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ABC MIÉRCOLES 31 8 2005 11 Ibarretxe abre una nueva ronda de entrevistas con los partidos vascos e incluye en ella a Batasuna El resultado de las reuniones mantenidas hasta ahora por Zapatero y Rajoy en Moncloa no hace presagiar el fin de la desconfianza mutua. ¿Llega ahora la vencida? Entrevistas que se cuentan por fracasos TEXTO: MANUEL MARÍN JULÍAN DE DOMINGO habían pactado, y, tras el debate sobre el estado de la Nación, los socialistas y sus socios sacaron adelante una oferta de diálogo a ETA que culminó el proceso de enfrentamiento PP- PSOE. Estatutos y terrorismo Zapatero, por su parte, intentará convencer a Rajoy de la conveniencia y de la posibilidad de que sus partidos se entiendan para reformar los Estatutos de autonomía. En este punto, esgri- mirá que así ha ocurrido en la Comunidad Valenciana y que en Galicia el propio estatuto obliga aritméticamente al entendimiento entre PP y PSOE para que una reforma pueda prosperar. En materia de lucha antiterrorista, los reproches también son recíprocos. Aunque el Pacto Antiterrorista está congelado podrían acordar su convocatoria ya que, según el compromiso asumido por Zapatero, debe reunirse al menos una vez cada seis meses. MADRID. Las tres entrevistas que hasta ahora han mantenido José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, especialmente la de hace ahora un año, el 7 de septiembre de 2004, y la del 14 de enero, se han saldado con sonoros fracasos. La primera de ellas dio inicio al curso político del año pasado en un ambiente enrarecido: por un lado, con Zapatero encorsetado por la presión y exigencias de sus socios parlamentarios de ERC e IU e inamovible en su compromiso de abrir un debate sobre el modelo de Estado, con la reforma de los Estatutos de autonomía y de la Constitución como fondo. Por otro, con Rajoy al frente de un PP encelado en la comisión de investigación del 11- M, en la antesala de un difícil congreso nacional y en la pesada digestión de la derrota electoral del 14 de marzo. No era, ni de lejos, el ambiente idóneo para acuerdos y aquella cita prácticamente quedó reducida a un educado intercambio de comentarios sobre sus vacaciones. Fue cuando Rajoy dijo aquello de entré preocupado y salgo muy preocupado porque Zapatero y el PSOE no saben lo que quieren hacer con España O cuando el Gobierno le respondió que si seguía por la línea del no a todo, Rajoy se quedaría aislado incluso dentro de su partido. Mientras la comisión del 11- M seguía a bofetada limpia, el PSOE pactó los Presupuestos con ERC e IUICV y aunque el Senado los vetó, el Congreso los devolvió a la vida. Zapatero veía su primer gran escollo superado, pero en plena Navidad Ibarretxe le amargó el turrón. Sacó adelante su plan soberanista con los votos batasunos necesarios y de la noche a la mañana lo envió a Madrid. La falta de agresividad que Rajoy atribuyó a Zapatero contra la embestida nacionalista, y la decisión de éste de prescindir de la vía del Tribunal Constitucional para fulminar el plan Ibarretxe en el Congreso agrandó más la grieta entre ambos. Pero la necesidad de escenificar en última instancia un frente común forjó su segunda reunión en Moncloa. La comisión que nunca existió Fue el 14 de enero y en una atmósfera igualmente enrarecida. Pero la cita salió bien... sólo en principio. Por primera vez desde el 14 de marzo de 2004 hubo deshielo. Ambos pactaron crear una comisión Gobierno- PSOEPP para acordar la reforma de la Constitución, de los Estatutos y un nuevo sistema de financiación autonómica y de la sanidad. Sin embargo, la expresión de Moncloa de que el PP era imprescindible para la Constitución, pero conveniente para los Estatutos irritó a los populares. Aquella comisión nunca vio la luz- -ni siquiera hubo designación oficial de representantes- -y ambos partidos se enredaron semanas en culparse del fracaso. De otro fracaso. En enero, Rajoy y Zapatero pactaron una comisión PP- PSOE, pero nunca vio la luz