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78 Cultura DOMINGO 4 9 2005 ABC rencia a la prudencia, abertura, duda e intransigencia. Se formó en arquitectura en la Escuela Superior de Bellas Artes de Oporto, en 1952, y más tarde entraría a formar parte del cuerpo de profesores de dicha institución, dirigida por Carlos Ramos, que pasó después a ser conocida como Escuela de Oporto. Fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Coimbra, donde también ejerció como profesor. Fue consultor en diferentes organismos nacionales e internacionales y publicó numerosos ensayos como El problema de la casa portuguesa (1947) La organización del espacio (1996) sin olvidar su participación en el proyecto que culminó en el Cuestionario de la arquitectura popular portuguesa Entre sus distinciones está el premio Europa Nostra (1985) por su intervención en el Convento de Santa Marinha, hoy posada de Guimarães, y el premio Nacional de Arquitectura (1997) Referencia indiscutible Távora realizó la recuperación del centro histórico de Guimarães, calificado después Patrimonio Mundial de la Humanidad ABC Fallece Fernando Távora, decano de la arquitectura moderna portuguesa Entre sus discípulos más destacados se hallan Álvaro Siza y Souto Moura b El arquitecto portugués Fernan- do Távora, fundador de la Escuela de Oporto, falleció ayer en Matosinhos (Oporto) a los 82 años de edad, víctima de un cáncer BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. Autor de numerosas obras y fundador de la Escuela de Oporto, Távora tuvo un papel decisivo en la recuperación del casco histórico de Guimarães, hoy considerado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. El mundo de la cultura lusa recibió ayer consternada la noticia de la muerte de una de las referencias del mundo de la arquitectura en Portugal, Fernan- do Távora, cuyo trabajo y docencia universitaria tanto ha influenciado en la nueva generación de arquitectos lusos tales como los hoy internacionalmente conocidos Álvaro Siza Vieira y Souto Moura. Natural de Oporto, Fernando Távora se dio a conocer no sólo por sus obras arquitectónicas como los emblemáticos edificios de la Quinta da Conceição, Casa dos 24 o el Palacio do Freixo, sino también por su carrera como docente y por ser el pionero en la recuperación de edificios antiguos y núcleos históricos. Uno de sus discípulos, Siza Vieira, ha destacado de él, todavía en vida, la pedagogía utilizada en la que antes de privilegiar modelos y respuestas sistemáticas, daba prefe- Fernando Távora Las reacciones de sus alumnos y compañeros de la profesión no se dejaron esperar y todos ellos destacaron la gran aportación a la arquitectura moderna de Portugal que Fernando Távora llevó a cabo en vida. La responsable de la Orden de Arquitectos, Helena Roseta, en declaraciones a la radio TSF, destacó de él su gran respeto y amor por todo lo antiguo y por el patrimonio del país, recordando que, gracias a él, el centro histórico de Guimarães es hoy Patrimonio Mundial de la Humanidad. Uno de sus alumnos, Nuno Grande, subrayó la pasión con la que Fernando Távora enseñaba en la Universidad, siendo hoy una referencia para todos sus alumnos, porque nos enseñó a mirar para la arquitectura como una parte de la vida cotidiana Desde hace dos días el arquitecto estaba ingresado en el centro hospitalario debido a una serie de complicaciones en su delicado estado de salud, según informó la agencia estatal Lusa. Sus restos mortales, que fueron trasladados a la ciudad de Guimarães, donde se instaló una capilla ardiente en la casa de su familia, regresarán hoy a la Ciudad Invicta, donde nació hace 82 años, y será incinerado en el Cementerio del Prado de Reposo. UN MAESTRO HERMANO CARLOS HERNÁNDEZ PEZZI Presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España a influencia del arquitecto portugués Fernando Távora trasciende la arquitectura que se ha agrupado bajo la denominación de Escuela de Oporto -e incluso la de Portugal- -para convertirse en una referencia peninsular y europea del cambio de los paradigmas sobre los que estuvo basada la modernidad tardía en arquitectura y la renovación del discurso que se produjo entre 1955 y 1960 en Portugal. La influen- L cia pedagógica y el entorno cultural de Oporto alrededor de figuras como Carlos Ramos, Loureiro, Viana de Lima, Octavio Lixa Figueiras y Arnaldo Araújo, cambiaron el paradigma internacional por una arquitectura con nuevo lenguaje, nuevas técnicas constructivas, comprometida con el problema topológico y antropológico desde la perspectiva afín a las claves y vínculos de las artes plásticas con la arquitectura. El papel integrador y divulgador de Távora ha tenido consecuencias incalculables para una generación en la que destaca Álvaro Siza, dentro de una escuela de pluralismo y calidad difícil de superar. El aliento renovador de Fernando Távora ha influenciado de tal modo la arquitectura portuguesa que sin él no se entendería cómo en un Estado sala- zarista y autárquico se crearon las bases para enlazar el Movimiento Moderno en Arquitectura con las poéticas de la construcción que han puesto a la arquitectura portuguesa como referente de la innovación. Tanto en los oscuros años de la crisis de la arquitectura entre los años sesenta y ochenta, como con la decadencia del post- moderno, la visión rigurosa de Távora ha sido el elemento clave de una renovación de códigos y lenguajes que se vería potenciada después de la revolución de los claveles, de 1974, con una atención focalizada a la habitación social y al mantenimiento de identidades del lugar y de las raíces disciplinares, que siguen siendo hoy uno de los grandes valores culturales de Portugal. En el epílogo de un verano de incendios, que está acabando con la ri- queza paisajística de un país muy hermoso, que está unido entrañablemente a España por un interés y una calidad extraordinaria de su arquitectura, la pérdida de Távora asola un poco más nuestro futuro, porque nos priva de la maestría de quién supo estar siempre a la cabeza de la mirada sin prejuicios de los nuevos retos, problemas y condiciones de la arquitectura contemporánea. Y también, mantenerse firme frente a los riesgos de la mixtificación, el pastiche y la decadencia espacial que han caracterizado el desarrollo peninsular en los años del boom económico. Los arquitectos españoles reconocemos en Fernando Távora a un maestro hermano de los innovadores de nuestra arquitectura en los difíciles años del cambio a la democracia.