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ABC VIERNES 2 9 2005 Espectáculos 59 Wilby Wonderful disecciona una pequeña comunidad insular de Canadá Daniel MacIvor dirige, escribe y actúa en esta comedia ácida b Historias de padres e hijos, de falta de comunicación, de corrupción y de amor se cruzan en la comedia canadiense Wilby Wonderful que hoy se estrena NÚRIA COTS BARCELONA. Veinticuatro horas dan para mucho. Daniel MacIvor escribe, dirige y actúa en Wilby Wonderful (2004) una comedia ácida sobre un día en la pequeña comunidad de la canadiense isla de Wilby. Todos parecen saberlo todo sobre todos, hasta tal punto que a Dan Jarvis (James Allodi) le resulta imposible encontrar un lugar tranquilo para suicidarse. Mientras un escándalo está a punto de salir a la luz, los habitantes de Wilby viven inmersos en diferentes historias de corrupción, de infidelidad, de amor adolescente y de falta de comunicación. Maury Chaykin, Paul Gross, Rebecca Jenkins, Ellen Page y Callum Keith Rennie completan el reparto. MacIvor utiliza la comedia para acercarse al espectador: El reír está bien para que el público se abra, incluso físicamente, y pueda entrar mejor en las historias La que el cineasta cuenta aquí se inspira en el ambiente de Nueva Escocia, donde se crió: Era una especie de falsa democracia Por otro lado, destacó el tema de la búsqueda de la identidad y el amor, que lo es todo, siempre A diferencia de su anterior película como director, Past Perfect (2002) que contaba con sólo dos personajes y un lugar, esta vez deseaba hacer un filme con muchos personajes e historias ¿Por qué un único día? En un Guardianes de la noche Empanadilla rusa Rusia, 115 min. Director: Timur Bekmambetov Int. Konstantin Khabensky, Vladimir Menshov, Valery Zolotukhin JAVIER CORTIJO Había cierta expectación y cosquilleo ante esta película, tanto por la pequeña revolución bolchevique en taquilla que provocó como por los laureles regados por gente competente como Tarantino o Mikhalkov. Aparte, claro está, de por la vieja gloria de Aelita Solaris o demás raras perlas del fantastique estepario. Pues casi todas estas premisas se fueron viniendo abajo bloque a bloque mientras intentábamos entrar en esa piara de medusas eléctricas que es su argumento. Además, un fárrago algo tonto, ya que todo se reduce a una cacería de vampiros (que gustan de mezclar la hemoglobina con un dedo de vodka, eso sí) y a más de una reminiscencia a Star Wars -jovencito Mesías galáctico al que tientan del lado oscuro; lucha con tubo fluorescente en vez de espada láser, que queda más jorroñoso Porque ésa es otra: el look puro pringue que gasta, que pide a gritos una pasadita de lluvia Blade runner De todas formas, el puntazo que supone ver un busto de Lenin o una manta siberiana en vez del atrezzo thriller- yanqui habitual, algún fugaz hallazgo exótico (esa muñequita con patazas de tarántula) la imaginación aguzada por la precariedad, una atmósfera apocalíptica conseguida o ese toque futurista- medieval a lo Navigator mantienen la llama del espectador a flote. Aunque quizá no tanto como para seguir la trilogía que se avecina. Ancho será el DVD (o el flamante UMD, que abulta menos) Daniel MacIvor, director de la película, durante la promoción en Madrid principio duraba más, pero cuando decidí que sería un único día, la historia empezó a funcionar La película tiene un punto mágico que se intuye en el propio título: coincide en la pronunciación inglesa con will be wonderful (será maravilloso) Por otro lado, incluye un componente importante de toque de atención a las cuestiones que más le preocupan: El 90 de las películas canadienses no son comerciales, quieren ser artísticas y se dirigen a un público muy concreto. Quería llegar a audiencias más amplias EFE Por ejemplo, gustó en la comunidad gay de Canadá que el romance homosexual- la auténtica historia de amor de la película -estuviera incluido en la comunidad, que no fuera algo aparte Los problemas de amor y sexo entre adolescentes encuentran también su reflejo en una de las líneas del argumento: En los últimos 20 años el sexo ha perdido su identidad y se ha convertido en un deporte sin sentimientos. He visto cómo esto pasaba también en la cultura gay. Pero algunos adolescentes quieren volver a lo tradicional: los sentimientos Guía del autoestopista galáctico The descent Las entrañas de la bestia Fuegos artificiales Estados Unidos, 110 minutos Director: Garth Jennings Intérpretes: Martin Freeman, Anna Chancellor, Warwick Davis. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Mujeres cavernícolas Reino Unido, 2005 Director: Neil Marshall Intérpretes: Shauna MacDonald, Alex Reid, Natalie Mendoza, MyAnna Buring, Saskia Mulder FEDERICO MARÍN BELLÓN El gordito mamporrero Estados Unidos, 91 minutos. Director: Shing Siu Tung. Intérpretes: Steven Seagal, Byron Mann, Saraha Maluku Lane, Tom Wu. J. M. C. e trata de la famosa narración de Douglas Adams, que data de 1979. Se ha hecho toda clase de intentos de visualizar la novela de culto inglesa, con poco acierto. En este caso, Jennings ha optado por una estética visual pero que predomina sobre un guión poco elaborado. Hay una línea argumental que salta con fruición de escenario a escenario, a cual más espectacular, pero sin que consiga atraer la complicidad de la butaca, que ve todo la otra como un ejercicio de fuegos artificiales, sin contenido que atraiga su interés. Es lo que tiene tanto efecto especial, atrae la vista y distrae la mente. Con todo, Jennings ha logrado una versión digna, aunque sin duda no va a tener un efecto atrayente en la taquilla. El futuro aún no ha llegado al ciudadano de a pie. S M arshall, que ya mostró una inclinación morbosa por las criaturas subhumanas en su debut como director Dog soldiers nos mete en la boca del lobo con este descent a los infiernos. Seis amigas no tienen otra ocurrencia para pasar el fin de semana que dedicarlo a la espeleología (actividad de chalados, con perdón) por unas grutas que ya dan miedo sin monstruos ni gaitas. El director y guionista inglés atenaza al espectador con la claustrofóbica primera parte, antes de destrozar su sistema nervioso con el obligado toque fantástico. En todo caso, el respeto a la coherencia interna da al filme una respetabilidad que parecía haber abandonado al género. Sólo el final, obcecado en pasarse de rosca, deja un sabor de boca de salida del dentista. N o perdamos tiempo ni espacio en tipos que no se preocupan, ni un poco, en que les aparezca la alcachofa de sonido no una vez, sino diez veces en diversas tomas con el mayor descaro. Sólo interesa la variedad de mamporros que se dan. Sucede que además el héroe en cuestión, Seagal, está gordinflón como un luchador de sumo y hasta en las escenas de saltos inverosímiles le han debido doblar porque el hombre no da para más. Poco que decir pues de bazofia similar: diálogos de película porno, pésimos actores (y actrices) y ningún cuidado en el desarrollo de la historia (aparecen tanquetas y luego desaparecen como por encanto) El caso es que ha tiempo que Seagal entró en declive, pero de ahí a perder el oremus va un trecho que esta vez ha pasado.