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22 MARTES 6 9 2005 ABC Internacional George W. Bush conversaba ayer con un grupo de supervivientes refugiados en un centro de acogida de Baton Rouge AFP Los reproches políticos hacen del Katrina un antídoto para el triunfalismo tras el 11- S La senadora Hillary Clinton exige una comisión independiente que investigue la catástrofe unanimidad de hace cuatro años, las autoridades federales, estatales y locales se enzarzan en un debate publico sobre quién es responsable del fiasco PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de las comparaciones inevitables entre el 11- S y el Katrina -dos grandes y costosas tragedias sufridas por Estados Unidos en apenas cuatro años- -resulta muy difícil no reparar en la creciente pugna para asignar responsabilidades políticas y en la espiral de enfrentamientos entre las diversas autoridades implicadas en esta crisis, envenenada por cuestiones raciales y por la mala gestión de recursos públicos para protección civil. Aunque todavía hay supervivientes que esperan ser rescatados, líderes locales, estatales y federales se han embarcado en un desmoralizador carrusel de culpas, comportándose más como víctimas que como líderes. Mientras el presidente Bush volvía ayer a visitar la zona afectada, en una ofensiva política donde está en juego su ambiciosa agenda para el segundo mandato y el legado de su presidencia, b Frente a la también denunciados por el vehemente alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, que ha hablado a estas alturas de lo que él describe como demasiados cocineros ante un solo fogón En este campo fértil para el oportunismo político, la senadora Hillary Clinton ha empezado a exigir una comisión independiente para examinar la respuesta gubernamental al huracán Katrina siguiendo el ejemplo de la profunda pesquisa realizada tras el 11- S. La senadora, posiblemente la precandidata del Partido Demócrata con más fuerza para las presidenciales de 2008, ha anunciado un proyecto legislativo para reconvertir la FEMA en una agencia independiente con rango ministerial. Un hombre espera sobre el techo de un vehículo ser rescatado en Nueva Orleáns el gobierno federal empieza a argumentar que la desorganización a nivel local y estatal explican la ralentizada respuesta desde Washington. Ante las responsabilidades malamente compartidas y los problemas básicos de comunicación, el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff ha indicado que en futuras ultra- catástrofes habrá que plantearse la opción de puentear a gobernadores y alcaldes. AFP La revuelta de la gobernadora A escala estatal y local, este intercambio de acusaciones se centra en la actuación de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) integrada desde el 11- S dentro del nuevo Departamento de Seguridad Interior. Como ha reprochado una portavoz de la gobernadora de Luisiana, nosotros queríamos soldados, helicópteros, comida y agua mientras ellos querían negociar un organigrama Problemas Como prueba de esta batalla entre jurisdicciones enfrentadas, la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, se ha negado a firmar un acuerdo solicitado por la Casa Blanca para compartir el control de los efectivos de la Guardia Nacional. Propuesta que habría colocado a estos reservistas y a las tropas regulares del Pentágono- -unos 57.000 soldados en la zona afectada por el ciclón- -bajo el mando único del tenien-