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90 MARTES 6 9 2005 ABC Gente Cibeles 2005 LA TENTACIÓN VIVE AQUÍ El mítico vestido blanco de escote halter que Marilyn Monroe aireaba en La tentación vive arriba ha inspirado a varios de los diseñadores para el verano que viene. Falleras de traca Con los aires valencianos de Francis Montesinos, ayer arrancó Pasarela Cibeles en una jornada tediosa en la que sólo brillaron la sensualidad de Ángel Schlesser y los brocados de Devota Lomba TEXTO: SILVIA CASTILLO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO ensación de dejà- vu asistimos ayer a la primera jornada de Pasarela Cibeles. Pocas novedades bajo el sol de 2006, visto lo visto en algunos de los desfiles de la que pretenden que lleve el internacional membrete de Madrid Fashion Week. Salvo por algunas dosis de espectáculo de la mano de Montesinos y Ágatha Ruiz de la Prada, el resto del día fluyó por los cauces de lo políticamente correcto, sin estridencias, ni salidas del tiesto; como mucho, los trajes masculinos realizados en brocado de fallera en tono naranja que Devota Lomba propone para el hombre, una licencia de pasarela que se permite Modesto Lomba, diseñador de la firma, ya que su línea masculina no se comercializa. La Mar de Montesinos fue la colección inspirada en el Mediterráneo natal del modista que abrió el fuego. En un desfile de Francis Montesinos vale todo. La duración sobrepasa con creces la de un pase habitual, la línea es la más completa y en la pasarela no es extraño encontrarse, como ayer, con el peluquero de Sara Montiel haciendo de maniquí. El diseñador valenciano, que por primera vez presentó ropa para hombre y mujer a partes iguales (en febrero mostrará sus propuestas masculinas sólo en Gaudí) llenó el Pabellón número 1 de Ifema de aires marineros, con una colección desenfadada y tropical como un mojito, con línea de baño, pareos, pren- Conunas das de punto a mano, alpargatas o botas de cowboy. El corte maestro del creador se dejó ver, una vez más, en sus vestidos de fiesta de organza. Para el hombre propuso faldas largas en satén de seda, en una traca final con una Eugenia Silva vestida con un traje de estilo María Antonieta, cubierto de lentejas de nácar pulido. Del barroquismo a la contención de Ángel Schlesser en un abrir y cerrar de ojos. El cántabro, que contó con la Infanta Doña Elena como espectadora de excepción, apuesta sobre seguro y una vez más acertó con una colección muy chic, inspirada en la costura de principios de los 60. Subidas a unos tacones de 15 centímetros, las modelos de Schlesser se enfundan pequeñas chaquetas y abriguitos de manga tres cuartos, trufados de lazos y volantes, motivos que se repiten en faldas y escotes. Los colores, también sosegados, van del blanco y el celeste al marino o marrón. Los pantalones, de aire masculino o capri, siguen siendo la mejor factura del creador, que para la noche se puso más sexy, con una línea de fluidos vestidos de chiffon evocadores del que Marilyn aireaba en La tentación vive arriba o a la griega (uno era calcado al Lanvin de Natalie Portman en los Oscar) en chocolate, verde esmeralda o morado. Marilyn Monroe sobre la rejilla de ventilación volvió otra vez a nuestra retina de la mano de Elio Berhanyer, que presentó varios vestidos con ese corte y una serie de trajes cóctel que hicieron enloquecer a su fiel clientela. El cordobés sólo se dió un respiro en una serie de prendas de aire hippy, con entredoses de encaje de bolillos, muy en la onda ad- lib, y túnicas de vivos colores. En su incesante búsqueda de nuevos horizontes, Modesto Lomba ha vuelto a alejarse de su habitual minimalismo y propone una colección de ricos tejidos, entre ellos los brocados de fallera que se usaban en el siglo XVIII. Barroco también en la búsqueda de nuevas formas en el patronaje, el diseñador de Devota Lomba aderezó sus vestidos palabra de honor con pliegues en el escote y en las faldas. La rafia, utilizada como encaje en una blusa, fue otra de sus novedosas aportaciones. El universo Ágatha Ruiz de la Prada inundó de nuevo la pasarela con su esta-