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ABC MARTES 6 9 2005 Opinión 5 MEDITACIONES DE DERECHAS ESDE los tiempos de Felipe González- -gran consumidor de habanos, revolucionarios y sabrosos- -es constumbre que el anfitrión de La Moncloa obsequie a sus invitados con un buen puro, tradición que parecía peligrar desde que el pasado fin de semana Zapatero le cortara la respiración y la calada a media España al anunciar que dejar de fumar era de izquierdas. Mal se presentaban las cosas ayer en la residencia presidencial para el líder del PP, quien, sin embargo, y quizá por ser de derechas, recibió su cigarro de manos del presidente del Gobierno, ante el que Rajoy no dudó en fumárselo para apreciar su humo intenso y tropical, un humo orgulloso que ayer por la mañana flotó en La Moncloa, laboratorio de novísimos mandamientos de izquierdas donde el presidente del PP dejó claro qué tipo de aire se respira- -sin rubor- -donde vicios y placeres se queman sin ideología. MARCO AURELIO D LEER Y PENSAR MODELOS OTOÑALES EN MONCLOA LA IDEA DE EUROPA DE GEORGE STEINER Ed. Siruela Madrid, 2005 80 páginas 9,90 euros L La nobleza del espíritu Europa se caracteriza para Steiner por cinco notas esenciales: la existencia de los cafés; el paisaje a escala humana; las calles que llevan los nombres de los grandes hombres; la doble ascendencia de Atenas y Jerusalén; y la constante aprensión de que perecerá porque ha de llegar su ruina definitiva. Y algunas catástrofes recientes avalan el sombrío presagio. ¿Qué podemos esperar sobre su futuro? El mal aguarda bajo la forma de la banalidad y de la vulgaridad, del declive de la cultura y de la educación. Es difícil no compartir su lúgubre diagnóstico, pero la verdadera cultura siempre ha sido y será minoritaria. La auténtica nobleza es la nobleza del espíritu, y la cultura no es sino la invitación a cultivarla. Como ya lo dejó dicho Steiner, ser profesor es invitar a otros a entrar en el sentido. Sólo una cosa empaña, a mi juicio, la soberana lucidez del autor: su imputación, injusta e inmatizada, al cristianismo del antisemitismo y del holocausto. Al fin y al cabo, esa síntesis de Atenas y Jerusalén no es otra cosa que la historia bimilenaria de la Cristiandad. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA OS silencios y discrepancias en el encuentro de ayer en La Moncloa también significan que Mariano Rajoy está dándole unas capas de pintura al PP y que Rodríguez Zapatero busca su propio chasis para el socialismo español. A lo largo y ancho de Europa el marketing político anda pensando en nuevos embalajes que contengan alguna que otra idea novedosa. Como idiosincrasias políticas, la diferencia entre Rajoy y Zapatero es la que va entre la siega al modo clásico y el envasado al vacío. Rajoy tiene en el horizonte de febrero una convención del PP para expresar su término medio en el rebobinaje político y Zapatero lo encarna como puede en su acción de gobierno día a día. Para la izquierda posible, la perspectiva es discontinua: Blair sigue allí donde estaba, en Italia no hay liderazgo, los socialistas franceses están a punto de fractura y Schröder intenta acortar la ventaja que le lleva Angela VALENTÍ Merkel. En general es una post- socialPUIG democracia sin combustible intelectual, como no sea el molde sincretista que- -según la formulación de Nick Pearce- -se llama modelo anglosocial y que preferentemente se basa en el análisis empírico de las políticas efectivas que se hayan practicado en Europa y no en la chatarra ideológica que tanto ha lastrado a la izquierda europea. Como Tony Blair, ese modelo echa mano de todo y hay que decir que sin ningún rubor entra a saco en el terreno del centro derecha. A Zapatero, seguidista en la política económica del aznarismo, tercermundista en su política exterior y volátil en cuanto al modelo de Estado, los matices del modelo anglosocial de poco le han de servir. El contexto general europeo no es especialmente estimulante. El pasado viernes y sábado, un grupo de periodistas, políticos y diplomáticos de toda la Unión Europea participaban en las sesiones del Sanssouci Colloquium 2005 La pregunta era ¿Quo vadis Europa? En todas las respuestas aparecía la sombra de una crisis y el lenguaje- -dado ya por enterrado el Tratado Constitucional- -oscilaba entre la perplejidad y un nuevo realismo. Entre palacios de la vieja Prusia en el gran parque de Sanssouci, en la vieja Potsdam que tan bien conociera las herrumbres del sovietismo, las dudas eran muchas. Con osadía inusual, el Financial Times de ayer razonaba por qué Europa necesita una victoria de Angela Merkel. Una reforma fiscal de peso y una flexibilización del mercado laboral pueden desatrancar la economía alemana y alejarla del actual pesimismo de la voluntad, de la desazonada desconfianza ante una reunificación que tiene naturaleza de proeza histórica. Engrasar la locomotora alemana tendría de inmediato efectos positivos en la Unión Europea, al margen de la guerra textil con China y más allá del precio del petróleo. Lo más absurdo del acomplejamiento en parte del centro- derecha operante en la Unión Europea es que insista tanto en distinguir entre modelo intrínsecamente europeo y modelo norteamericano, hurgando en la diferencia y decantándose de la interrelación. Por el contrario, tenemos el caso de la flat tax que el excéntrico Steve Forbes puso en circulación como candidato presidencial y que ahora, a este lado del Atlántico, está siendo aplicada en la zona báltica, además de subyacer en la campaña electoral de Merkel. En Europa siempre habrá fantasmas porque así lo quiere la Historia, pero no conviene que haya más de la cuenta. En cuestión de modelos políticos, queda trecho para los reformismos pragmáticos. También queda un gran hueco para que lo ocupen nuevas formas de liderato político, moral e intelectual. ¿Quo vadis Europe? quizás sería más positivo ampliar el marco de las grandes fusiones empresariales y acogerse a las dinámicas espontáneas que ensimismarse en la arquitectura institucionalista. Aquí, en España, estamos en lo mismo porque importan mucho más la inmigración o el paro que el modelo de Estado que quiera ingeniar Zapatero. vpuig abc. es