeles, estamos ante el calentamiento de la Tierra. Cuando los vientos de 200 kilómetros hora cierran las centrales nucleares de Escandinavia, es el calentamiento de la Tierra. Cuando la sequía hace arder grandes extensiones de España, Portugal o Francia, es el calentamiento de la Tierra. Cuando en Bombay la lluvia acumula 95 centímetros de agua en un día, es el calentamiento de la Tierra. Es curioso ver cómo el presidente de los Estados Unidos se inventa una realidad imaginaria para huir de los verdaderos problemas. El 25 de agosto el Katrina castigaba ya la costa de Florida. Pero el 30 Bush estaba en la base naval de San Diego, en el Pacífico, predicando argumentos triviales sobre la Segunda Guerra mundial ¡los kamikazes comparados a los suicidas de Nueva York o Madrid! ¡Quienes, primeros de sus promociones, rendían un último servicio al emperador, equiparados a los vulgares asesinos de Atocha! Hace tres años un panel de 2.000 físicos, químicos, astrónomos y matemáticos, con 34 premios Nóbel comisionados por la ONU, se pronunció sobre el calentamiento del planeta: la quema creciente de combustibles fósiles calienta la biosfera y desencadena desórdenes meteorológicos. Parece que a algunos prohombres, quizá menos de un centenar, no les importa que peligren sus nietos. Qué raro.