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ABC MIÉRCOLES 31 8 2005 Opinión 5 MEDITACIONES PRIMER ROCE OS optimistas aseguran que el roce hace el cariño; los pesimistas, por contra, auguran que el roce es el paso previo a una pelea. El caso es que el Ejecutivo gallego está teniendo su primera discrepancia a cuenta del salario que el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, prometió para las mujeres víctimas de malos tratos. Un día después, desde los socialistas gallegos se desautorizaba al líder del BNG y se le recordaba, con tono irónico, que es conveniente conocer las leyes, pues esas ayudas ya se prevén en la Ley contra la Violencia de Género, de ámbito estatal. Poco han tardado los socios en escenificar que no va a ser nada fácil la coalición. Sobran ejemplos de pasados desencuentros entre socialistas y bloquistas, algunos tan aparatosos como la pérdida de la Alcaldía de Vigo. MARCO AURELIO L LEER Y PENSAR LOS CONTENTITOS ALCALÁ GALIANO Y EL LIBERALISMO ESPAÑOL DE RAQUEL SÁNCHEZ GARCÍA Centro de Estudios Políticos y Constitucionales Madrid, 2005 Gesta liberal Los liberales estamos de enhorabuena. La publicación de este magnífico trabajo de investigación nos aproxima a la polifacética fisonomía de uno de los artífices de la gesta liberal vivida desde las Cortes de Cádiz. Los vaivenes, sinsabores y sufrimientos que padecieron los liberales españoles son de sobra conocidos. Como también la difícil permeabilidad que mostró la sociedad española a sus heterodoxas ideas acerca de la política, la económica, las costumbres o la religión. La historia del constitucionalismo español del siglo XIX- -o si se prefiere, la historia decimonónica de la construcción de un Estado digno de tal nombre- -es vivo reflejo del animoso empeño del liberalismo por vestir decentemente un país que se resistió con uñas y dientes a todo lo que pudiera sonar a modernización. Con todo, España progresó. Prueba de ello fue el complejo producto de la Restauración canovista. Y fue así por el esfuerzo de personajes como Alcalá Galiano, ya que experimentaron tempranamente aquella pasión por la libertad de la que habló Tocqueville y que los condujo biográficamente como una especie de destino personal que supieron transformar titánicamente en el destino de toda una Nación. JOSÉ MARÍA LASSALLE I estamos en Afganistán por las mismas razones por las que nos fuimos de Irak (y no es ¡la gallina! aunque los polacos nos despidieran a cloqueos) Zapatero debe de estar ya en Madrid por las mismas razones por las que se fue a Lanzarote. Por lo contentito que está de haberse conocido. Las Islas Afortunadas transmiten su suerte a cuantos pisan el vergel de belleza sin par. ZP ha sido bastante afortunado durante su estancia en Lanzarote. Pudiendo haberse estrellado dos helicópteros (que ésta es la hora en que aún no nos han dicho qué misión humanitaria de paz estaban desempeñando en Afganistán cargados de explosivos) solamente se estrelló un Puma. Pudiendo haber muerto calcinados por las imprevisiones e incompetencias transferidas en el incendio de Guadalajara lo menos cincuenta guardas forestales, solamente la palmaron once. Pudiendo haber igualado al Caso AlmeANTONIO ría, sólo hubo un cadáver en el cuarteBURGOS lazo de Roquetas de Mar. Sumen, como si estuvieran haciendo el Sudoku de la ventura estival: 17+ 11+ 1 29 muertos. Casi a muerto por día de agosto. No está mal. Pero no pasa nada. Los contentitos están contentísimos. Zapatero dijo en La Laguna que está haciendo un país más libre, mejor, para que viva el mejor tiempo de su Historia, que es lo que se merecen los españoles. Usted lo ha dicho. Choque esos cinco. Los españoles tenemos lo que nos merecemos. El Gobierno de los contentitos, encantados de ejercer el poder. Tocan un botón y se abre el Sésamo de una casa de veraneo del Rey de España: ¡nada, el verano que viene, a Marivent! Y aparece además este país de ensueño pintado en La Laguna, donde nuestra presencia militar exterior es pacifismo humanitario; donde no existe Roquetas; donde no hay fleco ninguno del 11- M redoblando las conciencias; donde no arde media España y la otra media se muere de sed; donde los jueces y los S gobiernos aplican a rajatabla la ley, sin que les tiemble la mano, de modo que no hay barra libre para los etarras de Batasuna, ni se pueden manifestar libremente, ni se sientan en los parlamentos autonómicos disfrazados de tías vascas, ni nada. En Lanzarote, ZP no sólo ha debido de vivir un tiempo distinto al de muchos españoles, otro almanaque, sino otro espacio, otra nación. Resulta que paradójicamente los que no dan una a derechas son los que va ya para año y medio que no están en el poder. Los que gobiernan sí que lo hacen todo a derechas, que para eso son de izquierdas y tienen la legitimación absoluta que se concede a esa ideología. La derecha es facha aunque demuestre lo contrario; la izquierda tiene toda la legitimidad de origen y de ejercicio por muchos desaguisados que organice, y no tiene que demostrar nada. Para eso son los nuestros. Aunque le ardan los montes, se le caigan los helicópteros militares, se le muera la gente en los cuartelillos, ya digo, 29 muertos, la izquierda lo hace todo divinamente. Y mejor que lo va a hacer. Por eso están todos tan contentitos. Si contentito está siempre el presidente Rodríguez con sus desaguisados, más contentita está Cristina Narbona con sus fuegos y sus sequías. Todo bajo control. Qué pedazo de Observatorio de la Sequía hemos montado, qué bien que se ve desde aquí que ya mismito tenemos restricciones de agua. Y nada digo cuando en otoño montemos el Observatorio de la Unidad de España: lo bien que vamos a ver el rompimiento de gloria de los separatismos desde el sillón de los contentitos. Otros, con este panorama, con 29 muertos, sin agua, con media España no queriendo serlo, se habrían acostado y se habrían tapado la cabeza, deprimidos, derrotados. Ellos, no. Ellos asoman la gaita, tres cabezas por delante de los hombros, y muestran su sonrisa de sesión continua. ¡Qué maravilla ser del bando de los contentitos, y no de esos amargados como Rajoy, que cada vez son menos, pero están más cabreados, porque ven poco el telediario del hermano de la Milá!