Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 Internacional EL ZARPAZO DEL KATRINA VIERNES 2 9 2005 ABC Un soldado de la Guardia Nacional reparte agua a un grupo de refugiados en Biloxi, Misisipi AFP En cifras, es Nueva Orleáns la ciudad que se ha llevado la palma de la tragedia humana. Pero en ningún otro lugar como en la ciudad costera de Biloxi, en Misisipi, la localidad más cercana al ojo del huracán, se pueden palpar mejor sus efectos devastadores Biloxi, zona cero MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL BILOXI (MISISIPI) Las primeras huellas dejadas por el huracán Katrina a lo largo de la interestatal 510 son sutiles, si cabe. Las vallas de publicidad están hechas trizas; las señales de tráfico, arrancadas de cuajo; los árboles, tumbados en la carretera, y los intestinos de las casa al descubierto, como el esqueleto de una ballena. Algún barco anclado en medio de un bosque, un Holiday Inn con la fachada en el suelo... pistas inequívocas de que nos acercamos a la zona cero el lugar donde el fenómeno atmosférico más devastador de la historia de Estados Unidos tocó tierra el lunes pasado, envenenado por la humedad del Golfo de México hasta una categoría monstruosa. A medida que uno se adentra en la pequeña localidad costera de Biloxi, que hasta el lunes tenía 43.000 habitantes y ahora está completamente abandonada, el espectáculo se vuelve tan dantesco que no parece real. Es como si un fenómeno sobrenatural hubiera colgado los jirones de las casas en cada rama de los árboles, en cada valla, en cada cornisa que haya quedado en pie. Para cuando se llega a Boulevard Beach, otrora una lengua de hoteles y casinos, motor económico de la zona, prácticamente todas las casas han desaparecido, transformadas en pilas de escombros. Apenas queda una aquí, otra allá. Esto es peor que el 11- S sentencia Lonnien Malone, uno de los seis empleados del Ayuntamiento- -donde quiera que esté a estas alturas- -que aparecen en una pick- up para bus- car cadáveres entre los escombros. Son las 9 de la mañana ya llevan tres, en apenas dos horas. Ayer sacaron 15. Uno de ellos no tenía cabeza. Hemos encontrado brazos y piernas sueltos. Te lo repito, esto es peor que el 11- S Hasta el final El sol aprieta ya con fuerza a estas tempranas horas, y el hedor a cadáveres putrefactos es insoportable. Se enfundan los guantes de goma, se reparten las botas de agua y se van a pescar cadáveres entre los escombros. Valentina Cardelo, una de las pocas personas que merodean por esta zona donde no han quedado ni los animales, no se inmuta ante la conversación. Sus pertenencias están esparcidas en varias manzanas a la redonda, quién sabe cuántas. Puede que en kilómetros. Ves aquel tejado a dos aguas con una Esto es peor que el 11- S afirma Lonnien Malone, uno de los empleados de Biloxi dedicado a la búsqueda de cadáveres ventanita en el ático pregunta señalando en el horizonte hacia un río de escombro y trozos de casas. Ese es el techo de mi casa Todavía no ha encontrado su dormitorio, después de tres días deambulando por el barrio. Ahí es precisamente donde había guardado sus pertenencias más valiosas: los álbumes de fotos, los recuerdos de familia, la joyas y el dinero que habían ahorrado para casarse, después de tres años viviendo juntos. Al principio el agua entró lentamente desde la calle. Les dio tiempo a apilar los muebles unos encima de otros. Luego el nivel empezó a subir a toda velocidad. Su pareja le gritaba desde el segundo piso que lo dejara todo y subiera, mientras ella, en plena crisis de desesperación, intentaba salvar lo que podía. Cuando subió los últimos peldaños la nevera estaba flotando en el salón. Todavía ahí Gary me tranquilizaba diciendo que lo importante es que la casa aguantaba recuerda. Ese consuelo no duraría mucho. Minutos después de que cruzara la calle para llegar hasta el barco que tenía anclado en el muelle, la casa despegó No hay más, se fue volando. Con el gato en la funda de la almoha-