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26 Internacional MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC La clase política de Egipto quiere la democracia, pero no a la sombra de EE. UU. Crece la protesta por la falta de observadores imparciales en los comicios b Mubarak tiene asegurada la vic- toria; la única incógnita es si ganará por un mínimo de un 70 o un 80 por ciento de los votos y con una participación apreciable ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL EL CAIRO. Cuando los más celosos defensores del régimen quisieron descalificar al candidato de la oposición, Ayman Nur, le adjudicaron el apodo de el querido de Condoleezza Rice y difundieron la especie de que es el protegido de EE. UU. o el tapado de Bush. Desde entonces, los mítines electorales del candidato comienzan al grito de Ayman Nur es el hijo del Nilo, y no el protegido de Estados Unidos... Hijo del Nilo, hijo del Nilo corean a garganta abierta sus seguidores para corregir lo que les parece un malévolo infundio. Y es que, por más que el presidente Bush asegure que su prioridad es la implantación de la democracia en el mundo árabe, en Egipto todos los candidatos huyen como del diablo del amigo americano. Todos, desde el Gobierno a la oposición más levantisca, hablan de democracia y de libertad, pero nadie quiere ser visto como el protegido de la democratizadora potencia norteamericana. Incluso los hombres del régimen toman sus distancias. Bush no ayuda a la democracia en Egipto. No puede ayudarla desde fuera. No hay una fórmula única que se pueda aplicar desde el exterior. Y el que menos puede hacerlo es EE. UU. cuya política en Irak ha tenido un impacto tan negativo en el mundo árabe. La democracia es una cuestión interna nos asegura Mohamed Kamal, responsable de la campaña electoral de Hosni Mubarak, quien remacha que nadie quiere ni busca la ayuda norteamericana Mubarak tiene asegurada la victoria. La única incógnita es si ganará por un mínimo de un 70 o un 80 por ciento de los votos. Pero, aun así y por si acaso, sus colaboradores no quieren correr riesgos, por más que el Gobierno egipcio sea uno de los más próximos colaboradores de Estados Unidos en el mundo árabe. En el extremo opuesto, George Ishaq, coordinador del movimiento rebelde Kifaya (Basta ya) que asegura que el régimen es incapaz de aceptar una democracia con todas sus consecuencias y que descarta las actuales reformas como irrelevantes, no es menos crítico con la misión democratizadora del presidente norteamericano: Bush tiene su propia agenda, sus propios intereses. Apoya las veinticuatro horas del día a este régimen, que no tiene nada de democrático, como puede apoyar a Arabia Saudí o a Libia si con eso gana algún beneficio Y es que la población egipcia es profundamente apática con la política de su propio país, hasta el punto de que en estas elecciones, por muy novedosas que sean, apenas se espera una participación del 35 por ciento. Pero cuando se trata de la guerra de Irak o del conflicto palestino, cualquier ciudadano de este país se enciende. Clama contra lo que le parece una inmensa injusticia y no para de quejarse de la política internacional norteamericana. Todo lo que venga de EE. UU. le parecerá mal, aunque sea la democracia. Los candidatos Hosni Mubarak. Se dispone a obtener su quinto mandato presidencial tras 24 años en el poder. Fue designado presidente tras el asesinato de Anuar el Sadat por radicales islamistas después de que aquél firmara la paz con Israel. Tras la eliminación de la insurgencia islamista en los años 90, su gobierno entró en una fase de estabilidad lastrada por la renqueante situación económica. Ayman Nur. Ha sido la revelación de esta campaña. Con apenas 40 años, se ha presentado como un candidato entre moderno y populista, que presume de liberal, pero que defiende a capa y espada las subvenciones que apenas protegen a los pobres y lastran la economía. Numan Gumaa. Habla de traer sangre nueva al poder, pero a sus 71 años no puede presumir de joven promesa. Se presenta como candidato del histórico partido Wafd, que remonta sus nacionalistas orígenes a los tiempos de la independencia. Liberal, pero cercano al sistema. Hay quien asegura que el propio Mubarak le pidió que se presentara. Hosni Mubarak AP El amigo americano Todo lo contrario de lo que ocurre entre la clase política norteamericana en sus relaciones con el poder egipcio. Una delegación de congresistas norteamericanos ha señalado que estos comicios son históricos aunque la Comisión Electoral haya prohibido que la votación sea vigilada por representantes de organizaciones no gubernamentales o de grupos de derechos civiles. Ocurre a menudo en EE. UU. Los políticos quieren una cosa, y los tribunales o las agencias reguladoras van por otro lado justificó el transigente republicano Tom Davis. Tampoco se ha permitido la presen- cia de observadores extranjeros. Pero el gobierno egipcio asegura que la limpieza de las elecciones estará garantizada por la vigilancia de jueces, periodistas y representantes de los partidos. No obstante, también fueron expulsados muchos de los jueces que denunciaron irregularidades en el pasado referéndum, aunque ayer mismo un tribunal ordenó su rehabilitación. Aunque quizás la principal novedad de estos primeros comicios plurales que se celebran en Egipto sea la aparición de un movimiento de protesta, de defensa de los derechos cívicos y de independencia de la Justicia. Un movimiento incipiente, pero muy activo. De un cierto debate, aunque no haya el menor suspense en el resultado del mismo. El informe sobre el programa Petróleo por alimentos en Irak reclama una profunda y urgente reforma de la ONU AFP NUEVA YORK. La comisión investigadora del escándalo en el programa Petróleo por alimentos en Irak exoneró de toda falta ética al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pero lo responsabilizó por deficiencias administrativas según el prefacio de un informe interno de la propia ONU filtrado anoche por algunos medios de información. El documento, que resume el informe principal que la comisión dirigida por Paul Volcker remitirá hoy al Consejo de Seguridad, señala que, según la Carta de la ONU, el secretario general es el principal administrador de la organización mundial, pero observa que en la práctica esa función se ha tornado cada vez más diplomática y política El informe reconoce que Kofi Annan es ampliamente respetado precisamente por estas cualidades pero observa que estas responsabilidades tienden a ser muy absorbentes y señala que las constataciones efectuadas (por la investigación) reflejan ampliamente las deficiencias administrativas que se derivaron de este hecho Sin menciones al hijo de Annan El prefacio del informe no hace ninguna mención al hijo de Annan, Kojo, quien trabajó en una sociedad que obtuvo un contrato en el marco de este programa. La cuestión es determinar si Annan sabía que esa empresa había licitado para obtener un contrato, algo que el secretario general siempre desmintió. El contenido del informe tiene un gran potencial para ponerlo en situación embarazosa, cuando fal- ta una semana para una cumbre por el 60 aniversario de la ONU. Ante las deficiencias administrativas constatadas en la investigación, la comisión recomienda en su informe una reforma profunda y urgente en la cúpula de poder de la ONU: La conclusión inevitable del trabajo de la comisión es que la ONU necesita una vasta reforma y que la necesita con urgencia Hace falta una dirección ejecutiva más fuerte, una reforma administrativa profunda y auditorías y controles más dignos de confianza prosigue. El informe estima que las debilidades éticas y los fallos en la administración del programa Petróleo contra alimentos indican problemas sistemáticos en la administración de la ONU La comisión advierte que las Naciones Unidas sólo pueden cumplir su tarea a condición de que mantengan impoluta su imagen de competencia, honestidad y responsabilidad. Esas son precisamente las cualidades que demasiado a menudo han brillado por su ausencia en el programa Pero el documento señala asimismo algunos éxitos importantes del programa, cuya existencia, dice, ha ayudado a reforzar el esfuerzo internacional para privar a Saddam Hussein de sus armas de destrucción masiva Por otra parte, permitió mantener niveles mínimos de alimentación y de salud entre la población iraquí El programa Petróleo por alimentos había permitido a Irak vender bajo control internacional, entre 1996 y 2003, cantidades limitadas de petróleo a cambio de bienes para la población.