Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 SÁBADO 3 9 2005 ABC FIRMAS EN ABC ANTONIO LAMELA DOCTOR ARQUITECTO EL CAMBIO CLIMÁTICO: UN CAMINO POSIBLEMENTE REVERSIBLE, EN PARTE Una manera de ayudar a cumplir los compromisos de Kioto sería la captura, en origen, de los efluentes contaminantes provocadores de la situación actual... L AS consecuencias desfavorables que conlleva el cambio climático se conocen suficientemente. Su origen antrópico, con independencia de otras causas concurrentes, hace que algunos pensemos que muchas situaciones que parecían irreversibles, luego, no lo sean, ya que el ser humano con cierta frecuencia es capaz de dar respuestas adecuadas a estados adversos, aunque a veces con cierto retraso y, desgraciadamente, muchas veces beneficiando únicamente a una minoría de la población del planeta. Afortunadamente, parece que nos encontramos ahora en un momento propicio para dar una respuesta a parte de los problemas planteados por uno de los elementos causantes del cambio climático, como es la emisión de CO 2. De momento afecta fundamentalmente al CO 2, aunque confío que ocurra algo parecido con el resto de los componentes del paquete contaminador. Mi pretensión, para sosiego y tranquilidad social, es transmitir un mensaje anticatastrofista, aunque ello no significa que haya que bajar la guardia. Considero que nos encontramos en el comienzo de una cosecha cuya siembra se inició hace ya cerca de veinte años, como se puso de manifiesto recientemente en una jornada organizada por el Instituto Geológico y Minero de España. Así, creo que si se extrapolan los resultados obtenidos por los distintos grupos de expertos, que ya han sido confirmados, parece que nos ubicamos en el inicio de la senda adecuada para empezar a gobernar el temido cambio climático. El CO 2 se puede capturar, almacenar e incluso reutilizar convenientemente, consiguiéndose efectos secundarios beneficiosos. Sabemos también que la vegetación y las masas forestales son secuestradores naturales temporales de una parte relativamente importante del CO 2, a través de la fotosíntesis; así, se convierten en sumideros espontáneos y provisionales de carbono. Un almacenamiento antrópico adicional y menos renovable del CO 2, secuestrado por otros procedimientos, puede ser un acontecimiento más para la buena gobernabilidad del planeta y debería ser considerado por los planes geoísticos mundiales. Una manera de ayudar a cumplir los compromisos de Kioto sería la captura, en origen, de los efluentes contaminantes provocadores de la situación actual. Ello nos permitiría conseguir un desarrollo económico más sostenible, sin tener que desmontar todo nuestro tejido social, industrial o de infraestructuras. Así, habríamos dado un certero martillazo en uno de los clavos precisos. Por tanto, todo el esfuerzo y aplicación de medios diversos en el camino iniciado debe ser bien recibido por su bondad y por su rentabilidad, social y económica, por muy alto que todavía sea su coste monetario. Esto nos sitúa en la necesidad de impulsar la investigación, promoción y aumento de nuevos sistemas y técnicas que permitan captu- CARLOS MURCIANO ESCRITOR LA CONSIGNA N el amplio muro lateral, blanco, exento, de un supermercado cercano a mi casa madrileña, ha aparecido una pintada, más repulsiva de lo habitual. Con letras muy grandes y pintura negra, un individuo- -Dios le guarde- -ha escrito Roba y destroza y ha puesto debajo, como firma indeleble, la A mayúscula encerrada en el cero- -la nada- -del anarquismo. En general, las pintadas- -que alguien muy respetable me definió como una nueva forma de cultura -me hacen siempre pensar en la persona que las realiza, en su intención, en su formación, en su idiosincrasia. El tipo que, amparado en la no- E che, se echa a la calle, busca una pared- -acaso recién adecentada con esfuerzo físico y económico- -y deja en ella una serie de garabatos, sus iniciales, su nombre de guerra, y retorna a su casa tan satisfecho, ¿qué calificativo, qué consideración merece? Confieso que en mí despierta, indignación aparte, conmiseración y desdén. Pero el de la consigna del supermercado es otra cosa. En él no hay estupidez o capricho, sino odio. Si anarquía es desgobierno, desorden, confusión, falta de autoridad, caos, ¿qué mundo pretende, a estas alturas del siglo XXI, ese pintaparedes? Godwin, Proudhom, Bakunin, que- daron ya muy atrás. Lo que en nuestro país, como en cualquier otro, no marcha bien, ¿se arreglará robando y destrozando? Me niego a aceptar que el ejecutor de tal consigna así lo crea. O es un iluminado o, conclusa su hazaña, se ha limitado a recoger las monedas prometidas. No puedo evitar- -dicho queda- -eI impulso de perfilar su imagen. Con el nuevo día, ¿ese ciudadano abandonará sus instrumentos de ensuciar, y se incorporará a la sociedad que aborrece? ¿Recepcionista de hotel, empleado de una entidad bancaria, funcionario administrativo, guarda de seguridad de unos grandes almacenes? Me temo que no. Quizá permanezca en casa, incordiando a los suyos, aguardando la noche. Quizá sus sufridos padres posean una honrada tiendecita con la que van saliendo adelante. Y quizá su vástago ejemplar se decida un día a pintar en su modesta fachada Roba y destroza llevado de su arrebato destructor, constructor de un mundo nuevo. rar el CO 2 en las mayores cantidades posibles, con su correcto almacenamiento y buen uso consiguiente. Pero también es preciso actualizar las legislaciones actuales. En la normativa europea considerada operativa hasta la fecha no se contemplan los almacenamientos subterráneos de CO 2, pues sólo se reconocen los sumideros superficiales derivados de la agricultura y la foresta. De esto se deduce la necesidad de su puesta al día con el objetivo de aceptar y reconocer los almacenamientos subterráneos geológicos que ofrezcan esta posibilidad, debidamente contrastada. Así, se están invirtiendo muchos esfuerzos con el fin de incentivar la inyección de CO 2 en el subsuelo, en cualesquiera de las distintas soluciones que se manejan y las nuevas que puedan aparecer. La fase previa de captura del CO 2 supone aproximadamente el 80 por ciento del costo total en el conjunto de su almacenaje subterráneo; a ella hay que añadir el 20 por ciento restante derivado de la inyección. Sobre los sistemas de captación se está desarrollando una investigación intensa, con precios a la baja. Resulta importante que, mientras tanto, seamos también capaces de habilitar los lugares de almacenaje y se espera que sea una auténtica realidad antes de 15 años, incluidos los requisitos legales pertinentes. Las inyecciones en acuíferos salinos constituye una técnica contrastada, con buenos resultados, comparable a la de los hidrocarburos o a la del almacenamiento de gas, y no se requieren cierres estructurales geodésicos. En el mundo hay un gran número de cuencas sedimentarias apropiadas para recibir CO 2 y lo ideal es inyectarlo en estado líquido, en profundidades superiores a los mil metros. La inyección en capas de carbón va muy en paralelo con la explotación del metano. Cuando se inyecta CO 2 en una capa carbonífera se desplaza al metano, apareciendo una recuperación secundaria de este gas, quedando el CO 2 retenido, con rendimientos económicos muy altos y favorables. En España tenemos muchas posibilidades de emplear estos sistemas, especialmente en las zonas carboníferas; lo mismo podemos afirmar de los niveles acuíferos carbonatados profundos, sobre todo cuando son de gran espesor. Inyectar las emisiones de las centrales termoeléctricas es un proceso factible, en función del potencial de los acuíferos. Obviamente, es preciso emprender los rigurosos estudios de viabilidad y si actuamos de este modo, es muy posible que en las próximas décadas se hayan limitado las emisiones de CO 2 en gran medida. Considero que estamos iniciando un nuevo sendero de esperanza, aunque ni fácil ni corto, que puede contribuir a eliminar la catástrofe del cambio climático. En ello todos estamos obligados a colaborar con ideas, actitudes y hechos.