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32 Internacional EL ZARPAZO DEL KATRINA DEBATE POLÍTICO DOMINGO 4 9 2005 ABC LIDERAZGO POLÍTICO EN CATÁSTROFES e puede decir, sin temor a equivocarnos, que Estados Unidos no será el mismo país después de esta tragedia. Uno de los cambios fundamentales es que probablemente haya muerto la corrección política, quien le dio la puntilla fue el valiente alcalde de Nueva Orleáns, C. Ray Nagin, que ha puesto el dedo en una enorme y supurante llaga. En este principio del siglo XXI hay una importante crisis de liderazgo. En los momentos más duros y angustiosos los ciudadanos de las más importantes democracias del planeta quieren que sus políticos estén a la altuGUSTAVO DE ra de las circunstanARÍSTEGUI cias, que sean verdaderos líderes, que estén al pie del cañón, trabajando y dando ejemplo. C. Ray Nagin no sólo ha hecho eso, ha denunciado las deficiencias, ha criticado la falta de intensidad, la lentitud, la falta de diligencia y eficacia de la ayuda estatal y federal. Lo ha hecho dando ejemplo de dedicación a su ciudad y los más necesitados, poniéndose al frente de los funcionarios municipales, servicios de emergencia y policía, que no han descansado desde hace casi una semana. Nagin ha reventado los convencionalismos, ha destrozado la corrección política y, sin perder la calma, fue contundente hasta extremos insospechados en una quizás histórica y emocionante entrevista en CNN radio, en la que usó lenguaje duro, en ocasiones malsonante, para dejar clara su indignación e impotencia, pero no la falta de esfuerzo de los servidores públicos, médicos, enfermeras y voluntarios, alabando los miles de actos de heroísmo anónimo que se han producido y que nunca podrán ser suficientemente agradecidos ni reconocidos. El alcalde se ha convertido en un símbolo de la grandeza humana frente a los miserables que cometen actos de pillaje o los francotiradores que atacan a los servicios de rescate. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. La nación ha vuelto la mirada desesperada hacia sus líderes y ha encontrado una respuesta lenta e insuficiente por parte de las autoridades con más medios. La ausencia de liderazgo claro del presidente Bush está empezando a pasarle una abultada factura en términos de credibilidad. En momentos como este son necesarios más reflejos y más acción, además de los excelentes discursos pronunciados. Es la hora de los hechos. El teniente general encargado de las operaciones por el Pentágono ha demostrado dotes de mando unánimemente elogiadas por los medios estadounidenses. En momentos desesperados, la ciudadanía necesita a sus héroes, muchos son anónimos, otros deben tener nombre y apellidos, ser conocidos, modelos sociales. Ya lo explicó Carlyle en su imprescindible libro Los héroes Cuando uno ha perdido toda esperanza, va el género humano y lo da todo de sí mismo, siempre en las horas más oscuras. S Un hombre de la Guardia Nacional charlaba con un niño ayer en el Centro de Convenciones de Nueva Orleáns AP La crisis saca a la luz la espinosa cuestión de las disparidades raciales Líderes afroamericanos denuncian claras negligencias racistas b El caos tercermundista en Nueva Orleáns ha colocado en primera fila de las televisiones a un nutrido segmento de población negra y pobre P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Las incontroladas aguas del Katrina y la deficiente respuesta del gobierno federal sobre todo en Nueva Orleáns, han empezado a crear un problemático lodazal de tensiones raciales en Estados Unidos, que contrasta con el patriótico cierre de filas registrado tras el 11- S. Y es que el huracán- -con toda su devastación televisada y las imágenes de pobres negros abandonados a su suerte- -ha terminado por funcionar no tanto como un espejo distorsionador, sino como una lupa de gran aumento sobre incómodas realidades sociales de miseria que existían muchísimo antes de que el Katrina empezara a formarse como depresión tropical sobre las Bahamas. Un creciente coro de políticos negros, líderes de derechos civiles, académicos y artistas como el popular rapero Kanye West, se ha lanzado a denunciar que el factor racial ha multiplicado los efectos de esta crisis y ha ralentizado la ayuda pública. Con elocuencia y emoción, el congresista demócrata Elijah Cummings denunciaba esta semana que no podemos permitir que la historia diga que la diferencia entre aquellos que vivieron y aquellos que murieron en la gran tormenta e inundaciones de 2005 fue nada más que una cuestión de pobreza, edad o color de piel Como agravio comparativo, estos líderes negros citan la eficiente respuesta federal ante recientes huracanes en Florida, con una mayoría de población blanca. También han molestado las comparaciones entre la situación en Nueva Orleáns con Somalia o Irak. Aunque la gota mediática que ha colmado el vaso de esta polémica han sido las fotografías suministradas por agencias internacionales de noticias cuyos pies presentaban el contraste de negros saqueando supermercados y blancos encontrando alimentos. La gira de Condoleezza Para contrarrestar estos inquietantes reproches raciales, la Administración Bush ha contado con Condoleezza Rice. La secretaria de Estado, la primera mujer negra en ese puesto, ha calificado como increíble la noción de discriminación gubernamental en esta situación de crisis. Antes de realizar una gira por la zona devastada, esta nativa de Alabama ha insistido en que todo el mundo está muy emocionado y resulta duro ver imágenes de cualquier ciudadano de EE. UU. sufrien- Incluso un desastre natural y ciego, como ha sido el Katrina no ha tratado por igual a todo el mundo do de esta manera. Y sí, es verdad que la comunidad negra ha resultado obviamente muy afectada En este sentido, las cifras del censo federal indican que los negros forman dos tercios del aproximado medio millón de residentes en el centro de Nueva Orleáns; con un 28 por ciento viviendo por debajo del umbral de la pobreza, el doble de la media nacional. Este segmento de población, sin recursos para cumplir con la orden de evacuación, es el que a la postre ha quedado desproporcionadamente atrapado. El congresista negro William Jefferson, miembro del Partido Demócrata que representa a la mayor parte de Nueva Orleáns en la Cámara Baja federal, argumentó que la tragedia sufrida por su ciudad es una acusación contra nuestra sociedad, donde el último peldaño es siempre ocupado por afroamericanos pobres Sin faltar voces que resalten el hecho de que incluso un ciego desastre natural como el Katrina no trate por igual a todo el mundo. Hace cinco meses, el alcalde Ray Nagin comentaba estas disparidades raciales, al quejarse de que los blancos de clase media y los ricos vivían de espaldas a los vecindarios negros plagados de pobreza y violencia, con una tasa de asesinatos diez veces por encima de la media. Según Nagin, la segregación se extendía al pésimo sistema de enseñanza pública, con un 95 por ciento de alumnos negros... Una historia de dos ciudades dentro de una misma pecera resquebrajada por un huracán de categoría cinco.