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ABC VIERNES 2 9 2005 Espectáculos 57 Inmigración: un problema de mercado S. G. MADRID. Fernando León de Aranoa estrena hoy en las pantallas españolas, con 140 copias, su cuarto filme de ficción, Princesas Un drama que se adentra en el perfil menos conocido de un colectivo marginado: las prostitutas. Tanto el cineasta como las actrices que encarnan los principales personajes- -Candela Peña y Micaela Nevárez- -subrayan que esta historia no pretende abordar la prostitución, sino el lado más tierno y humano de las mujeres que la ejercen, sin entrar en los motivos que las ha llevado a desempeñarla. León de Aranoa se detiene en la amistad de dos de ellas, Caye y la dominicana Zulema, que nace tras el enfrentamiento natural por la supervivencia (las españolas ven peligrar su trabajo con el desembarco de las inmigrantes, más exóticas y dispuestas a cobrar menos por los mismos servicios) Esto las presentará en principio como oponentes que luchan por un mercado- no se trata de racismo especifica una de las prostitutas durante el filme- Un mercado que abusa de su precariedad y de su falta de papeles. Sin embargo, en el fondo de ellas descubren que sus sueños son los mismos: encontrar un novio que venga a buscarme al trabajo o simplemente vivir un día en el que todo salga bien También dejan una puerta entreabierta desde donde se puede ver que detrás de cada una de ellas hay una familia, un hijo, una madre, que les hacen bascular entre la realidad creada para ellos y su propia realidad. Para Candela Peña, ellas están muy cerca, son chicas como nosotras que trabajan por dinero para vivir como tú y como yo Princesas Putas de manual España, 113 minutos Director: Fernando León de Aranoa Intérpretes: Candela Peña, Micaela Nevárez E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Candela Peña y Micaela Nevárez -De cualquier manera, las miserias del ser humano están muy presente en Princesas -Yo escribo desde ahí. A mí no me gusta describir actitudes heroicas todo el tiempo. En todos hay un inocente, una víctima y un verdugo, por eso me gustan tanto películas como Mystic River que habla precisamente de esto. De lo que hay dentro de nosotros: todos somos inocentes y todos tenemos un violento, y una parte de culpabilidad. Eso forma parte de la vida humana, y creo que no contarla así es contarla mal. -Esta película también supone su debut como productor, que se suma a sus facetas de guionista y director. ¿Quiere tener más control sobre el producto final? -Sí, pero eso tampoco es una motivación tan importante, porque en todas las películas que hecho he tenido mucha libertad, y en ese sentido ha sido todo una maravilla. Siempre las he realizado en conversación y con el respeto de Elías Querejeta que es un gran productor. -En Princesas ha contado con la colaboración en la banda sonora de Manu Chao. -Me gustaba porque mira a los personajes desde otro punto de vista, desde la cercanía, no desde un discurso intelectualizado sino muy humano. Me gusta como cuenta las cosas, desde un lado reivindicativo, desde la calle, desde historias muy pequeñas. ción ha hablado mucho con las prostitutas, un colectivo del que se han vertido muchos tópicos. ¿Le han pedido que, a través de su película, cambie alguno, que transmita al público algo en particular? -No me han pedido nada concreto pero lo que yo quería transmitir era su manera natural de relacionarse, su fragilidad y sus emociones, que generalmente quedan sepultadas por el peso tan enorme de la prostitución. -A diferencia de películas anteriores, aquí el drama parece no dejar espacio a la esperanza... -Yo creo que sí hay, y se ve cuando Caye habla de ese día que va a ser bueno, en el que se puede encontrar un desvío, y hay que estar atenta para no pasárselo. Al final de la película cada una coge su desvío. Yo sí veo al final una puerta abierta a la esperanza. ¿Es más difícil trabajar con actrices que con actores? -Depende de con qué actrices y con qué actores (se ríe) Hay actores facilísimos. Yo he disfrutado mucho con esta película porque todo era un poco nuevo para mí. En ella era necesario esa falta de pudor de la que hablamos antes porque la historia está escrita así, desde la verbalización de los sentimientos y las emociones de una forma muy poco protegida. Para poder rodar eso yo debía tener con ellas la misma relación, poder hablar sin que se nos cayera la cara de vergüenza. Teníamos un acuerdo desde el principio que era contar lo que nos apetecía a todos, y fue muy fácil. -En la película no hay ninguna lección moral, e incluso aquellos personajes que viven situaciones extremas, también adoptan decisiones extremas que transgreden la ética. -Yo intento no juzlos personajes. Sé que esta gar aque es fatal escriCreo película va bir desde esa perspecmás a la tiva. La historia la inemoción que tento contar desde la normalidad más absotodas las luta, sin ninguna lecanteriores. ción de moralidad. A Quería veces tendemos a verlas como personas ajearriesgar y nas a nosotros y no es avanzar así, porque pueden esmás tar mucho más cerca de lo que imaginamos. En todo caso, yo escribo desde los personajes, hay un pequeño punto de automatismo y yo escribo para ellos. Es la propia Zulema, y todo lo que lleva dentro, la que me empuja. Ni siquiera está claro si va a conseguir lo que busca, es el resultado de sentir pura rabia. Yo no la quiero juzgar; lo hace y punto. ernando León ha conseguido en tan sólo tres o cuatro películas algo tan difícil como la unanimidad en el elogio. Familia Barrio Los lunes al sol Apenas hay opiniones adversas a sus películas, lo mismo entre el público que entre la crítica. Ahora estrena la última, Princesas y la sensación que uno tiene ante ella es la de perplejidad, como si se hubiera vaciado la piscina mientras uno está dentro; más preciso: como si se estuviera ante un mago que hace trucos con su baraja y se le viera constantemente una carta semiescondida... Incluso asalta la duda: ¿no se dará él cuenta de que se le ve el comodín en la manga? Fernando León aborda con esta película la vida de dos mujeres, dos prostitutas, sus problemas, anhelos, las circunstancias de su día a día... y de paso, cree también echarle un vistazo a ese complicado mundo de la prostitución más o menos callejera. El propio director ha escrito el guión, y al verlo en la pantalla uno tiene la impresión de que entró y salió de ese mundo sin bajarse ni un instante de la comodi León de dad del tópico. CoAranoa le ha mo Fernando León escrito buenos escribe bien, le ha textos a sus escrito unos buenos textos a sus perpersonajes, sonajes, pero está pero está tan tan cerca de ellos cerca de ellos como de una particomo de una da de maoríes. Todo parece sapartida de cado del manual maoríes del cineasta comprometido la prostituta soñadora incapaz de vivir el falso ambiente familiar, la prostituta inmigrante que envía dinero a los suyos, la prostituta yonqui que es una sombra, el club de meretrices a la antigua usanza y la del pasado glorioso y ministerial... El tarado que abusa regularmente de una de ellas, el novio ocasional que choca contra la sucia realidad... En fin, todo imbricado con la vida, sin duda, pero vertido ahí con el cálculo de una receta de cocina. La barra del bar de los parados en Los lunes al sol pretende ser aquí la peluquería en la que se reúnen las prostitutas (por cierto, no es que vayan mucho a la peluquería, algo que resultaría normal, es que viven allí) Hay escenas de insólita complacencia con el tópico, como la del paseo en el coche ministerial, lo que le sugiere maliciosamente a uno que Elías Querejeta, el productor de todas las películas de Fernando León, salvo ésta, tiene mucha más importancia en la historia del cine español de la que creemos. Sería injusto no subrayar que Candela Peña sí se cree su personaje y que lo atrapa con toda la fuerza que tiene, y hasta lo lleva a lugares próximos a lo trágico. Y lo mismo Micaela Nevárez. F