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ABC DOMINGO 4 9 2005 Cultura 77 El barítono Matthias Goerne, durante un concierto EFE CLÁSICA Quincena Musical R. Strauss: Till Eulenspiegel K. A. Hartmann: Gesangs- Szene D. Shostakovich: Sinfonía núm. 15 Int. Matthias Goerne, barítono. Joven Orquesta Gustav Mahler. Dir. Ingo Metzmacher. Lugar: Auditorio Kursaal, San Sebastián. Fecha: 1- IX AP EL SONIDO DE LA MUERTE ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE ten la sinceridad de la película; está, en realidad, en las antípodas de la presentada por Hallstrom, donde se puede ver la Venecia esplendorosa del siglo XVII y una acción trepidante y enredada al estilo del teatro evanescente de la época... Vuelve a ser protagonista el actor Heath Ledger (aquí, francamente, no tan notable como en la de Ang Lee, Brokeback Mountain al parecer tan omnipresente en este Festival como la sensación de pérdida de tiempo entre colas y cine que interesa pues mañana mismo insiste en otro de los títulos a competición, el de Terry Gilliam, Los hermanos Grimm De este espumoso Casanova de comedia de enredo, se podría destacar, además de sus estampas venecianas y de algún momento de divertida farsa, la presencia impresionante y la voz (tonante) de Jeremy Irons, actor de verso que aquí encarna con mucha mojiganga al temible inquisidor Pucci. Hubo mucha parte del público que agradeció una película que no les explicara sus reflexiones sobre la redondez del mundo. L El actor de moda Heath Ledger (4- 4- 1979) empezó a actuar en obras de teatro a los 10 años, pero no se hizo popular hasta que en 2001 protagonizó Destino de caballero El Patriota y su breve pero impactante papel en Monster s ball En los últimos meses le hemos visto en Los amos de Dogtown dando vida a uno de los padres del skateboarding y va a acabar el año con las voces de su más que posible nominación al Oscar (por su papel dando vida a Ennis del Mar en Brokeback mountain y dos superproducciones como Los hermanos Grimm y Casanova (las dos se estrenarán en breve en España) que me importaba mucho el sexo para posteriormente estallar en carcajadas. Después, más relajado, reconoce que la idea de ser padre- -su primer hijo nacerá en octubre- -me ha cambiado la vida y estoy empezando a ver las cosas de otra manera. Me gustan los cambios que estoy experimentando y creo que estoy en un momento muy dulce Ledger se quita la gorra para hablar de su tercera película en la Mostra. Terry Gilliam es un genio y me gustaría estar en cualquier película que lleve su nombre En el filme, interpreta a uno de los hermanos Grimm (el otro es Matt Damon) en una versión muy particular de los hechos: Somos un par de estafadores que recorren los pueblos tratando de convencer a los lugareños de que podemos librarles de hechizos y extrañas criaturas... cosas que nosotros mismos provocamos y sigue con una declaración de amor al director de la película Terry Gilliam porque el mundo es un lugar mejor si él está aquí Para rematar el año, el australiano estrenará en breve Candy un filme independiente que ha rodado en Australia, donde interpreta a un toxicómano. No me gusta que me encasillen y ésta era una buena manera de probarlo remata este nativo de Perth, que en 2005 se reivindica como uno de los mejores actores de su generación. a vida provoca encuentros insospechados. Aún está fresco el recuerdo pacifista del War Requiem de Benjamin Britten, que la Quincena Musical donostiarra programó como fin del ciclo musical dedicado a los 60 años del fin de la segunda guerra mundial, cuando ya han sonado las apocalípticas premoniciones de la Gesangs- Szene de Karl Amadeus Hartmann, posiblemente interpretada por primera vez en España. La desgarrada expresividad de esta partitura, escrita a partir de un texto de Jean Giraudoux, en el que se narra la bíblica destrucción de Sodoma y Gomorra, ha dejado tras de sí un extraña impresión, muy cercana a su propia moraleja: Este es uno de los fines del mundo Con voz rotunda la leyó el barítono Matthias Goerne sobre el silencio de una música que no existe porque Hartmann no alcanzó a terminar la obra. Luego se quedó inmóvil, callado, y con él todos los espectadores del auditorio Kursaal... Fue un silencio denso e interminable, previo a la ovación. El mejor y más rotundo de los aplausos. A Goerne hay que reconocerle la capacidad para narrar, medir pausas, calibrar los acentos y decir más allá de las palabras. Su interpretación fue digna del mensaje que Hartmann dejó en 1963. También la de la Joven Orquesta Gustav Mahler y el director Ingo Metzmacher, gran defensor del compositor alemán en el año en el que se conmemora el centenario de su nacimiento. Ellos pusie- ron los acentos más oscuros, el sonido hecho y ordenado de una orquesta enorme, y muchos detalles instrumentales individuales de calidad. Después, la decimoquinta sinfonía de Shostakovich, un caleidoscopio de enigmáticos pensamientos entorno a la muerte, se escuchó con intención más superficial aunque en una ejecución inicialmente vigorosa en lo rítmico, contundente en lo más extravertido, además de cuidada y meticulosa en la conclusión. Se lució la solista de violonchelo y el concertino, compensando algunos excesos observados con Las aventuras de Till Eulenspiegel ofrecida para abrir el programa. Quizá porque esta música estuvo colocada un tanto a desmano, le sobró volumen y le faltó flexibilidad rítmica, finura, guasa y algo más de sentido narrativo. En cualquier caso sirvió para el lucimiento la Joven Orquesta Gustav Mahler, una agrupación de altura a la que este curso se espera en Madrid junto a su director musical Claudio Abbado.