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4 Opinión MIÉRCOLES 31 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IBARRETXE TOMA EJEMPLO DEL PSE P AHORA LE TOCA A ZAPATERO L encuentro fijado para el próximo lunes entre Zapatero y Rajoy es una buena noticia para la España constitucional. Debería ser normal, o rutinario, que los dos grandes partidos mantuvieran una relación fluida al más alto nivel. Sin embargo, las circunstancias singulares de nuestra vida política otorgan a la entrevista un significado propio. El presidente y el líder de la oposición se reencuentran después de varios meses de ásperos debates. El Gobierno ha perdido fuelle, en parte porque carece de un proyecto sólido y en parte porque le atan sus acuerdos con unos socios inaceptables. El Estatuto catalán provoca tensiones irresolubles entre el PSOE y sus aliados, y también en el seno del propio partido. En el País Vasco la situación empeora día a día, sin que se hayan cumplido las expectativas derivadas del giro radical de los socialistas. Agosto no ha dado tregua a un Ejecutivo acosado por todos los flancos (Guadalajara, Roquetas, Afganistán) y con un difícil calendario para los próximos meses. Ahora es cuando Zapatero se acuerda de la oferta de diálogo institucional que Rajoy le planteó hace ya tiempo. No es un juicio de intenciones, sino una realidad: para los grandes temas de Estado, el Gobierno sólo cuenta con un aliado leal a las señas de identidad del sistema constitucional vigente. Rajoy ha dejado claro su punto de vista, ahora le toca hacerlo a Zapatero. En este marco se sitúa la entrevista, a la que el líder del PP acude con la idea de distinguir entre el interés nacional y la coyuntura partidista; por eso advierte al presidente que no cuente con él para tapar sus desaguisados Porque Zapatero sólo accede a entrevistarse con Rajoy cuando se siente acuciado por problemas de hondo calado. Ocurrió en enero, en plena ofensiva del Plan Ibarretxe, y ocurre ahora ante la zapatiesta territorial que se cuece en Cataluña. Llega además Rajoy después de una notable apertura del curso, anunciando nuevas alternativas y con la estrategia bien definida por el cónclave inminente de los primeros espadas de su partido. Por el contrario, Zapatero tendrá que afrontar en los órganos internos del PSOE un debate sin cuartel con los sectores más reticentes ante la deriva que adopta la política autonómica. La lucha contra el terrorismo será una cuestión nuclear. En rigor, el Gobierno es el que debe mover ficha, porque el E PP ha seguido y sigue aferrado a la letra y al espíritu del Pacto por las Libertades, eje de una etapa fructífera en la lucha contra ETA y sus secuaces. Sería ingenuo pensar que el Pacto puede seguir adelante como si nada hubiera ocurrido, porque ahora los terroristas tienen una presencia determinante en el Parlamento vasco. El PSOE debería analizar con frialdad los resultados de su rumbo actual: desafío en la calle por parte de los radicales y un PNV que no ha cedido ni un milímetro en sus pretensiones soberanistas. Ahora, Zapatero ni siquiera cuenta con la alternativa del plan Maragall ERC, partido antisistema, pide lo imposible y exige que se mantenga aislado al PP. Los populares, sin embargo, han sabido maniobrar con habilidad. El modelo valenciano parece mejor enfocado que cualquier otro, mientras el PSOE se encuentra atrapado en una red que no le permite apostar por una salida razonable. He aquí las consecuencias de una política oportunista que no se sustenta en una idea clara sobre la nación española. En un plano más concreto, la proximidad de la conferencia de presidentes autonómicos explica también las prisas gubernamentales para concertar el encuentro. Esta vez no bastará con la foto de familia ni con plantear asuntos relevantes pero específicos- -como la financiación de la sanidad- -porque está en juego nada menos que la validez del modelo actual. Esta vez es necesario que Zapatero responda con propuestas concretas que se alejen de los arreglos cosméticos de las anteriores reuniones con Rajoy, de las que el líder de la oposición salió con acuerdos no escritos (en materia de terrorismo o de unidad de España, nada menos) que luego no se vieron acompañados por la gestión política del presidente. La relación entre el PP y PSOE debe ser fluida en estas cuestiones, pero ha de estar amarrada con propuestas específicas. Es hora de que Zapatero recupere su capacidad de alcanzar acuerdos, como hizo en la oposición con los pactos en materia de justicia y antiterrorista, o con la ley de partidos. Por desgracia, y vistos los antecedentes, no hay demasiadas razones para el optimismo, y aunque la gran mayoría de los ciudadanos desea que la entrevista del lunes sea el punto de partida para un enfoque razonable de los grandes temas de Estado, puede que se convierta en un no hay dos sin tres decepcionante. UESTOS a sentar cátedra sobre la ciencia del diálogo, Rodríguez Zapatero tiene un serio competidor en Ajuria Enea. Ibarretxe ha captado a la primera que la relegalización de Batasuna parece ya un hecho (del que, por cierto, se vanagloriaba el diario Gara hace unos días) y ha incluido a los proetarras en la ronda de contactos discretos que va a emprender con las fuerzas políticas del País Vasco. Aunque no le hagan falta precedentes, le sirve como coartada que los socialistas vascos hayan mantenido reuniones secretas con el brazo político de ETA, como ayer reconocía Joseba Permach. Que el lendakari cite a Batasuna es un síntoma de que el Estado de Derecho se repliega ante la impunidad de este partido ilegalizado, que se manifiesta, que se exhibe y que se pavonea ante la inacción de los poderes públicos. No son los socialistas los más autorizados para afear a Ibarretxe su decisión, pues ellos fueron los primeros en intuir indicios de una nueva etapa que puede llevar a la paz Esto es lo que ocurre cuando se juega con las palabras y los mensajes: los batasunos se envalentonan y el lendakari pisotea las leyes y amaga de nuevo con el referéndum. Juan José Ibarretxe AFP ARDE PARÍS, MUEREN MÁS INMIGRANTES L segundo incendio en menos de una semana que se produce en un inmueble de París- -tercero del año con un abultado saldo de víctimas mortales- -ha debido de coger al Gobierno galo elaborando la lista negra que hace sólo unos días anunció para alertar a los ciudadanos del riesgo de habitar en inmuebles en malas condiciones. De nuevo las víctimas eran inmigrantes africanos hacinados en infraviviendas y, de nuevo, la causa parece ser un cortocircuito en el sistema eléctrico. Demasiadas coincidencias en tan poco tiempo deben llevar a las autoridades francesas a investigar las posibles derivas criminales de estos episodios recurrentes o, al menos, revisar con urgencia la red eléctrica de una ciudad que, con mucha frecuencia, arde por la noche. Demasiados muertos sobre las aceras de París como para seguir pensando en una burocrática lista negra de viviendas cuya redacción, a tenor de lo sucedido en los últimos días, sería lenta e interminable. Prenderle fuego a una casa es casi tan grave como dejar que arda. GUADALAJARA, LA PRUEBA DEL NUEVE OMO era previsible, la Comisión de Investigación del trágico incendio acaecido el pasado julio en Guadalajara ha seguido el triste destino de este formato parlamentario, convertido en un ritual de autojustificación cuando se dispone de una mayoría parlamentaria clara, como es el caso. La atenta lectura de las conclusiones aprobadas por el PSOE supone adentrarse en un fenomenal catálogo de justificaciones, pretextos y subterfugios para defender el modo y manera con que las autoridades de la Junta de Castilla- La Mancha gestionaron las tareas de extinción de las llamas, que además de calcinar más de 10.000 hectáreas se llevaron por delante la vida de once personas. Sin embargo, y pese a tan trágico balance humano y ecológico, para los socialistas de la Comisión de Investigación nada se hizo mal y todo el operativo funcionó razonablemente. Pues menos mal. Si hubiera ocurrido un solo fallo, las dimensiones de la catástrofe hubieran sido incalculables. Reducir todo a una fatalidad (resumida en el inoportuno vino una ráfaga de viento y ¡plaf! pronunciado por Rodríguez Zapatero) supone renunciar a E C analizar seriamente un siniestro que conmocionó a España y que provocó la indignación de los vecinos de la zona ante la tardía y deficiente respuesta de las administraciones encargadas de sofocar la emergencia. Si no se extraen conclusiones de lo que ha fallado, la historia está condenada a repetirse. Y si todo se gestionó estupendamente, ¿a cuento de qué dimitió la consejera de Medio Ambiente de Castilla- La Mancha? convertida desde el primer momento en cortafuegos político del presidente regional. Para casi nada ha servido, en la práctica, la Comisión que ayer se cerró en las Cortes de Toledo. Se desperdicia de nuevo una oportunidad excelente para poner negro sobre blanco las deficiencias del sistema de que disponemos para hacer frente al mal, casi endémico, de los incendios. ABC revela estos días el deficiente funcionamiento, debido a la mala gestión ministerial, de una parte esencial de la lucha contra el fuego: los helicópteros. Y no es desgraciadamente el único agujero de un mecanismo que demasiadas veces falla en fondo (coordinación) y en la forma (falta de medios)