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24 Internacional EL ZARPAZO DEL KATRINA LA TRAGEDIA HUMANA MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC Un cadáver, cubierto con una manta, permanecía todavía ayer en una calle encharcada del Barrio Francés de Nueva Orleáns EPA Las autoridades estadounidenses se preparan para combatir las epidemias que transportan animales muertos y mosquitos. Los brotes de disentería y cólera parecen estar bajo control, pero los mosquitos serán difíciles de evitar si no hay un gran plan de fumigación La muerte viaja en el aire MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL SAINT LOUIS BAY (MISISIPI) Los helicópteros siguen sobrevolando el Centro Médico de Hancock, instalado bajo lonas, como un hospital de campaña, en lo que queda del aparcamiento, pero las cestas que arrastran colgando en el aire van vacías. Los últimos de Nueva Orleáns no quieren marcharse. La gente no quiere perder lo poco que le queda explica Joel Ellzie, supervisor del Centro de Operaciones de Emergencia del American Medical Relief en el devastado condado de Hancock, en la Bahía de Saint Louis. Las casas pueden estar cayéndose a pedazos, pero es todo lo que tienen Cuando la Policía les obligue a marcharse, algo que hacen a punta de pistola, serán homeless (sin techo) durante mucho tiempo. Puede que para siempre. Los de Nueva Orleáns no tendrán más remedio, pero los de Misisipi todavía creen que podrán reconstruir sus viviendas. Su suerte está echada con pintura naranja en alguna parte de las fachadas. La nomenclatura es ininteligible para los ciudadanos de a pie, intencionadamente. Las autoridades no quieren dar pistas a los asaltantes, ni alarmar a la población. Las malas noticias están contenidas en los triángulos que forman dos aspas en forma de X. El dígito de abajo indica el número de muertos que hay dentro. La letra de la derecha, el lugar de la casa donde se encuentran. A la izquierda, la fecha en la que la casa ha sido inspeccionada, y arriba, la unidad que lo ha hecho. Otras marcas toman nota incluso de los animales vivos que quedan en el interior. Dog (perro) la más habitual. Una inyección letal Muchos de estos fieles animales han aparecido ahogados en los porches, aún atados a la barandilla, sin posibilidad de escapar. Los que lo hicieron han vuelto a tomar posesión de los hogares que antes defendían, pero en muchos casos ni siquiera hay una pila de escombros sobre la que instalarse. Deambulan por ahí maltrechos, llenos de heridas, sucios y hambrientos. Cuando la lista de prioridades llegue a ellos, las autoridades los capturarán para aplicarles una inyección letal. Detrás de cada animal hay un corazón partido. Ni los albergues ni los autobuses permitieron la entrada de animales domésticos. Quienes les dejaron atrás tuvieron que elegir entre su vida o la de ellos, pero su pérdida les ha dolido más que las de sus hogares. No son éstos los animales que más preocupan a las autoridades sanitarias. Miles de peces de hasta dos metros de tamaño se pudren en tierra firme, muchos kilómetros al interior, tras la retirada del mar que los arrastró como un tsunami Los vientos de más de 200 kilómetros por hora revolearon a los pelícanos y otras pájaros acuáticos, cuyos cadáveres en descomposición contribuyen al nauseabundo olor que invade la costa de Misisipi. En 24 horas más las larvas de los mosquitos estarán en condiciones de volar y transportar los virus de los pájaros adelanta uno de los paramédicos de AMR. La humedad, el agua y los escombros han creado las condiciones propicias para una verdadera plaga Nada se puede hacer contra el temido virus del Nilo, que apareció en Nueva York hace cinco años, transportado precisamente por los pájaros y los La gente no quiere perder lo poco que le queda. Las casas pueden estar cayéndose, pero es todo lo que tienen mosquitos. Los brotes de disentería y cólera han sido aislados y parecen estar bajo control, pese a los rumores de epidemias y cuarentenas. Pero los mosquitos seran difíciles de contener si no se pone en marcha un gran plan de fumigación. A eso hay que añadir los accidentes de quienes viven entre escombros, hierros retorcidos y tablones mal apuntillados. En los cuarteles generales de la Cruz Roja Americana y AMR, las dos organizaciones que lideran la asistencia médica y la distribución de ayuda sobre el terreno, junto a las iglesias protestantes, se han extremado las medidas: ninguno de sus miembros se sube a una ambulancia sin las vacunas del tétanos y hepatitis A. El improvisado comedor en un aparcamiento está rodeado de cinta amarilla que fuerza el paso a través de una sola entrada, flanqueada por estaciones portátiles para lavarse las manos. Es imperativo lavarse las manos antes de entrar en el comedor dice el cartel. Sus miembros duermen en el suelo, pero la organización se encarga de que disfruten de una ducha caliente para garantizar la higiene. Exhaustos, pero inmaculados. El centro Médico de Hancock, en Saint Louis Bay, y el Memorial Hospital de Gulfport, se han convertido en los puntos de distribución de heridos que salen de Nueva Orleáns y otras zonas aún aisladas. Ellos los sacan y nosotros los arreglamos resume Ellzie. De ahí, los casos más críticos se llevan por carretera a Mobile (Alabama) o por helicóptero a otros estados. Todo el país, con sus 50 estados y 280 millones de habitantes, se ha convertido en un gran campo de refugiados y centro de reclutamiento de voluntarios.