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6 Opinión MIÉRCOLES 31 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍ OLANO DIRECTOR DEL GABINETE JURÍDICO DE LA GENERALITAT VALENCIANA QUITAR LO QUE SOBRA ARIANO Rajoy será algún día un magnífico presidente del Gobierno de España... si, mientras llega ese momento, no pierde la calma, que no parece probable, y consigue ponerle orden y darle funcionalidad a lo que hoy conocemos por Partido Popular y es, de hecho, un resto ruidoso del anterior periodo, el aznarí, en la historia del otro gran partido nacional. Para empezar, y con buen sentido, Rajoy se dispone a inaugurar una nueva etapa política al frente del PP y, a tal efecto, anuncia reflexión y trabajo conducentes a solidificar su condición de alternativa a José Luis Rodríguez Zapatero. Por ahí se empieza, por las ideas; pero, ¿le servirá el equipo M. MARTÍN actual para poner en pie FERRAND su proyecto de futuro? Memoria y generosidad son dos virtudes que pueden definir, en su abundancia o en su escasez, a cualquiera de nosotros; pero un gran líder político no es, ni debe ser, cualquiera de nosotros A Rajoy, en función de su patente bonhomía y quizás también por su falta de ambición, le sobran compromisos y abunda en compañías, de probada inutilidad política, que le imponen el síndrome de la herencia recibida- -la enfermedad más común en el tracto sucesorio de los partidos- -y su propia y generosa actitud vital. No es fácil que nadie se desnude de sí mismo, pero el poder tiene su precio y su conquista, su método. El PP, que cuenta con el respaldo de diez millones de ciudadanos, es una máquina poderosa, depurada en la adversidad de sus primeros tiempos y fortalecida en sus ocho años de poder, pero es evidente que necesita una cuidadosa puesta a punto. Sus recién reforzadas cabezas pensantes en el área de la economía, por buscar un ejemplo de eficacia, son sólidas y, con la experiencia de un éxito pasado, capaces de enfrentarse a cualquier dificultad de futuro, en el Gobierno o en la oposición. No podría decirse lo mismo, por contraste, de los equipos populares en el territorio de la Comunicación y sin su relevo, en un mundo mediático, es impensable una potencial reconquista de La Moncloa. Rajoy ha tardado año y medio en asimilar la inesperada derrota que, 11- M por medio, cosechó el 14 de marzo del año pasado. Ahora anuncia debate interno, sesiones de meditación y retiro y próximas convocatorias para restaurar su formación. Todo eso está muy bien. Más vale tarde que nunca si se tiene en la cabeza que en los partidos políticos, como en cualquier organización que requiera resultados, es mucho más importante quitar lo que sobra, la obra muerta, que buscar lo que falta. El talento fresco, la savia nueva, surge en cuanto cesa el parasitismo de los viejos fantoches que, por lo segundo no por lo primero, vienen siendo un freno, revestido con gallardetes sentimentales, que hace parecer antiguo, viejo, al único partido nacional que, en una observación serena, ofrece notas de modernidad y apuntes de futuro. M EL EBRO, RÍO INTERNACIONAL Tras la modificación del PHN, el autor analiza las consecuencias de la derogación del trasvase del Ebro y de atribuir a Cataluña una capacidad de decisión sobre el régimen hídrico del río idéntica a la que tiene el Estado L Partido Socialista, que en sus dos personas distintas (PSOE y PSC) encabeza la coalición que gobierna tanto en Cataluña como en el resto de España, ha adoptado dos decisiones que suponen la aplicación al ordenamiento jurídico interno español de los principios propios del Derecho Internacional, como Derecho que regula las relaciones entre Estados soberanos distintos. Lo ha hecho, además, en una materia que es el gozne de la solidaridad y la cohesión entre los diferentes territorios de España: el agua. Efectivamente, las Cortes Generales, con el voto favorable de los partidos que conforman el tripartito catalán y en contra del Partido Popular, aprobaron (Ley 11 2005, de 22 de junio) la modificación del PHN, no ya para derogar el trasvase del Ebro, sino para atribuir a una singular Comunidad Autónoma, Cataluña, una capacidad de decisión sobre el régimen hídrico del río Ebro igual a la capacidad de decisión que compete al Estado. Ello supone, en definitiva, considerar al Ebro como un río internacional, esto es, aplicar a este río principios e instrumentos análogos a los que, por ejemplo, se recogen en el Convenio de Albufeira, de 1998, relativo a la protección y aprovechamiento sostenible de las cuencas hidrogáficas hispano- portuguesas. De esta forma, la Ley 11 2005 ha modificado las reglas de aprobación del Plan Integral de Protección del Delta del Ebro, contenidas en la disposición adicional E décima de la Ley del PHN, para establecer que aquel Plan Integral debe fijar el régimen hídrico del río Ebro con objeto de garantizar los requerimientos medioambientales del Delta, de forma que el Plan definirá los caudales ambientales adicionales necesarios a estos efectos, caudales que se incorporarán al Plan Hidrológico del Ebro. En efecto, la aprobación del Plan Integral, que Ley del PHN atribuía tan sólo al Estado, corresponde según la nueva Ley, previo mutuo acuerdo al Estado y a la Generalitat de Cataluña, lo cual es tanto como decir que, para fijar el régimen hídrico de un río que atraviesa más de la mitad de las Comunidades Autónomas de España, el Gobierno debe obtener el consentimiento de la Generalitat de Cataluña, debe llegar a un acuerdo convenio entre dos o más partes en la tercera acepción de esta palabra en el Diccionario de la Real Academia Española) con esta Administración, de forma que el Plan Integral se convierte en un remedo de los tratados que regulan los cursos de aguas internacionales. En este acuerdo, además, concurren sólo las voluntades del Estado y la Generalitat de Cataluña, privilegiando (y que me disculpen quienes se sientan ofendidos por el empleo de esta palabra, pero se privilegia a la Generalitat de Cataluña cuando comparte con el Estado la regulación del régimen hídrico del río Ebro y no se atribuye igual facultad al resto de Comunidades ¿No es también contribuir a los desaguisados del Gobierno acudir a su llamada, sabiendo el caso que Zapatero hace a la oposición?