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ABC MIÉRCOLES 7 9 2005 Gente 97 PAPIROFLEXIA DE LA MODA Tejidos plegados, plisados y tableteados. La moda para el verano 2006 se antoja como un delicado juego de papiroflexia Cibeles 2005 SUBIDAS AL ANDAMIO Tacones de altura, alternando plataformas y agujas, para una colección de vértigo cuya intención es estilizar la figura de la mujer Marge Simpson en moto Enrique Loewe y Covadonga O Shea se ganaron el sueldo como espectadores en un día en el que hubo muchas caras televisivas POR ROSA BELMONTE PABLO GARCÍA Presidente de la Federación de Empresas de la Confección En Cibeles hay gente más rara que en el bar de La guerra de las galaxias A ver, un señor con pantalón corto, zapatos de cordoneras y chaleco. Un Zipi o Zape crecido al que doña Jaimita siguiera vistiendo igual. Pero la palma de raritos se la lleva Diane Prevert, del Vogue francés. Toda de negro y con la piel blanca como el papel (y no del reciclado) Con un moño que termina a una altura que ni ella alcanza, coronado de vaporoso velo. Y perennes gafas de sol. El impactante conjunto lo completa una sombrilla japonesa. Es un poco entre Martirio y un personaje de Manet. A Berthe Morisot con violetas le cambiamos el sombrero alto por el moño y el velo, y las violetas por la sombrilla (o le ponemos gafas de sol a la Celestina de Picasso) Quien se sienta detrás debe de estar encantado de no ver a las modelos de Alianto en camisón, con botas vaqueras y la bolsa del pan al hombro. Resulta admirable tener las santas narices de salir así a la calle (me refiero a la de Vogue Claro, que a mí es que ya me daría corte ponerme la gorra de Natalia Verbeke. Vestida de Ailanto para dar aliento. Volvería para ver la colección de Duyos con otra ropa. Uf, más trajín de quita y pon que una modelo. La primera fila del desfile de Iñaki y Aitor Muñoz (Ailanto) era un muestrario televisivo. La Verbeke (ex del chico de moda, Gonzalo Miró) de Al filo de la ley Mónica Cruz, de Un paso adelante Laura Pamplona, ex de Aquí no hay quien viva Paco León y Melanie Olivares, de Aida Las sandalias de Melanie eran como las de Mahoma. Unas chanclas de soga. Bueno, las de Mahoma que hay en el palacio de Topkapi son de Blahnik a su lado. Más animado estaría el desfile de Roberto Torreta. El ubicuo Sergi Arola; la estilosa, y ex casera de los Beckham, Ana García Siñeriz; Pastora Vega, Pascua Ortega o Tony Acosta y su marido. Un chiquillo. Será porque no era su marido, Jacobo, sino su cuñado. O sea, Manuel Martos, el hijo menor de Raphael y Natalia Figueroa, con una camiseta en la que se leía Cállate la boca Sí, mejor, que me lío. Lo mismo era Raphael. Repetía Ana Botella. En Torreta. Ser edil de Asuntos Sociales es un buen trabajo. Te permite ir a desfiles de moda a media mañana. Vale, no se puede decir que Cibeles no sea un asunto social. Mercedes Sampietro acudió a echar un vistazo a la moda española. Una vez puesta en solfa la televisión, quizá tenga algo que decir de los trapos. De negro Palacio fue Paloma Lago a Palacio, cuyas modelos iban despeinadas como si Marge Simpson o la novia de Frankenstein hubieran ido a Ifema en moto. Premio del día para Enrique Loewe y Covadonga O Shea, todo el día viendo desfiles. En el de Jesús del Pozo estaba Carme Chacón, a quien Modesto Lomba explicaba todo, todo, todo. Á. DE ANTONIO La moda española está en peligro TEXTO: ISABEL AGUILAR Paloma Lago, así de radiante FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO Natalia Verbeke, momentos antes del desfile de Duyos Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar Con este advertencia popular resume el presidente de la Federación de Empresas de la Confección, Pablo García, la situación que diezma al textil español y alarga su garra hacia las grandes firmas, aunque por el momento no logra siquiera acariciarlas. En un contexto apropiado, como es la pasarela de Cibeles y en un momento encrespado de pactos incomprensibles entre China y la Unión Europea, García no oculta su rechazo frontal ante el acuerdo que da rienda suelta a los 75 millones de prendas procedentes del gigante asiático y que permanecían retenidas en las fronteras dado su carácter ilegal. Los productos chinos distorsionan el mercado español y, gracias a la permisividad europea, van a entrar en nuestro país de un modo indiscriminado, imposibilitando que hagamos nuestras empresas más competitivas Jesús del Pozo, aguja refinada desde los difíciles años de la transición, permanece tranquilo ante la invasión del gran dragón de las telas convencido de que las pasarelas están exentas de pagar la factura de la batalla por el mejor precio. Pablo García, sin embargo, aconseja a los diseñadores que no se crean invulnerables puesto que, aunque los productos que vienen de China suelen ser de nivel medio- bajo, eso no significa que la moda de diseño se encuentre libre de peligro. Estoy seguro- -apostilla- -de que en un futuro no muy lejano el prêt- à- porter español estará también amenazado