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ABC MIÉRCOLES 7 9 2005 Nacional 19 Detenidas dos mujeres por vejar a enfermos mentales en una residencia valenciana Las arrestadas, la ex directora y una antigua empleada, encerraban a los pacientes en un zulo investigadas por la Guardia Civil desde hace ya cuatro años, golpeaban a los pacientes con un bate y les obligaban a comer sus heces JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA. Temían más a Jacinto que al diablo. Sólo oír su nombre les producía escalofríos porque los golpes en sus cuerpos eran inminentes. ¡Ve a por Jacinto que éste se va a enterar! ordenaba supuestamente la directora del centro a una cuidadora. Pero Jacinto no era ninguna persona, sino el nombre con el que las presuntas maltratadoras se referían a un bate de béisbol. Todos los enfermos mentales que han declarado ante la Guardia Civil de la Pobla de Vallbona (Valencia) conocían el apodo. Varios de ellos fueron golpeados con él y otros presenciaron las brutales agresiones. El miedo se apoderó de los internos b Las dos sospechosas, durante los meses que estuvieron en la residencia Santa María de la Cañada en l Eliana. Sufrieron toda clase de vejaciones: Llevaban la misma ropa toda la semana y los duchaban con una manguera y agua fría asegura una ex empleada del centro. La comida que sobraba en los platos no se tiraba. Al día siguiente, mezclaban la ensaladilla rusa con las lentejas y un poco de cebolla para triturarlo todo y hacer un puré. La leche parecía agua blanquecina y se racionaba hasta el pan. Cuando alguien se negaba a almorzar ya estaba otra vez don Jacinto por la mesa... Los investigadores acusan a las dos detenidas de un rosario de delitos: amenazas de muerte, apropiación indebida, descubrimiento y revelación de secretos (por abrir y leer la correspondencia de los enfermos) intrusismo profesional, denuncia falsa y un delito contra la integridad moral por el trato inhumano y vejatorio que presuntamente recibieron las víctimas. Las dos mujeres, Rosa P. S. y Nativi- Zulo en el que se maltrataba a los enfermos de la residencia dad R. B. fueron detenidas ayer por la mañana en Port Saplaya. En las diligencias aparecen los testimonios de los enfermos mentales, empleados del centro tutelado por la Conselleria de Bienestar Social, una psicóloga, una auxiliar de geriatría, así como actas de inspecciones de Servicios Sociales realizadas en el año 2001. Uno de los descubrimientos que dejó helados a los investigadores fue el zulo que hallaron en el sótano del chalé. Al habitáculo, de unos 50 metros cuadrados y sin ventilación, se accede por JESÚS SIGNES una pequeña trampilla en el suelo del recibidor que solía estar tapada con una alfombra o un arcón. Según las declaraciones de los propios residentes, cada vez que un inspector de la Conselleria de Bienestar Social llamaba a la puerta eran obligados a meterse entre los cimientos de la vivienda para que no los descubrieran. Otra de las aberraciones que horrorizaron a los agentes fue la vejación de obligar a algunos internos a comer sus propias heces para, según las detenidas, ayudarlos a defecar.