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70 Los domingos DOMINGO 4 9 2005 ABC ENTREVISTA ANA RITA PRETTI VAGLIATI Hija de un torturador argentino En el nombre del padre... Lleva tiempo luchando por cambiar su apellido, el apellido de un comisario muy activo en los centros de detención argentinos entre 1976 y 1983. Tuvo que denunciar a su padre, aunque no parece que eso haya terminado con los fantasmas que la persiguen desde su infancia POR CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES Creo que sí. A su manera, nos quería, pero no quiso ver o no se dio cuenta de que cuando estaba escribiendo su historia, también estaba escribiendo la mía. Tendría que haber tenido mucho más respeto. Cuando uno es padre o madre tiene que ser muy cuidadoso porque convertirse en asesino y en torturador, no es lo mejor que se le puede dejar a los hijos La herencia que recibió Ana Rita del comisario Valentín Milton Pretti está clavada entre las heridas abiertas de su memoria y presente en algunas páginas de la Conadep (Comisión Nacional para la Desaparición de Personas) El nombre y los apellidos de su progenitor, los mismos que ella intenta cambiarse hoy para desprenderse de un linaje lleno de muertes, tristeza y dolor se repiten en trágicas secuencias de la Argentina de los años 70. Los pecados de otro Trabajador activo en varios centros de detención clandestinos durante la última dictadura militar (1976- 83) el ex comisario Pretti se libró de los barrotes de una celda gracias a un chivatazo de sus amigos que le permitió fugarse a Paraguay. Después, las hoy anuladas leyes de Obediencia Debida y Punto y Final le permitieron volver Sin embargo, la cárcel que el verdugo sorteó la padeció, en su interior, una víctima de 33 años que carga, sin poder evitarlo, con los pecados de su padre. La mayor parte de los recuerdos de Ana Rita son en blanco y negro, como los días que pasó, con sus tres hermanos varones, junto a un hombre que se convirtió en un torturador y en un asesino porque en Argentina había tierra fértil para eso. Sería más cómodo y mucho más fácil verle como un monstruo, pero en mi memoria también existe un padre agradable. No puedo decir que nos golpeara a nosotros, pero de cuando en cuando era violento Esas sensaciones, algunas contradictorias, están mezcladas en un pasado de mucha tristeza, donde a mi mamá la ingresa en un psiquiátrico porque- -creo- -sabía demasiado sobre la represión Dice Ana Rita que a su madre, Juana Vagliati, se le debe algo por el pacto cíclico que ésta constru- yó con la demencia para salir de su infierno. Hay que hacer justicia con ella. Quizás, en ese sentido, haya un poco de revancha en mi decisión... No puede ser que la única opción para una mujer sea la locura Otra de las razones por las que Rita decidió sacar a la luz el oscuro pasado familiar y renegar de su apellido fue porque necesitaba soltar lastre, para poder Ana Rita Pretti. A la derecha, sentada en el suelo de la Plaza de Mayo, en Buenos Aires vivir A sus hermanos, salvo al pequeño, la noticia les cogió por sorpresa hace unas semanas. Desde entonces se ha establecido entre nosotros una distancia prudencial Los comprende, pero, ¿tengo que esperar a que todos se mueran para contarlo? Me dije, no, no le pido permiso a nadie. Yo también tengo derecho a vivir Las cosas eran distintas de niños.