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22 Internacional EL ZARPAZO DEL KATRINA VÍCTIMAS Y SUPERVIVIENTES SÁBADO 3 9 2005 ABC Cientos de hispanos que trabajaban ilegalmente en la industria hotelera de la costa destruida por Katrina deambulan en busca de su último cheque para volver a casa El boulevard de los casinos muertos MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL BILOXI. Ayer era viernes de quincena, día de pago. Víctor Olmedo se paseaba por lo que queda de Beach Boulevard en la ciudad fantasma de Biloxi, persiguiendo la remota posibilidad de que alguien pasara por los restos del casino desaparecido en que trabajaba para decirle qué va a pasar con su último cheque. Por lo menos que lo manden a la oficina de correos de otro estado. Algo elucubraba el ecuatoriano. Me va a hacer falta La radio local más cercana, que en realidad transmite desde el vecino estado de Alabama para el derruido Misisipi, ha vuelto a repetir el mismo mensaje. Tenemos que dar una mala noticia a nuestros oyentes: hoy tampoco habrá emarís (abreviatura fonética que responde al nombre abreviado en inglés de las raciones militares, Meals Ready to Eat) Víctor ladea la cabeza con un gesto de desesperación, pero en el Centro Cívico de Biloxi los que hacen colas desde el amanecer estallan en blasfemias. Sólo nos han dado hielo y agua. ¿Qué creen, que somos animales? protesta Víctor. Con todo lo pobres que somos en nuestro país a los dos días de que pasa algo ya tenemos luz y agua. Aquí, ¡ni un puñado de sal! Este país sólo se gasta el dinero en guerras Dos niños violados en el Superdome El estadio Superdome de Nueva Orleans los debía proteger de la furia del huracán Katrina, pero para quienes todavía se encuentran allí cinco días más tarde, el refugio se transformó en un verdadero infierno de violencia y pestilencia. Hubo gente violada aquí. Gente asesinada. Tuvimos motines afirma un veterano de la Policía de Nueva Orleans, agregando que es imposible imponer el orden a una multitud de casi 20.000 personas apiñadas en condiciones deplorables. Para Baron Duncan, lo peor es de noche, en la oscuridad total, la humedad y el olor. Fuimos tratados como animales. Hubo disparos estuvimos en peligro. Una niña de siete años y un chico de ocho fueron violados afirma. Los refugiados en el Superdome chapotean en el agua que penetró en el edificio después de que una parte del techo se desplomara durante la tempestad, soportando además un olor pestilente que proviene de los colapsados servicios sanitarios del estadio. Un policía apunta con su arma a un coche que se acerca al centro de convenciones Nueva Orleáns bajo el agua Áreas bajo nivel del mar Rotura Lago Pontchartrain Playa Pontchartrain Canal Industrial Dique para protección de inundaciones La casa siempre gana A Juanita Hernández, una peruana que también trabajaba en el servicio de habitaciones del Gran Casino, se le enrojecen los ojos al hablar. Estamos incomunicados, ni siquiera sabemos unos de otros, y lo poco de comida que teníamos se ha echado a perder o se está acabando. No sé que vamos a hacer. Esta gente no trata bien ni a los suyos, ¡si viera cómo tratan a los morenos! No les dan naaada subraya con un tonito cantarín. Hablando de morenos cinco de ellos, apretados en un coche viejo, se detienen junto nosotros. ¿Qué están haciendo? grita abruptamente, sin introducción alguna, la única mujer que va en la tartana, aferrada al volante. Nada, hablando le digo sorprendida. Ella mira con desconfianza y cara de pocos amigos hacia los dos fotógrafos que toman fotos de las máquinas de juego destripadas entre la montaña de escombros. ¿Y eso? ¿Hay dinero en esas máquinas? No, no lo hay. La casa siempre gana. De hecho, los casinos no dejaron ninguna carta al azar. Antes incluso de evacuar a sus empleados se encargaron concienzudamente de sacar todo el dinero de las máquinas quitar los microchips y borrar los discos duros de los ordenadores. Aún así, los cajas de segu- 3 Av. London ridad con las portezuelas retorcidas dejan ver documentos y cintas de vídeo que desatarían la curiosidad de cualquiera, pero ellos no están para intrigas. La mujer pisa el acelerador y el coche deja las huellas de los neumáticos sobre los naipes desperdigados. Aeropuerto internacional 2 Barrio Superdome Francés NUEVA ORLEÁNS Río Misisipi 1 LOUISIANA 10 km Los olvidados La furia de Katrina resultó ser tan descomunal que estas enormes barcazas de cinco pisos de cemento, verdaderos hoteles flotantes, tan grandes como un barco crucero, han sido lanzadas desde el mar hasta el lado opuesto de Beach Boulevard Las olas, dicen los testigos, sumadas a la subida del agua, engulleron casas de once metros de altura sin dejar rastro. En la cola del agua que se ha formado tras un camión aparcado frente al Medical Plaza Building no hay ni un moreno sólo hispanos con garrafas de plástico. La minoría más pisoteada de EE. UU. desde la época de las plantaciones de estos estados sureños ha encontrado en el caos de la tragedia una forma de aliviar el rencor acumulado Dique Río Misisipi Catedral de St. Louis Barrio Francés Gentilly Ridge Dique Universidad Lago Pontchartrain 1 2 Nivel del mar 3 Infografía ABC- Reuters durante siglos y desquitarse de los que se han paseado indiferentes frente a ellos, con sus hábitos de blanco acomodado. Los hispanos, en cambio, la mayoría ilegales, aceptan la tragedia con resignación indígena y hacen colas pacientemente. Este era un sitio muuuy bonito asegura Juanita mirando el desastre que la rodea, como si tuviera que recordárselo a sí misma. Había mucho trabajo, las rentas eran baratas y no te hacían preguntas. Muchos de nosotros trabajábamos dos turnos No piensan quedarse, los casinos eran lo que le daba vida a esta ciudad,