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ABC DOMINGO 4 9 2005 61 Los domingos Melilla. Continúan los asaltos nocturnos de subsaharianos en la frontera hacia el paraíso soñado Hija de torturador. Ana Rita Pretti lucha por cambiarse el apellido, sinónimo del terror en Argentina Sergio Ramos. El jugador recién comprado por el Real Madrid aspira a ser el defensa del futuro Supervivientes del huracán en Nueva Orleáns son embarcados en carros sobre cintas transportadoras a un avión que les conducirá a un lugar seguro en Texas EPA EL AZOTE KATRINA Refugiados del primer mundo POR MERCEDES GALLEGO, ENVIADA ESPECIAL. BILOXI (MISISIPI) Paisaje de guerra tras el Katrina. Un escenario de desolación, miseria, muerte y violencia que, como se propaga por la red, bien parece el castigo de Alá sobre la tierra de Bush. Una catástrofe que ha hecho emerger sobre la ciudad anegada de Nueva Orleáns el tercer mundo que habita en el país más poderoso del orbe os extremistas musulmanes hablan de justicia divina en los websites. Dicen que Alá ha mandado el huracán Katrina a la tierra de Bush como si fueran las siete plagas que castigaron a Egipto por esclavizar al pueblo de Israel. Dios se ha unido a su yihad y les enseña a estos infieles occidentales lo que viven sus hermanos iraquíes desde que los invadieran hace dos años y medio: ciudades bombardeadas con más cráteres que la superficie de la luna; veranos a 40 L grados sin aire acondicionado ni agua corriente; colas interminables en en las gasolineras de un país petrolero; vidas destruidas; muertos por millares; maleantes que salen de sus agujeros para instituir el caos, fusil en mano. Y aunque sobre el papel parezca cumplirse con la fidelidad de un guión, las imágenes no cuadran. Ese grupo de desesperados en el estadio Superdome que disparó contra un helicóptero militar no era de insurgentes iraquíes, sino de delincuentes de Nueva Orleáns. Los edificios desguazados no están en Beirut, sino en la costa de Misisipi. Los refugiados que no han comido en varios días no salen de un campamento del Chad, sino de los colegios sureños de EE. UU. La multitud que se pega por una ración humanitaria lanzada desde un helicóptero no está en África, sino en Louisiana. Nunca jamás el mundo esperaba ver estas imágenes en EE. UU. de la noche a la maña (Pasa a página siguiente)