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52 Espectáculos LXII MOSTRA DE VENECIA SÁBADO 3 9 2005 ABC El chino Ang Lee, a la reconquista del Oeste Brokeback Mountain es un magnífico western sobre los vínculos intensos entre dos cowboys Kitano llegó por sorpresa a la competición de la Mostra, pero ni siquiera él fue enemigo para la gran película que trajo Ang Lee, Brokeback Mountain E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL VENECIA. Tras el chocante anuncio de Film Sorpresa se presentaba de tapadillo a la competición la última película del singular Kitano, titulada con su propio ego Takeshi s y dedicada, en cierto modo, a reírse de su personaje cinematográfico de yakuza lacónico y brutal. No hay duda de que el sentido del humor de Kitano está a la altura de su imaginación, de su fascinación por la violencia y del manejo de su rara poesía. Ésta es una película fantasiosa, a veces divertida, a veces extravagante y a veces puro petardo, pero demuestra que, en efecto, el ego de Takeshi Kitano puede ser tratado con cierta desconsideración, al menos por él mismo. Pero la auténtica sorpresa la dio Ang Lee con su milimétrico y peculiar western titulado Brokeback Mountain un asalto en toda regla a la fortaleza moral y sentimental del cowboy hecho con una maestría, con un pudor y con un conocimiento del terreno que convierten al director chino Ang Lee en un camaleón con cámara y en un cineasta de prodigios. El hombre que clavó el alma británica en Sentido y sensibilidad el hombre que fotocopió b El japonés el espíritu de los setenta en La tormenta de hielo ese hombre, insisto, nacido en Taiwan, borda al tapiz de su película la sustancia visual y espiritual de ese género viejo y en eterno declive llamado western Lo hace a partir de una historia corta de Annie Proulx y de un guión de Larry McMurtry The last picture show La historia que se narra es al tiempo manida y original: una especie de balada entre dos hombres, dos vaqueros actuales, la gastada crónica de amistad y compañerismo en la inmensidad de la pradera, pero... en esta ocasión contada como nunca se había contado (como mucho, sugerido) pues esa aventura humana entre dos hombres se transfigura ante los propios ojos del espectador y de ellos mismos (también perplejos) en puro e incontrolable amor. Ang Lee, su película, los personajes y tal vez una buena proporción de los asistentes en la sala, se resisten al derrotero que toman las vidas de estos dos hombres y asisten expectantes a la cantidad de palabras y actos que están dispuestos a admitir, recoger y aceptar en el diccionario de su código de valores: la lucha del hombre, del cowboy por doblegar la naturaleza. melancolía y pesadumbre como en cualquier otra relación infructuosa, con el rasgo intensificado que le otorga la inmensidad y el carácter del género y su perturbadora historia ¡cuántas veces el western nos ha hablado de fuertes vínculos, de profundas camaraderías y de lealtades eternas, tal y como en el fondo hace esta película! Los dos protagonistas, Jake Gyllenhaal y Heath Ledger, están simplemente sublimes, y en especial este último, actor australiano, que se empapuza de su personaje hosco, machote, y de su desabrido acento tejano. Wes- Ese hombre nacido en Taiwan borda al tapiz de su película la sustancia visual y espiritual de ese género viejo llamado western tern, al fin, que no se sabe muy bien si abre una puerta al futuro o una ventana al pasado; aquí en la Mostra debería ser un serio candidato a premio. Encajonada en el programa, y fuera de la competición, se proyectaba la película española de Jaume Balagueró, Frágil protagonizada por Calista Flockhart. También es una película de género, el de terror, aunque usa las armas que éste le proporciona de un modo desorbitado (el volumen está tan alto que no se oyó ni un móvil durante la proyección, algo insólito) Hablada, claro, en inglés y subtitulada aquí en italiano, se cuenta una historia truculenta en un hospital infantil con pasillos espeluznantes y cámara que husmea constantemente a la búsqueda del susto. Como es un producto de la Factoría Filmax, los amantes de este tipo de cine tendrán ocasión pronto de retorcerse y tener sus convulsiones en las butacas de los cines españoles. Relato exento de grasa Brokeback Mountain es el relato agudo y vaporoso, sin la más mínima concesión a la grasa, a lo vulgar ni a lo trivial, de una historia de amistad y amor cuyos protagonistas son incapaces de conducir o liderar; hay en ella tanta Ang Lee Director de cine América me da miedo Tras éxitos como Sentido y sensibilidad o Tigre y Dragón el taiwanés se atreve con Brokeback Mountain a lanzar una historia homosexual hilada en las llanuras del lejano Oeste TEXTO: TONI GARCÍA FOTO: AP VENECIA. El realizador de películas tan dispares como Sentido y sensibilidad Tigre Dragón Hulk o La tormenta de hielo nos regala un precioso y compacto western en clave homosexual, que es a su vez una profunda reflexión sobre los mecanismos de supervivencia en la América profunda. ¿Se había hecho alguna vez una película como ésta? -Yo no he visto ninguna. Quiero decir, una película que tratara de respetar las reglas del western en su sentido más clásico, con personajes gays, en un ambiente realista. Supongo que de una manera más metafórica si que habrá habido otros intentos, pero nunca de una forma consciente, o eso creo. ¿Le asusta la reacción de la audiencia americana ante la historia de dos cowboys gays? -La verdad es que no sé que esperar. Si miro la película y pienso que alguien puede sentirse ofendido por ella, la verdad es que me asusta ese pensamiento. Por ese mismo motivo tuve ciertos temores cuando empecé a trabajar en ella, pero pudieron más mis ganas de hacerla que cualquier otro factor. De todas formas ya llevo unos meses diciéndole a todo el mundo que tengo las maletas preparadas para irme a Canadá (risas) ¿Ve usted paralelismos entre esa América profunda que retrata Brokeback Mountain y la América de hoy en día? El director taiwanés Ang Lee, en un simpático saludo a la prensa ayer en Venecia -Bueno, mi guionista, Larry McMurtry, me dijo que ahora es mucho peor que cuando empezamos con este proyecto, tres o cuatro años atrás, y lo cierto es que así es. Yo vivo cerca de Manhattan y Nueva York es un buen sitio, pero si miras la nación entera, es algo que te asusta y te preocupa. La verdad es que América me da miedo, y no creo ser el único que piensa así. La intolerancia y el fundamentalismo están llegando demasiado lejos. -Es usted uno de los pocos directores capaces de diseccionar de forma precisa la sociedad estadounidense sin ser americano... -Bueno, yo he crecido viendo películas de Hollywood y creo que en cierto sentido todos sentimos fascinación por lo que sucede aquí. No sé por qué y muchos se quejan de esta globalización, pero es verdad que todo lo que sucede aquí repercute en el resto del mundo. Yo quería contar una auténtica historia americana, y es lo es lo que he tratado de hacer. Siempre he dicho