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22 Internacional MIÉRCOLES 31 8 2005 ABC Dos varas de medir el terrorismo J. CIERCO JERUSALÉN. Las familias de los cuatro muertos (dos árabes israelíes, musulmanes; dos, cristianos) del ataque terrorista perpetrado el pasado 4 de agosto en Shfaram (Galilea) por un desertor judío del Ejército hebreo, que disparó a discreción en el interior de un autobús, recibirán una compensación económica del Estado, pero estos no serán reconocidos como víctimas del terrorismo. La ley israelí sólo considera víctimas del terrorismo a quienes han sido atacados en actos hostiles por fuerzas enemigas En Shfaram, el asesino, Eden Natan Zada, era un soldado judío, aunque desertara, del Ejército de Israel y por ello no puede ser contemplado como un miembro de fuerzas enemigas La decisión del Comité interministerial, creado para la ocasión y coordinado por el Departamento de Defensa, ha levantado de nuevo ampollas entre la comunidad árabe israelí que, por boca de varios de sus diputados, ha vuelto a poner en duda la plenitud de la democracia del Estado de Israel. Varias de estas señorías, a las que sumarán también diputados laboristas, han anunciado la presentación de enmiendas a una ley que no reconoce los derechos de la minoría árabe del país. Benjamín Netanyahu saluda a sus partidarios tras la rueda de prensa que ofreció ayer en Tel Aviv REUTERS Netanyahu es desde ayer candidato a las elecciones primarias. Bibi le ha declarado la guerra sucia a Arik Nunca antes en Israel, un partido en el poder había querido acabar con su propio primer ministro El big bang del Likud JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Bienvenidos a Israel, donde en política casi nada es lo que parece; donde la agenda local torpedea la Hoja de Ruta internacional; donde por vez primera en la historia del país, un partido en el poder, el Likud, quiere acabar con su propio jefe de Gobierno, quien goza de una enorme popularidad entre la opinión pública. Bienvenidos a Israel, donde se acaba de cerrar con éxito una de las operaciones militares más dramáticas de su historia, sobre todo de puertas para dentro; donde por primera vez el Ejército ha llevado a cabo una misión- -la evacuación judía de la Franja de Gaza- -sin el apoyo y consenso de todo el país, y lo ha hecho con sobresaliente. Bienvenidos a Israel, donde su primer ministro, denostado más allá de sus fronteras a lo largo de su controvertida carrera política y militar, será recibido a mediados de septiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas, quién lo diría, como un hombre valiente y determinado en busca de una paz imposible con los palestinos, por mucho que tal reconocimiento duela en Gaza y mucho más en Cisjordania y Jerusalén Oriental. Bienvenidos a Israel, donde el otrora arquitecto de la colonización judía en los Territorios Ocupados Palestinos, que ya no será puesto en cuarentena lejos de casa, está a punto de ser echado de la suya propia, después de que Benjamín Netanyahu anunciara ayer a bombo y platillo en Tel Aviv, arropado por muchos de los suyos (el disidente soviético e ideólogo de George W. Bush, Natan Sharansky; el ex ministro, David Levy; el nieto del refundador del sionismo, Zeev Jabotinsky; el presidente del Parlamento, Reuven Rivlin) su candidatura a las elecciones primarias del Likud, a buen seguro fijadas para finales de noviembre. Nuevo proyecto Bienvenidos a Israel, donde un líder sin partido puede acabar sumándose a un partido sin líder o lo que es lo mismo, como diría el periodista local, Guideón Levy, apartado Sharón del Likud por un Bibi que le acusa de fomentar la creación de un Estado terrorista en Gaza, de darle la espalda a sus votantes, de traicionar los principios del partido, de poner en riesgo la seguridad del país sólo le queda crear una nueva formación política con los laicos del Shinui y los laboristas, para contrarrestar, cual big bang de históricas proporciones, el efecto Netanyahu en las elecciones generales anticipadas, y avanzar en la Hoja de Ruta y el proceso de paz. Ayer, el ex primer ministro laborista, Ehud Barak, instó a los miembros de su partido que optan a la presidencia a apoyar a Peres, actual presidente, para evitar que Netanyahu tome ventaja de la amplia brecha en el Likud y liderar un cambio histórico en el Gobierno Bienvenidos a Israel, donde sin digerir todavía la evacuación de los colonos judíos de Gaza, sin cerrarse todos los detalles militares del final de una ocupación que ha durado 38 años, los ciudadanos se preparan para vivir la guerra política más sucia de su revuelta historia, protagonizada por dos miembros de un mismo partido que ya no será nunca más indivisible, del que se desconectará en breve, o le desconectarán de inmediato con el mando a distancia, uno de sus fundadores. Bienvenidos a Israel, donde cuanto más dura y humillante pueda llegar a ser la derrota de Sharón, si es que se consuma, en el seno de su partido- -ya no cuenta para lavar los trapos sucios con la ayuda de su hijo, Omri, perseguido en justicia por casos de corrup- ción- más posibilidades tendrá, si da el paso decisivo hacia un centro siempre huérfano en este país, de arrasar en los comicios bajo las siglas de un nuevo bloque, por ficticio que sea, tal y como pronostican los sondeos. Bienvenidos a Israel, donde se dibujan más asentamientos en el horizonte nada lejano de una Cisjordania que estará pronto en el ojo del huracán; donde se diseña la estrategia de judaizar Jerusalén sin disimulo alguno; donde se cuestionan, con demasiada frecuencia, los compromisos fácticos hacia una Hoja de Ruta siempre ignorada, por muy mencionada que sea a las primeras de cambio. Futuro decisivo Bienvenidos a Israel, donde los próximos meses, los mismos en los que Sharón necesita reposar su banquete de Gush Katif hasta nueva orden médica, serán pródigos en acontecimientos políticos de primer nivel: primarias en el Likud y en el laborismo; creación quizás de un nuevo partido de consenso; comicios generales anticipados, sin quitarle la vista de encima a unas legislativas palestinas que levantan ampollas a este lado del muro ilegal que crece y no para, por la participación, con serias opciones, de Hamás. Bienvenidos, en definitiva, a Israel, donde Sharón será culpable ante demasiados ojos bizcos mientras Netanyahu no demuestre lo contrario. Netanyahu acusa a Sharón de dar la espalda a sus votantes y traicionar los principios del partido Ehud Barak instó ayer a los miembros de su formación que optan a la presidencia a apoyar a Simón Peres