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6 Opinión DOMINGO 4 9 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES COCHINILLO Y REFLEXIÓN FUMAR RA un placer genial. Sensual. Lo sigue siendo, pero te lo ponen muy difícil. Conste que entiendo que me expulsen de los espacios públicos, de los cerrados, de los abiertos y de los mediopensionistas. Admito que, en los privados, se me arrincone en antiguos planchadores en desuso o me exilen a los porches. Me resigno incluso a abstenerme en el campo, porque lo manda la gentil dueña Narbona, cuyo apellido di por nombre a una perversa gata persa. Lo de no fumar en el campo, sinceramente, me hace la puñeta. Yo, lo que es en el campo- campo, no sobreviviría sin cigarrillos, como aquel personaje de Fernández Flórez al que sus amigos tenían que oxigenar con bocanadas de humo porque lo asfixiaba el aire demasiado puro. Por eso, y puesto que doña Cristina me quiere gobernar, renuncio a la campiña y a sus pompas, con lo que a mí me gustan los pardos ruiseñores que la infestan (según recientemente he comprobado) Llevo siempre conmigo un cenicero adquirido en el riñón de los Balcanes, JON única región del planeta donde aún se JUARISTI concede al tabaquismo rango de etnografía, porque ese tipo de objetos ha sido erradicado de entre nosotros, rechazado a la vez por menoristas y grandes superficies mientras los cientos de miles de familias artesanas dedicadas a su fabricación se precipitaban en la miseria. En mis lejanos tiempos del Cervantes, conocí a un director del Instituto en tierra de infieles, que había conseguido sobrevivir a todos los cambios políticos desde la época de Nicolás Sánchez Albornoz gracias a sus innatas cualidades para el pelotilleo. Hablo de atavismo genético, porque Sil y Cuesco- -lo llamaremos así para abreviar- -no era tiralevitas por arte sino por naturaleza. Un resorte congénito abatía su espinazo ante cualquier cargo electo o de libre designación del partido que fuera, porque nunca se sabe. Llegó incluso a lamerle el antifonario a Anasagasti en sentido figurado (lo cuenta el propio lamido en un libro que me apresuré a enviar a Sil y Cuesco con una nota: Ojo con las cotillas, majete) F RENTE a un Gobierno que parece de plastelina y se moldea según el toqueteo de los dedos autonómicos dominantes, tenemos una oposición- ¿la tenemos? -en la que suenan unas pocas voces, la de Mariano Rajoy y dos más, predicadoras de lo que no hay que hacer, pero escasamente estimulantes en proyectos y programas. Lo del Gobierno es así y difícilmente podría ser de otra manera. La debilidad de su respaldo parlamentario, unida a la escasez creadora de su nómina, da lugar a una patología de poder según la cual un estornudo catalán de Josep Lluís Carod- Rovira- -valedor de Pasqual Maragal y, de rebote, del propio José Luis Rodríguez ZapateM. MARTÍN ro- -genera un inquieFERRAND tante estado febril en todo el equipo del Ejecutivo. La oposición, por lo menos, tiene conciencia de sus propias limitaciones y, aunque no parece advertir lo que le sobra, dice conocer lo que le falta. Ese es el fruto de la reunión segoviana de los habituales asistentes a los maitines de la calle Génova. La reflexión y el cochinillo, los dos elementos que proporciona el lugar del discreto cónclave, han llevado al PP a reconocer, aunque sea en voz baja, que su política de comunicación no es buena, cosa obvia, y a plantearse como necesidad perentoria la ampliación del muestrario de nombres y rostros en un marco de nuevos contenidos, más concordantes con los tiempos que vivimos y con los que se nos aproximan. Ese deseo de funcionamiento del PP nacido en Segovia parece más fácil y ejecutable de lo que es en realidad. Todo cambio que no se sustente en una rotunda definición ideológica será estéril, y, tan lejos del liberalismo, ¿cómo se define en las cuestiones neurálgicas un partido que dice ser de centro Buscar el centro en la política es como pretender encontrarlo en la galaxia. Se puede estar, y con distintas intensidades, en la derecha o en la izquierda y basta no tener complejos para que lo uno sea igual de respetable que lo otro. ¿Se hará de derechas el PP? Lo de las caras nuevas es más complejo. En el PP, además de los jovencitos que esperan hacer carrera política sin haberla hecho antes en otras disciplinas, hay nombres de respeto. Unos están quemados por el uso, otros no quieren y algunos, aun queriendo, no pueden. Tendrán que reclutar, a golpes de imaginación, algún burgués catalán que sepa reconquistar en Barcelona el territorio perdido por Josep Piqué o, por poner otro ejemplo clave, algún nombre andaluz que cambie el signo del PP en las tierras del Sur. Carlos Herrera, mi admirado vecino y querido compañero, sería un buen alcalde para Sevilla. Supongo que algo así no entre en sus cálculos; pero sólo con piruetas de ese corte, la popularidad contra el populismo, podrá Rajoy conquistar las porciones de poder que nunca tuvo el PP y recuperar con ello las llaves de La Moncloa. E Pues bien, cuando Santiago Mora- Figueroa, marqués de Tamarón, se estrenó como sucesor de Sánchez Albornoz con una ronda de visitas pastorales a los centros Cervantes, alguien persuadió a nuestro hombre de que el nuevo jefe odiaba la nicotina. Sil y Cuesco ordenó al instante retirar todos los ceniceros de su instituto. En el recorrido por éste, Tamarón, del que era fama que sólo gastaba una cerilla en cada cartón de rubio americano, las pasó moradas hasta que descubrió un diminuto cenicero de duralex que a todos había pasado desapercibido. Preguntó: ¿Es eso un cenicero? Con admirables reflejos, respondió Sil y Cuesco: No, Director. Es un Chillida Fumo desde hace veinte años la misma marca de cigarrillos, Vogue, que sólo por el hecho de llamarse así merecería un respeto y una consideración por parte del Consejo de Ministras. Es posiblemente el cigarrillo más caro del universo y sube cada año que ríete del precio de la vivienda. Yo le sigo fiel porque algún lujo hay que darse en esta vida. Además, es el decano de los superfinos, un prodigio del diseño industrial (según la leyenda, lo inventó un Borbón Dos Sicilias para Mamie Eisenhower) Cuando por primera vez me vio fumándolo, Víctor García de la Concha rugió escandalizado: Pero ¿qué mariconada fumas? Expresión impropia de todo un director de la RAE. Según el Diccionario de la ídem, mariconada vale por 1) acción propia del maricón, 2) mala pasada, acción malintencionada o maligna contra alguien Ninguna de ambas acepciones puede aplicarse a un cigarrillo. Los míos son un gran pretexto para pegar la hebra con alguien que acabas de conocer. Por lo general, te preguntan: Oye, esas mariconadas tan raras que fumas, ¿las compras en España? Y es cierto. Creo que sólo yo fumo estos cigarrillos. Bueno, y Luis Alberto de Cuenca, aunque él no los compra, porque dice que se ha quitado y me los gorronea. Ahora, con el impuesto sanitario, tendré que quitarme yo o mudarme con la familia a una actuación Trujillo. A ver cuándo gravan las zapatillas de deporte y nos financian a los dos el desenganche, que también somos personas humanas. PALABRAS CRUZADAS ¿Es responsable el Gobierno federal del caos en Nueva Orleáns? BUSH REACCIONA TARDE Y MAL ARA quienes creen, como el firmante, que la presidencia de Bush ha hecho grave daño a Estados Unidos, la respuesta afirmativa no es, sin embargo, obvia. El Katrina plantea mil preguntas, ninguna simple. Estados Unidos es una enorme máquina de cuerpos intermedios, en la que el peso de los 50 estados es dominante en cada territorio. La autoridad de los gobernadores, alcaldes y senadores forma un resistente entramado al que se suma el peso de las empresas. Pero la presidencia está ahí, en caso de catástrofe. La fuerza de la Casa Blanca se torna enorme ex post facto, después del huracán. Sobre Bush, sin embargo, DARÍO parece haberse instalado una sombra VALCÁRCEL de inanidad que le amenazará hasta más allá de 2008. Bush quería representarse a sí mismo como un hombre de grandes decisiones y pocas palabras: ha sido uno de los líderes americanos más habladores y débiles de los últimos 228 años. Su perfil ¡mirando por la ventanilla del avión en vez de calzarse unas katiuskas! era el de quien ha perdido el norte. Todo gobernante se mide por su capacidad de reacción. Los titubeos del presidente han producido asombro y tristeza. Bush ha aumentado interesadamente el presupuesto militar a costa de la fuerza y la coherencia de América. ¿SABEN QUIÉN ES KATHLEEN BLANCO? UALQUIER ocasión es buena para demostrar que Bush es el Anticristo. Y no digamos una catástrofe de dimensiones apocalípticas. Pero algunos hechos son incontestables. Frente a quienes acusan a la Administración de haber recortado fondos para el mantenimiento de los diques, la ley de la energía que acababa de firmar Bush provee 500 millones de dólares para el mantenimiento de las costas sólo en el Estado de Luisiana. Y el dique de 72 millas que va de Morganza al Golfo de México que se empezó hace dos años con un presupuesto de 700 millones de dólares podría haber contenido las inundaciones del Katrina si no fuera porque queda una década RAMÓN para su conclusión. El vandalismo desataPÉREZ- MAURA do en Nueva Orleánses en verdad escandaloso y, como ha reconocido Bush, se podría haber sido más eficiente con el envío de ayuda. Pero no sobra recordar que ha habido que recurrir a la ley marcial y al envío del Ejército porque las autoridades locales, responsables del orden callejero, han sido incapaces de mantenerlo. El alcalde de Nueva Orleáns demostró el viernes su lógica indignación derivada de su impotencia. La pregunta ahora es ¿por qué sólo se dirigen contra Bush cuando quien de verdad tiene competencias es la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco? ¿Será porque no la hemos visto en toda la semana? P C ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate