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42 MARTES 30 8 2005 ABC Cultura y espectáculos La instalación La montaña fue retirada el viernes del interior del Palacio de la República DAVID BALTZER El Palacio de la República de Berlín será demolido y sustituido por un centro cultural El proyecto prevé la reconstrucción de la fachada del antiguo Palacio Imperial Prusiano meses, el edificio, una ruina fantasmal de acero y cristal, ha sido escenario de proyecciones, conciertos y exposiciones GUILLEM SANS SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. El Palacio de la República tiene las horas contadas. La antigua sede de la Cámara del Pueblo, el Parlamento de la Alemania comunista en pleno centro de Berlín, es una ruina fantasmal de acero y cristal ocre que será demolida a finales de año para reconstruir, en su lugar, la fachada del palacio imperial prusiano que ocupó el solar hasta la II Guerra Mundial, además de levantar un complejo de cultura y ocio que se llamará Foro Humboldt. Hasta entonces, su interior no dejará de ser utilizado puntualmente para actividades culturales, pero serán muchas menos que en los últimos meses. El próximo domingo, quienes no tengan entradas para ver la representación de Parsifal en la vecina Staatsoper de la avenida Unter den Linden, podrán seguir la última ópera de Richard Wagner a través de una pantalla gigante en el interior del Palacio de la Repúb Durante los últimos blica. Los cojines desperdigados por el suelo no serán seguramente mucho más incómodos que las rígidas butacas de esa sala de ópera, situada a un tiro de piedra. Dirigirá el maestro Daniel Barenboim, y el montaje es de Bernd Eichinger, el productor de cine- -uno de sus últimos éxitos es El hundimiento sobre los últimos días de Hitler- -y que ha dividido al público como lo hizo, por ejemplo, el Turandot de la escritora alemana Doris Dörrie. En cualquier caso, las últimas notas de esa representación darán paso al canto de cisne del Palacio de la República. El pasado viernes se clausuró allí la instalación Der Berg (la montaña) una gran estructura de acero y plástico plantada en medio de lo que durante la Guerra Fría fue un simulacro de arena parlamentaria. Durante tres semanas, treinta grupos de artistas y arquitectos han explicado a unos 40.000 visitantes la historia del edificio y han reflexionado sobre su futuro. El lugar ha registrado una actividad inusitada en los últimos meses. Allí se estrenó en el mes de julio Berlín Alexanderplatz adaptación teatral del clásico de Alfred Döblin acometida por Franz Castorf, el enfant terrible de los escenarios alemanes. Después, par- El escudo de la RDA campaba en la orla de la cristalera El domingo se instalará una pantalla gigante desde la que se podrá ver Parsifal dirigida por Barenboim en la cercana Staatsoper te de su planta baja fue inundada con 300.000 litros de agua para regalar a los berlineses una piscina pública más durante el verano. En su interior se han organizado proyecciones, un concierto del grupo de rock Einstürzende Neubauten, que hizo vibrar su estructura, y hasta un acto de aniversario de la multinacional consultora McKinsey. Desde la reunificación alemana en 1990, han sido muchas las ideas para sustituir o remodelar el edificio, y muchas las peleas que han tenido lugar en su nombre. Partidarios y detractores de la reconstrucción de una fachada de esplendor prusiano se han enzarzado en auténticas guerras ideológicas, encauzadas no sólo a través de los partidos políticos, sino también desde los despachos de asociaciones ciudadanas con muchas ganas de brega. Pero las grúas empezarán a desmontar las 20.000 toneladas de la estructura en diciembre. En 2007, el palacio habrá desaparecido del paisaje urbano. Plan de viabilidad El Gobierno federal acaba de presentar un plan de viabilidad del proyecto ganador, aprobado por el Parlamento en noviembre de 2003 y valorado ahora en 670 millones de euros. Prevé una financiación mixta, pública y privada, fórmula a la que obligan las arcas públicas de una capital en bancarrota. Con ese dinero se reconstruirá la fachada del palacio prusiano y se levantará el citado Foro, que incluirá exposiciones temporales de los museos de Berlín, una parada de metro y un hotel