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74 Cultura DOMINGO 4 9 2005 ABC ANTONIO BURGOS Escritor y periodista Los poetas populares fueron borrados de los mapas porque eran liberales y monárquicos El periodista rescata los caireles de la rima, poemas inolvidables cuya huella no han podido borrar ni el tiempo ni las modas poéticas. En los próximos días aparecerá Rapsodia española. Antología de la poesía popular (La Esfera de los Libros) TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: DÍAZ JAPÓN ¿Cómo creó su rapsodia in blue -La idea surgió de esas preguntas de los lectores y de la dificultad que tenía para poder complacerlos. ¿Quién tiene la edición de Al Pie de la Giralda donde viene el famoso poema al Parque de María Luisa de Juan Antonio Cavestany? ¿Cómo encontrar los libros de José Carlos de Luna, el autor de El Piyayo Como en 1980, cuando nadie daba un duro literario por él, hice la primera biografía y antología de Rafael de León, cuando el gran maestro de la poesía popular aún vivía y recibía los desprecios de todos estos que ahora lo celebran tanto, pensé que ahora podía ampliar aquella valoración a todo el corpus (Corpus con romero, naturalmente) de la poesía popular española del siglo XX. Y así, más el entusiasmo de la editora Ymelda Navajo y la generosa colaboración de Paco Valladares para grabar un disco con su genial recitado de los más famosos y buscados poemas, ha surgido Rapsodia Española ¿La historia de la literatura la escriben los vencedores de la crítica y estos poemas aprendidos por el pueblo son los grandes derrotados por las valoraciones puristas? -Muchos de los poetas populares tienen el estigma de su ideología. Han sido borrados de los mapas literarios porque eran liberales, monárquicos y algunos hasta tenían la desfachatez (que no viene precisamente de facha de ser títulos del Reino, como Agustín de Foxá, que era Conde de Foxá, o Rafael de León, que era Conde de Gómara y Marqués del Valle de la Reina, o Fernando Villalón, que era Conde de Miraflores de los Ángeles... Piense que el Ayuntamiento de Sevilla no quiso en 1980 nombrar Hijo Predilecto a Rafael de León. Sevilla, la que nunca se le cayó de los labios de sus versos... Lo consideraban un poeta populachero. Y lo consideraban así desde el falso populismo de IU y del PSOE... ¿Habría algo más del pueblo que sus versos? Sólo los andalucistas dieron a Rafael de León el sitio debido: una glorieta del Parque a cambio del título de hijo predilecto que por la presión de la izquierda el alcalde Luis Uruñuela no le pudo otorgar, como era su deseo, que se quedó en eso, en mi biografía- antología y en la glorieta del Parque. El gran Rafael vino a inaugurarla y fue una de las grandes últimas alegrías de su vida. ¡Y cómo recitó aquella noche sus propios versos en el Antonio Burgos La poesía que recopilo se transmitió en la verbalidad de la radio, de los teatros... es una poesía de cretona Cuando Lola Flores recitaba genialmente uno de estos poemas se adelantaba al rap... en 7.000 millones de siglos Teatro Lope de Vega, aquellas muertes de Sevilla de las que tanto sabía! -En la radio de cretona se escuchaba a Pepe Pinto, con versos de Rafael de León y Antonio Quintero; o los de Pepe Marchena con poemas de los hermanos Quintero o el Pastor Poeta. ¿Hubo poesía de cretona? -Sí. Pensando en la difusión de las canciones de Rafael de León, cuando hice su antología, acuñé ese término de la radio de cretona imagen de un tiempo de España. La poesía que recopilo en esta antología, pura tradición oral, como el Romancero clásico, se transmitió en la verbalidad de la radio, del teatro, de los recitales, de las reuniones familiares donde siempre había un pariente aficionado a la declamación. Sí, es una poesía de cretona. ¿Quién le ha ayudado en su tarea? -Algunos amigos, cómplices en el guiño de rescatar la poesía que los puristas despreciaron. A la cabeza de ellos, el poeta J. M. Santiago Castelo, que ha hallado en el pajar de sus conocimientos literarios las agujas de marear populismos que no hallaba. Y Álvaro Pastor Torres me ha echado una manita en una parte no menor de la antología: la poesía popular en la Semana Santa. -Usted ha tratado de hacer una antología de lector. ¿Ha podido ese lector con el Burgos apasionado? -Ha podido la memoria. El libro arranca con Los 40 Principales de la poesía popular, mucho Pemán, mucho Benítez Carrasco, mucho Rafael de León, mucho Rafael Duyos, mucho Gabriel y Galán, mucho Manuel Machado, en el que no he hecho más que recordar los versos que Daniel Herce, mi suegro, le recitaba a su nieto Fernando, mi hijo, para dormirlo. El libro se lo dedico al bueno de Daniel Herce, que recitaba como nadie El Piyayo y los versos de Luis Chamizo... Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor escribió Manuel Machado. ¿La poesía popular es oral? -Sí, lo de no saber el autor es completamente cierto. Este libro aclarará muchas autorías a los oídos de quienes han escuchado recitar esos poemas y nunca supieron quién los escribió. Deshaced este verso. Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras y si después queda algo todavía eso será la poesía proclamó Juan Ramón. ¿Qué sería de la rima sin sus caireles? -Me gusta hacer una malvada prueba del 9 en la disyuntiva entre poesía culta y popular. Digo: Recítame de memo- ria un poema de Jorge Guillén Nadie sabe ninguno. En cambio, digo: Recítame un poema de Rafael de León Y me responden: ¿Cuál quieres que recite? Profecía Por qué tienes ojeras esta tarde o Toíto te lo consiento -La poesía popular no era una subcultura para una subliteratura como se ha querido presentar. ¿La poesía es del pueblo? -En esa incivil guerra civil todos evocamos la fotografía de Miguel Hernández con uniforme de miliciano, recitando versos en el frente. ¿Era el Polifemo de Góngora? Ciertamente no. Serían sus propios versos populares. Que también van en la antología. Hay un Juan Ramón de la cojita que es poeta modernista popular, y hay un Antonio Machado que se parece a Manolo el Bueno. La antología incluye el 98 Popular y el 27 Popular. ¿Cómo dejar fuera a Lorca y Alberti, o a los olvidados andaluces de esa generación como Juan Sierra o Joaquín Romero Murube? ¿Qué poetas le han vuelto a cautivar preparando su antología? -Mis poetas familiares: tío José María Pemán, tío Rafael de León, tío Rafael Montesinos... -El aparato oficial cultural de la dictadura no le prestó apoyo alguno a la poesía popular. ¿Quién mantuvo viva la llama sagrada de la declamación y el recitado? -El público que llenaba los teatros sin subvenciones, el público que exigía que en el elenco de los espectáculos de la canción figurase un recitador. -Igual que hubo una Faraona y un Faraón de Camas existió en aquella poesía un Faraón de los decires el cartameño José González Marín, que triunfó aquí y fuera de aquí. Pemán incluso descubre las verdades de la poesía hecha palabra de González Marín. ¿Cómo era el Faraón de los decires -Fue el creador de un estilo expresivo, en el que la palabra poética se hacía teatro con la expresión corporal. Nada más actual que esa forma de renovar el teatro. ¡Eso sí que era un icono de la modernidad, como se dice ahora! -La poesía popular traspasó fronteras y llegó incluso a los más sublimes creadores, como Jorge Luis Borges, que le recitó de forma completa a Santiago Castelo El ama de Gabriel y Galán cuando el subdirector de ABC le dijo que era de Ex-