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ABC MARTES 6 9 2005 Madrid 35 Una niña con apenas un año fue abandonada ayer en un edificio de la calle Ginzo de Limia. Bajo la tutela de la Consejería de Familia, se ha empezado a investigar el paradero de sus familiares. El hombre que la abandonó preguntó antes por una mujer: Cristina Las protestas por un vuelo cancelado obliga a intervenir a la Guardia Civil ABC MADRID. Unos 260 pasajeros del vuelo de las aerolíneas Santa Bárbara, que ayer debía partir de Madrid hacia Caracas, protagonizaron una airada protesta en el aeropuerto de Barajas, al grito de queremos volar por la cancelación de esta ruta después de haber sido embarcados. La algarada obligó a intervenir incluso a la Guardia Civil, para calmar los ánimos. Según explicaron a Efe fuentes de Santa Bárbara, la compañía sólo cuenta con dos aviones para unir la capital española y la venezolana. Sin embargo, uno de ellos sufrió el pasado sábado un reventón en algunas de sus ruedas de aterrizaje, cuando intentaba despegar desde Barajas. El segundo, que debía partir ayer, también sufrió una avería, por lo que el vuelo tuvo que ser cancelado. Sin embargo, según los pasajeros, este extremo no les fue comunicado hasta que no fueron embarcados. Los mecánicos aún estaban trabajando cuando aún estábamos subiendo afirmaba ayer uno de ellos, que temía que pudieran haber salido con alguna avería, peligrando su seguridad. Santa Bárbara indicó que los viajeros afectados fueron trasladados a hoteles a la espera de encontrar alternativas para llegar a su destino Sólo un grupo de los viajeros no pudieron desplazarse al hotel, ya que tienen nacionalidad siria y no disponen de visado de entrada en España, por lo que permanecen en la zona de tránsito de Barajas. Encontramos a la niña sola en el rellano mientras lloraba TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA MADRID. Sin nombre, sin ninguna nota, ni siquiera unas señas que dieran razones de por qué estaba allí. Una pequeña de sólo 12 meses fue abandonada ayer, a su suerte, por un hombre- ¿quizá un familiar? -ante la puerta de un piso del número 53 de la calle Ginzo de Limia, en el distrito de Fuencarral. Era mediodía, cuando un hombre con una niña a los brazos comenzó a llamar en todos los porteros automáticos del bloque. Preguntaba por una tal Cristina, según los testigos, pero allí nadie supo responder por ella. No vivía ninguna chica con ese nombre en el edificio, pero eso no pareció convencerle. Siguió llamando hasta que consiguió que le abrieran la puerta. Nervioso subió hasta la octava planta del edificio. Allí esperaba encontrar a la chica, evidentemente para dejarle a la pequeña. Ante la negativa de los vecinos, no tuvo otra reacción más que abandonar a la pequeña niña sentada en el frío suelo. La encontramos en el rellano, nos alertó porque la oímos llorar afirmaba una de la vecinas de la planta octava, que, no sin cierta sorpresa, la atendió. Tras meterla en su casa, llamó inmediatamente a los servicios de Emergencia. ¿Quién era esa niña tan pequeña sola, abandonada en la puerta de casa? ¿quién era esa tal Cristina? Los ve- cinos no sabían ayer qué contestar (algunos ni siquiera se enteraron de lo que había ocurrido tan sólo una planta más abajo de sus casas) otros preferían no opinar. El abandono de un bebé es un tema demasiado delicado. Apenas cuenta con un año de edad- -o al menos eso se supone, hasta que se averigüe su identidad- -y según fuentes de Emergencia Madrid, sus rasgos hacen pensar que sea hija de padres españoles. Recogida por los efectivos del Samur- Protección Civil, que acudieron a la llamada de los vecinos, la pequeña fue ingresada, sólo por precaución, en el Hospital Infantil de la Paz, para recibir un examen médico con más detenimiento. Sólo por precaución porque, afortunadamente, se encontraba en perfecto estado de salud y al parecer, sin problemas de nutrición. Pocas horas después de su hallazgo, la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, asumió la tutela de la pequeña, a la espera de que la Policía descubra su identidad y consiga localizar a sus padres. A la espera de ser identificada La tarea de identificación no entraña demasiados problemas, según informaron a Efe fuentes de la Jefatura de Policía, porque a esa edad los bebés suelen estar ya inscritos en el Registro Civil, donde dejan su huella dactilar. Mientras se averigua su nombre y su procedencia, la pequeña recibirá todos los cuidados que a su edad necesita en alguno de los centros de acogida de la Consejería de Asuntos Sociales, donde ya ha sido trasladada. A la espera de que sus padres respondan por ella. Si su familia no quisiera hacerse responsable de su custodia, o desde la Consejería se estimase que ésta no pueda ofrecer las condiciones oportunas para mantenerla, la pequeña quedaría bajo la tutela de la Administración regional hasta que una familia adoptiva se haga cargo de ella. La pequeña fue ingresada en el Hospital de la Paz, aunque se encontraba en perfecto estado de salud La Policía espera identificarla con facilidad ya que a esa edad debe estar inscrita en el Registro Civil