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28 Internacional MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC Soldados israelíes denuncian a varios diarios occidentales, entre ellos ABC, asesinatos indiscriminados cometidos por su Ejército en unos Territorios Ocupados víctima de la impunidad durante la Intifada Matad a cuantos palestinos podáis JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN TEL AVIV. Sus nombres son ficticios por razones obvias. Sus historias, tan reales y terribles como la vida misma en los Territorios Ocupados Palestinos. Son soldados israelíes que han servido en el Ejército más poderoso de Oriente Próximo y que una vez licenciados han dado un paso al frente, con la ayuda de la organización hebrea Romper el silencio para denunciar ante varios medios internacionales, entre ellos ABC, la política de tirar a matar de manera indiscriminada ordenada por el Tsahal durante la segunda Intifada, de disparar contra todo lo que se mueva. Y lo que se mueve en Gaza y en Cisjordania son palestinos, algunos armados, la mayoría no. ABC ha hablado con esos soldados israelíes en Jerusalén y en Tel Aviv. Shlomo (su verdadero nombre no puede ser revelado) tiene 26 años. Entró en el Ejército en agosto de 1999. Salió en octubre de 2004, tras reengancharse como oficial. Sus palabras se centran, cigarrillo tras cigarrillo, ante la atenta y asustada mirada de su novia, en la operación llevada a cabo por su unidad de elite en Rafah en mayo de 2004. Fueron unos días terribles. Había una enorme sed de venganza. Los palestinos habían volado dos vehículos blindados y matado a once soldados. Los mandos nos reunieron a los oficiales para explicarnos la misión. La cosa se alargaba más de la cuenta hasta que el brigadier general cortó por lo sano: Ya está bien. La única orden que importa es matar a cuantos más palestinos armados mejor, y a los que vigilen en las azoteas, y a los que intenten poner minas, y a todos los que veáis por las calles Un palestino, en el punto de mira del fusil de un soldado israelí en Al Bireh, junto a Ramala (Cisjordania) ABC El Ejército israelí sólo ha investigado 131 casos, ha acusado a dieciocho soldados y ha castigado a siete den. Le matamos de dos tiros en el pecho. No había razón para matarle. Lo sabía entonces, lo sé ahora A medida que transcurría la segunda Intifada, las órdenes de este tipo se multiplicaron. En la primera, el Ejército distribuyó a sus soldados reglas de comportamiento sobre el terreno para saber qué hacer en cada momento. No fue así en la segunda. Ansiosos por disparar Tomamos Rafah. Teníamos que entrar en una casa, situar a tres tiradores de elite en la azotea, vigilar, disparar y matar. Metimos a la familia en una habitación, vigilada por dos de mis hombres. La casa era elegida al azar en reuniones de dos minutos. Se ponía una cruz en una foto aérea en la casa que tocaba y se entraba haciendo un agujero en la pared, nunca por la puerta por si había explosivos trampa. Como no queríamos que supieran en qué casa estábamos, abríamos agujeros en cuatro o cinco de ellas. En una noche destruíamos una decena de casas de media sin motivo alguno. La operación la conocíamos como Llamar a la puerta Ya en la azotea, mis hombres estaban ansiosos por disparar. Vimos a un hombre en un tejado. Estuvo demasiado tiempo aunque no llevaba binoculares ni teléfono móvil. Describí la situación a mi superior y me ordenó disparar a matar. Transmití la or- Oren (otro nombre ficticio) abunda en el tema. En realidad no había regla alguna. Cada uno hacía con total impunidad lo que le venía en gana en cada momento, sobre todo cuando se trataba de vengar un atentado o un ataque contra nuestros soldados. Era como el salvaje oeste dice este joven que combatió en la Unidad Nahal, compuesta por ultraortodoxos de extrema derecha. Cuando entré en el Ejército lo único que quería era matar árabes. Pero al controlar los checkpoints en el valle del Jordán comencé a tratarles por vez primera en mi vida y vi que eran como nosotros, que lo único que querían era trabajar y llevar comida y dinero a su familia. Luego me trasladaron a Al Bireh, junto a Ramala, y allí nos disparaban los terroristas palestinos cada noche. Hasta que un día dejaron de hacerlo. Entonces mis compañeros acordaron dispararse entre sí, de un puesto a otro, para poder justificar más tarde los disparos contra las casas palestinas, contra sus tanques de agua, contra sus antenas parabólicas, contra las personas que estaban en la calle. Una noche alcanzamos a una niña de 12 años, a la que le amputaron una pierna. Fue fruto de fuego cruzado entre soldados israelíes para divertirse, no de fuego con los palestinos Trescientos testimonios Y así uno tras otro, hasta 300 testimonios recogidos por Romper el silencio y presentados ante la Fiscalía israelí, que ya ha abierto una investigación sobre 17 de ellos. No tienen muchas esperanzas. En la segunda Intifada, según la organización israelí de derechos humanos Betselem, han muerto 3.269 palestinos, de ellos 1.700 civiles, 654 menores de edad. El Ejército sólo ha investigado 131 casos, ha acusado a dieciocho soldados y ha castigado a siete. Lo explica Yehuda Shaul, fundador de Romper el silencio y ex comandante de una unidad de elite del Tsahal: No tratamos de denunciar a los soldados, sino al sistema, a los mandos militares y a los líderes políticos que lo hacen posible. Pretendemos remover la conciencia de la sociedad civil, pero la sociedad civil israelí no tiene demasiada conciencia cuando el Ejército está por medio Sin piedad en los checkpoints J. C. JERUSALÉN TEL AVIV. Los soldados israelíes que han denunciado con valentía y decisión a ABC las órdenes dadas por sus superiores en Gaza y Cisjordania seguro que no se sorprendieron ayer al oír unas declaraciones nada maquilladas del ministro de Defensa, Saúl Mofaz. Éste, convencido de que Hamás y sus orga- nizaciones primas hermanas lanzarán nuevos ataques en Cisjordania tras la evacuación de las colonias judías de Gaza, ordenó a sus generales que no tengan ninguna piedad de los palestinos en los checkpoints (controles militares de carretera) ya que la seguridad de Israel depende de eso. No tengáis piedad con nadie, aunque esos controles provoquen atascos y la ira de la población, la seguridad de Israel está por encima de todo dijo ayer Mofaz en una reunión con altos mandos del Ejército encargados de vigilar dichos checkpoints que se han convertido en estos últimos años en fuente de humillación cotidiana para centenares de miles de palestinos.