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50 MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC Cultura y espectáculos RUSSELL CROWE Actor El boxeo es algo estúpido El oscarizado Russell Crowe protagoniza Cinderella man la última película de Ron Howard, que llegó a Venecia fuera de concurso, en la que interpreta a un boxeador que toma la determinación de subirse al cuadrilátero para conseguirle un futuro a su familia TEXTO: TONI GARCÍA FOTO: EPA VENECIA. Es uno de los mejores actores de la actualidad, aunque últimamente haya sido carne de tabloide por su incidente en un hotel de Nueva York, cuando arrojó un teléfono móvil a un recepcionista. El protagonista de la sensacional Cinderella Man demuestra en el filme de Ron Howard que para él no existe reto imposible y se perfila como candidato al Oscar por su papel del boxeador James B. Braddock, un héroe en los tiempos de la Gran Depresión americana. ¿Por qué se interesó por esta historia? -Era un guión excelente, me gustaba la idea de interpretar a alguien tan de carne y hueso y que tenía tan claras las prioridades en su vida. Por otro lado estaba Ron Howard. Trabajé con él en Una mente maravillosa y fue una experiencia increíble. Es alguien que no se anda con tonterías y si algo no le convence lo dice. Yo aprecio esa claridad, el hecho de trabajar con alguien en quien confío plenamente y que además filma rápido como el rayo y es tan brillante. ¿Tenían ustedes mucha información del auténtico Jim Braddock? -Oh sí, teníamos metraje de su pelea por el campeonato en 1929, teníamos un montón de combates en horrible plano fijo, artículos de todas clases... desde un punto de vista periodístico era algo enorme. En diez días fue cinco veces portada del New York Times Fue fácil reunir la información necesaria porque la prensa escribió muchísimo sobre él y sobre los tiempos en los que le tocó vivir. ¿Se prepara usted de forma diferente para interpretar a una persona que realmente existió que para un personaje de ficción? -Bueno, es un nivel diferente de responsabilidad, eso seguro. Pero yo asumo esa responsabilidad y de hecho fue una de mis principales motivaciones para hacer que todos entendieran el legado de Confío plenamente en Ron Howard; aprecio su claridad, filma rápido como el rayo y además es muy brillante Cuando era niño, era fanático de Muhammad Alí, y me gustaban tipos como Sugar Ray Leonard y Óscar de la Hoya Braddock y lo que significó en su tiempo. De todas formas, se trata de saber si ése es tu personaje y, si es así, tomarte el tiempo que haga falta para prepararlo. Cuanto más tiempo te tomes para hacerlo tuyo, más disfrutarás el proceso. En pocas palabras: yo podría leer un guión y ponerme a rodar al día siguiente, pero no es ésa mi forma de trabajar. ¿Qué opina del boxeo como deporte? -Cuando era niño era un fanático de Muhammad Alí, y me gustaban tipos como Sugar Ray Leonard, que es un boxeador ideal para disfrutar, u Óscar de la Hoya que es un muy espectacular... pero, fundamentalmente, creo que el boxeo es algo estúpido, ¿sabes? Dos tipos en un ring, con pantalones cortos: vamos a ponernos unos guantes y a rompernos la cabeza, ¿vale? es estúpido. Dicho esto, al mismo tiempo, el coraje que se requiere para ser un boxeador es inmenso, por un montón de razones. No hay sitio para huir, hay millones de personas mirándote y uno de los dos va a perder. Y, por último, la habilidad que se necesita para mantenerte concentrado mientras un tipo te golpea... no sé si lo has experimentado, pero tener a alguien que te da en la cabeza un montón de veces en un minuto y medio es una experiencia... extraña. ¿Y de James Braddock como boxeador? -Él, como muchas personas que crecen en zonas donde la pobreza es un hecho, creyó que el boxeo era la única manera de huir de todo aquello y de crear un futu- La empanada de Ferrara y la magdalena de Proust b Abel Ferrara se ha confundido de Magdalena, y en lugar de la bíblica nos ha servido la de Proust en su decepcionante Mary Y el resto de la competición, pues eso, resto E. RODRÍGUEZ MARCHANTE E. ESPECIAL VENECIA. Un mal día lo tiene cualquiera, y ayer lo tuvieron bien malo los programadores del festival: de las tres películas a competición, dos de ellas- Mary de Abel Ferrara, y Los días del abandono de Roberto Faenza- -se parecían en cierto modo a los panini que perpetran por aquí: mucha miga chafada por una corteza sosa y fatigosa. Si tendrían miga, que la del peculiar Ferrara iba sobre Jesús y María Magadalena, y la de Faenza sobre el vacío existencial de una mujer tras el fulminante abandono de su marido por otra más joven. Y la tercera, Romance y cigarrillos de John Turturro, no te- nía ni miga ni corteza... si acaso podría parecerse a esos bordes sobrantes y chupados de la pizza. John Turturro es un actor eficaz si se le encomienda un trabajo adecuado a su cara de muchedumbre pero, por lo que sea, él ha tenido la tentación de cambiar de papel: ser director, y se lanza a un género difícil, el musical, combinado con otro aún más difícil, el de la comedia: Romance y cigarrillos no es nada de esto, ni musical ni comedia. Hay que ser una gran persona para reírse con ni siquiera uno de esos chistes bufos, gruesos y marchitos que ensayan los personajes, amorfos pero interpretados por consagrados como Susan Sarandon, Christopher Walken, Kate Winslet y James Gandolfini. El texto y los diálogos quieren sacar gracia de la combinación entre la ordinariez y la poética, y su éxito es tan exiguo como el supuesto descaro de la imagen y su pretensión de ser ingeniosa ¡Qué fácil es hacer películas modernas y ligeras! Al contrario que Turturro, Ferrara tiene una obra muy personal, polémica y curtida: algunas de sus películas están en el filo de lo tolerable moral y visualmente; por eso, que viniera aquí con el resultado de su visión siempre controvertida de la figura de María Magdalena y del propio Jesús de Nazaret era al menos una inyección de adrenalina a la modosita lucha por el León de Oro. Pero sale uno de la película con cara de damero maldito: ¿qué quiere decir? ¿dónde está la visión personal? ¿y la gracia o la desgracia? Binoche, perdida en la confusión Se embarulla en una historia actual entre Nueva York y los Santos lugares, entre el entonces y el ahora, con Juliette Binoche completamente perdida en la confusión (propia y del espectador) y con ese excelente actor que es Forest Whitaker quien, a día de hoy, todavía debe ignorar qué terreno pisa en este aturdimiento de la Historia, contra la Abel Ferrara y Stefania Rocca AP