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6 Opinión MIÉRCOLES 7 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JUERGEN B. DONGES DIRECTOR DEL INSTITUTO DE POLÍTICA ECONÓMICA DE COLONIA (ALEMANIA) LA ENERGÍA SE HACE CATALANA H ABÍA que echarles unas sardinas a las focas del tripartito que gobierna en Cataluña para compensar la pena de un Estatut imposible, y José Montilla, el ministro de doble entrada, se ha encargado personalmente de mover los hilos para que, al grito de todo para Cataluña Gas Natural le haga una oferta de adquisición de acciones a Endesa. Un pez relativamente pequeño (634 millones de beneficio neto con un valor bursátil de 11.100 millones) se comerá así, de un bocado, al más grande en el mar español de la energía (1.374 millones de beneficio neto y un valor bursátil de 20.200) Naturalmente la historia, bastarda en su origen, tiene M. MARTÍN truco en su realización. FERRAND La Caixa, una de esas Cajas de Ahorros que nacieron con vocación benéfica y social para ayudar a los pobres, ya es el principal accionista de Gas Natural y, después de quedarse con el control de Repsol sin el gasto y el desgaste de una opa, rematará una de las más viejas aspiraciones del nacionalismo catalán: hacer catalana toda la energía española y hacerlo con la ayuda del poder político, no en la inteligencia del mercado, en el que siguen sonando, cuando se habla de Gas Natural, las explosiones mortuorias de la calle Capitán Arenas de Barcelona. La gran crisis de la Banca española, la que comenzó con la caída del Banco de Navarra y terminó en los primeros años noventa con una remodelación del mapa financiero español, se debió a fenómenos como los que volvemos a ver. Las Cajas, forzadas por el Banco de España a unos rígidos coeficientes de caja y a cuotas de inversión obligatoria, no entraron entonces en la locura del momento y, por ello, son hoy más de la mitad del sistema financiero. Pero no tienen dueño y, en los hechos, han pasado a ser, con distintas intensidades según sea el fervor nacionalista del territorio, los bancos nacionales que mangonean los gobiernos autonómicos o, lo que viene a ser lo mismo, en donde ejercen su influencia los partidos en el turno del poder. Ahora- ¿no tiene nada que decir el Banco de España? -las Cajas vuelven a tratar de hacer compatible el juego financiero a corto y a largo plazo e invierten en lo que mejor conviene, según el entendimiento de cada gobierno regional, en empresas e industrias que las alejan de su fin fundacional y, en muchos casos, de la prudencia operativa. Así, de manera tan sencilla como indeseable para el conjunto de los intereses españoles, Gas Natural se va a quedar con Endesa. Y todo porque la lucidez de Aznar, el hombre que siempre supo lo que toca y lo que no toca impidió hace unos años la mucho más deseable fusión entre Endesa e Iberdrola. Mal asunto. Los dedazos del poder siempre ensucian los escenarios del mercado, y con ello, inevitablemente, languidece la libertad que, conviene recordarlo, es una e indivisible. ALEMANIA, ¿UN CAMBIO POLÍTICO- ECONÓMICO EN PUERTAS? La próxima semana, los alemanes acudirán a las urnas. Tras el paso de Schröder por la Cancillería, quien gane las elecciones se encontrará- -según el autor- -con un legado nada envidiable y tendrá que reformar de pies a cabeza la economía L próximo día 18 de este mes se celebrarán en Alemania elecciones generales al Parlamento federal. Se adelantan un año. Existe un amplio consenso entre todos los partidos políticos y en la opinión pública: agotar el período legislativo de cuatro años no hubiera más que hecho perseverar la crisis económica que padece el país desde hace ya bastante tiempo. Cuando el Gobierno rojiverde de Schröder llegó al poder en 1998, el canciller asumió como objetivo prioritario para la política económica reducir notablemente el nivel de desempleo, que por aquel entonces afectaba a casi cuatro millones de personas, equivalente a una tasa del 11,2 por ciento de la población activa. Hoy sabemos todos que el Gobierno ha fracasado. El paro laboral no ha bajado, sino que ha aumentado. Los datos más recientes de la Agencia Federal de Empleo lo sitúan en 4,7 millones de personas, lo que supone una tasa del 11,4 por ciento. El problema es más grave, puesto que no se registran los cientos de miles de personas que asumen empleos temporales subvencionados por el Estado o que están escondidos en los diversos programas de la política activa de empleo. De hecho, el número de empleos regulares- -y el de afiliados a la Seguridad Social- -sigue disminuyendo. Necesitamos en Alemania, por lo menos, seis millones de nuevos puestos de trabajo. Los nuevos puestos de trabajo los tiene que crear, en una economía de mercado, la empresa privada antes que nadie. E Con el fin de que realice las inversiones pertinentes, tiene que poder formar expectativas positivas sobre la rentabilidad de esas inversiones. En Alemania, hacer esto no es fácil, debido a dos causas fundamentales: por un lado, los costes de la mano de obra son comparativamente muy altos y el mercado de trabajo está sometido a un sinfín de regulaciones que impiden adaptarse con flexibilidad a los cambios del entorno, caracterizado por una competencia internacional muy intensiva. Además, en Alemania la fiscalidad sobre inversiones es la más elevada de la Unión Europea de los Veinticinco. Para muchas empresas alemanas es, en estas condiciones, más rentable o bien sustituir mano de obra por maquinaria o bien trasladar la producción a otros países. Por otro lado, el Gobierno ha sembrado demasiada incertidumbre entre los agentes económicos. Por ejemplo, ha anunciado reformas estructurales que luego sólo ha emprendido en parte; otras reformas indispensables no las ha ni querido considerar. Ha prometido una y otra vez el saneamiento de las descompuestas finanzas públicas, pero en realidad ha aumentado el endeudamiento y lleva cuatro años infringiendo, con un excesivo déficit público, las normas del Pacto de Estabilidad europeo. Ha refrendado la directiva del ex comisario Bolkenstein de liberalizar la prestación de servicios dentro del mercado único europeo, mas -Incluiremos la naturaleza en el eje del mal