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22 MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC Internacional El Katrina plantea a Bush el reto social de atender a más de un millón de desplazados La Casa Blanca y el Congreso se apuntan a investigar el fiasco inicial de la Administración forzado y masivo éxodo de población sureña, no visto desde la Guerra de Secesión, muchos negros pobres han expresado ya su deseo de no volver PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Entre los muchos retos planteados por el Katrina uno de los que tendrán mayor impacto en términos demográficos y sociales para Estados Unidos es el destino final del millón de personas desplazadas por este desastre natural que ha devastado una parte del gigante americano equivalente a Gran Bretaña. Un forzado, masivo y acelerado movimiento de población sureña, no visto desde el final de la Guerra de Secesión, que se puede comparar con el volumen de inmigrantes, legales e ilegales, que entran en un año en territorio estadounidense. Este flujo desbordado de población procedente de la costa del Golfo se ha concentrado inicialmente en Estados vecinos, como Texas o Arkansas, que han sido objeto de sendas declaraciones de emergencia para hacer frente al éxodo. Pero la necesitada marea humana se empieza a extender gradualmente por el mapa de la Unión llegando hasta Nuevo México, Tennessee, Georgia, Michigan, Utah, Illinois e incluso la capital federal, Washington. b En este mitadas prestaciones sociales y las dificultades para encontrar viviendas al alcance de su poder adquisitivo. Después de visitar el Astrodome en Houston, la propia madre del presidente de los Estados Unidos, Bárbara Bush, ha certificado esta problemática situación al declarar: Lo que estoy escuchando, que da un poco de miedo, es que todos quieren quedarse en Texas. Todo el mundo está entusiasmado con la hospitalidad. Y como mucha de la gente albergada aquí son pobres, esto les funciona muy bien Como indicios de problemas que podrían multiplicarse, zonas residenciales cercanas al Astrodome en Houston están contratando los servicios de compañías privadas de seguridad. La Policía local ha multiplicado sus patrullas, practicando algunas detenciones por problemas de borracheras y robos de coches. dente Bush, han criticado que se utilice el término refugiados para describir a estos cientos de miles de ciudadanos. Hasta ahora Estados Unidos no figuraba en las estimaciones de la ONU, que apuntan la existencia de 25 millones de desplazados en todo el mundo. A la espera de un plan de recupera- ción que superará los 100.000 millones de dólares, Bush se limitó ayer a ofrecer una investigación federal sobre el fiasco de la respuesta humanitaria y anunciar una gira por la zona afectada del vicepresidente Cheney. De igual manera, el Congreso también se ha movilizado para sus propias pesquisas. Se dispara la venta de armas En Baton Rouge, capital de Luisiana, cuya población se ha duplicado en sólo una semana, también se ha registrado un repentino interés por la adquisición de armas de fuego. Una demanda en buena parte inspirada por las imágenes de anarquía y saqueos emitidas a todo el mundo desde Nueva Orleáns. Para evitar el potencial de nuevas tensiones raciales, el grupo de parlamentarios afroamericanos en Washington insiste en la necesidad de buscar acomodo a las familias negras desplazadas dentro de zonas con grandes porcentajes de la misma minoría racial. Estos líderes, al igual que el presi- 160.000 niños en edad escolar Ante el comienzo del curso escolar, previsto entre la última semana de agosto o primera de septiembre, una prioridad inmediata es atender las necesidades educativas de estas familias. Algunos cálculos apuntan a 160.000 niños desplazados con derecho a ser atendidos por la enseñanza pública. Lo que promete crear problemas adicionales en el descentralizado sistema educativo de Estados Unidos, que arrastra notorias disparidades de financiación y calidad. El otro gran frente abierto pasa por los refugios improvisados, como el Astrodome de Houston o los tres barcos turísticos cedidos por la compañía Carnaval, que tienen un carácter temporal y se están llenando rápidamente. Ello plantea la necesidad de soluciones válidas durante varios meses, como casas prefabricadas, bases militares vacantes, edificios públicos no utilizados o viviendas subvencionadas. Con diferencia, el aspecto más inquietante de esta hecatombe es que muchos negros pobres han empezado a expresar abiertamente su deseo de no retornar a la miseria que han dejado atrás. Sobre todo ante la previsible merma de oportunidades de empleo, li- La marea humana empieza a extenderse por el mapa de la Unión, de Georgia a Utah y hasta Washington Un bombero ayuda a un vecino de Nueva Orleáns a abandonar su casa en llamas Los últimos de Nueva Orleáns P. R. WASHINGTON. Aunque el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, hablaba ayer de primeros rayos de luz después del Katrina tras haberse arreglado los dos diques dañados y comenzar el drenaje de agua, la ciudad se enfrenta al problema de cientos de residentes que se niegan a ser evacuados. Los equipos de rescate dedicados a buscar super- vivientes y cadáveres ven su trabajo ralentizado ante estos contumaces vecinos, empeñados en no salir de sus propiedades. Este pulso ha llegado hasta tal punto que el alcalde ha tenido que recordar que existe en vigor una orden obligatoria de evacuación, insistiendo en que no se va a suministrar más agua potable a estas personas. Los recalcitrantes vecinos defien- den su permanencia por miedo a que sus propiedades sean saqueadas, la necesidad de cuidar de animales de compañía o el deseo de no abandonar su estilo de vida. Sin embargo, las autoridades insisten en que la ciudad va a permanecer inhabitable durante semanas, si no meses. Además del creciente peligro sanitario que suponen las aguas estancadas, donde se ha detectado la presencia de la peligrosa bacteria E- coli y múltiples casos de enfermedades gastrointestinales. El Gobierno ha decidido repartir 100.000 dosis de vacunas para atajar esta amenaza multiplicada por la fertilidad de los mosquitos en las zonas inundadas. Responsables militares se plantean utilizar sus aviones para fumigar los peores focos.