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ABC MARTES 30 8 2005 29 Madrid La región tendrá seis millones de habitantes en octubre por el incremento de inmigrantes Las líneas 1 y 4 de Metro se unirán en la primavera de 2007 tras las obras de ampliación La Comunidad quiere limitar el aforo en los encierros y subir la edad mínima a 18 años Se extremará el control sobre los corredores ebrios y se vigilará el calzado de los participantes b El Gobierno regional elogia la tradición centenaria de los festejos de San Sebastián de los Reyes y destaca que su expediente sobre la suelta de toros es impecable MARIANO CALLEJA MADRID. Nadie cuestiona los encierros, y menos en un municipio como San Sebastián de los Reyes, donde las primeras pruebas documentales sobre la tradición de sus festejos datan de 1645. Pero el impacto de las imágenes del tapón formado por centenares de personas a la entrada de la plaza de toros el pasado domingo, mientras las reses intentaban pasar por encima o embestían contra ellas- -con el resultado de dos heridos graves y otros 61 contusionados, muchos por aplastamiento- han hecho reaccionar al Gobierno regional. La Consejería de Justicia e Interior, que ha abierto un expediente informativo sobre el suceso, ya tiene pensadas varias medidas para reforzar la seguridad en los espectáculos taurinos populares. La primera de esas medidas será subir la edad mínima de los participantes hasta los 18 años. Ahora mismo es de 16, la edad que tiene uno de los heridos graves en el encierro del domingo, y que ayer permanecía en la UVI del Ramón y Cajal con traumatismo craneoencefálico y una contusión pulmonar, tras ser pisoteado varias veces por una de las reses. Tanto él como el otro joven herido grave, de 18 años, que fue intervenido para reconstruirle la mandíbula y los músculos del cuello, evolucionan favorablemente. El vicepresidente segundo y consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada, también es partidario de poner un límite al aforo de los encierros, en función de las condiciones y el recorrido que tenga. Las siete mil personas que corrieron hace dos días delante de las reses en los 741 metros del encierro de San Sebastián de los Reyes resultaron, claramente, excesivas. Interior esperará a conocer las conclusiones del expediente informativo abierto para determinar cómo se puede limitar la entrada de corredores en las calles por donde discurre un encierro. EFE La tranquilidad regresa a las fiestas de Sanse SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES. Nada tuvo que ver el quinto encierro de Sanse con el celebrado el pasado domingo. La carrera rápida y limpia de ayer tan sólo se saldó con cuatro contusionados leves, atendidos todos ellos en el lugar por Protección Civil. Uno de los heridos precisó dos puntos de sutura en la muñeca, los otros tres presentaron raspaduras en brazos y piernas por caídas en el pavimento. La manada con reses de la ganadería de Galache invirtió un minuto y 56 segundos en hacer el recorrido. De los 7.000 participantes del cuarto encierro, se pasó a 3.000 en esta quinta carrera. La mayoría de ellos, expertos. F. Navarro El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes sostiene que un encierro entraña riesgos y hay que asumirlos extremarán todos los controles. Por último, pero no por eso menos importante, también se vigilará de cerca el calzado que usen los corredores. No es un asunto baladí, si se tiene en cuenta que en la alfombra de calzado suelto que apareció en el callejón de la plaza de toros de Sanse una vez disuelto el tapón humano se encontró un zapato de tacón, lo menos apropiado para correr delante de un toro bravo. Todas estas propuestas están ya en la agenda de la Comunidad de Madrid, donde los espectáculos taurinos populares se rigen por un decreto aprobado en 1996. El consejero de Interior habló ayer con el alcalde de San Sebastián de los Reyes, el socialista José Luis Fernández Merino, y ambos coincidieron Más de 1.000 espectáculos La Comunidad de Madrid sancionó el año pasado a los organizadores de 40 de los 1.457 espectáculos taurinos que había autorizado. En el decreto de 112 96 sobre espectáculos taurinos populares- -aquellos en los que se conducen, corren o torean reses bravas, sin que la muerte del animal se produzca en presencia del público- se establece que la longitud del encierro no debe ser de más de 1.000 metros, la totalidad del recorrido debe estar vallada a ambos lados, con una anchura de paso de la manga mínima de 6 metros y máxima de 10. Los túneles de entrada a la plaza deberán contar con vías rápidas de evacuación, con capacidad suficiente para que puedan salir del túnel aquellos corredores que caigan en este tramo. El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes cumplía estos y demás requisitos, según Interior. Por eso, el concejal de Festejos se mostró sorprendido por el expediente informativo que ha abierto la Comunidad. Con una copa de más Otra de las situaciones más peligrosas en este espectáculo es correr con una copa de más, como ocurre a menudo. Los controles de alcoholemia ya son habituales minutos antes de la carrera de reses, pero siempre hay más de uno que se escapa. Interior quiere que la prohibición de correr ebrio ante los toros se cumpla a rajatabla, y por eso se en que el triste suceso del domingo se debió a que se desbordaron las previsiones sobre el número de corredores en las calles. Pero Interior ha querido dejar claro que el expediente que presentó el municipio para celebrar los encierros este año era impecable y cumplía con toda la normativa, incluso la superaba en la práctica: aunque eran obligatorias tres ambulancias en la zona, había 17, y en media hora todos los heridos que lo precisaban estaban atendidos en centros sanitarios. Tampoco había ningún fallo en el vallado o en las instalaciones. La Comunidad, además, ha reiterado de manera rotunda su apoyo a este tipo de espectáculos populares, que enriquecen la cultura madrileña. Pero también insiste en que debe garantizarse al máximo la seguridad de los que participan en estos festejos. El debate está abierto. De momento, el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes se mostró en contra de subir la edad mínima a 18 años: El problema es otro. Un encierro entraña riesgos y se deben asumir