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ABC MARTES 30 8 2005 Internacional 27 Hasta 50.000 doncellas suazilis acudieron ayer a la convocatoria real Suazilandia levanta la prohibición real de mantener relaciones con vírgenes para otorgar al monarca una nueva esposa, en un concurso de belleza muy particular En el país del sida, el rey elige entre las doncellas a su esposa número 13 TEXTO ABC FOTOS EPA Danza ritual, en la que las jóvenes ofrecen juncos al monarca prichos del rey. La Danza del Junco es hoy una ceremonia abusiva para la satisfacción personal de un hombre afirma Mario Masuku, líder del partido ilegalizado de la oposición. El rey- -añade- -tiene pasión por las jóvenes y por la opulencia ETIOPÍA LUDZIDZINI (SUAZILANDIA) Más de 50.000 jóvenes vírgenes suazilis participaron ayer en una ceremonia destinada a proveer al rey de su esposa número 13, en un acto duramente criticado por los países vecinos entre otras razones por producirse en la nación que cuenta con la mayor tasa mundial de enfermos de sida. El último de los monarcas absolutos del África subsahariana, Mswati III, presidió la ceremonia que él mismo convoca desde 1999 para elegir nueva esposa para su harén de entre una multitud de jóvenes súbditas que danzan ante él vestidas con poco más que los abalorios y la falda tradicional. Miles de jóvenes vírgenes, cubiertas con escasas pero coloridas prendas, cantaron himnos tribales en honor del monarca mientras marchaban en torno al estadio real flanqueadas por varones cubiertos con pieles de animales. El premio del singular certamen motiva a las jóvenes participantes. Quiero vivir bien, ser rica y disfrutar de un BMW y de un teléfono móvil comenta a un periodista de Reuters una de las danzarinas, Zodwa Mamba, de 16 años. Pero- -se lamenta- -el rey no me elegirá a mí porque soy fea Desde hace tiempo, la prensa surafricana no deja de criticar las costumbres lascivas de Mswati III, especialmente detestables por producirse en un país en el que dos tercios de la población viven en la más completa pobreza y dependen de la ayuda humanitaria internacional. Y porque consideran que además el rey ofrece a sus súbditos un mal ejemplo de poligamia y relacio- NAMIBIA BOTSWANA Sólo una de las 50.000 jóvenes que danzaron ante el rey pasará a su harén, con derecho a palacio y BMW MOZ AM ZIMBABUE SUAZILANDIA REP. SUDAFRICANA LESOTHO 0 500 1.000 Km. Infografía ABC Latigazos para la hija de Mswati III La música estaba muy alta y había demasiadas minifaldas. Un funcionario del palacio real de Suazilandia decidió terminar con la fiesta a latigazos, que alcanzaron incluso a la princesa Sikhanyiso. Sólo estábamos bailando asegura la hija del rey Mswati III en declaraciones al periódico suazili The Times cuando relata el incidente que se produjo el pasado jueves por la noche, aunque sólo transcendió al ser publicado ahora por la prensa. El incidente se registró en una granja cercana al lugar donde 50.000 doncellas participaron en la Danza del Junco. La princesa, de 18 años, aparece en el periódico mostrando en la pierna un cardenal por los latigados que recibió, al menos dos, de parte de Mkhulu Ntfonjeni, un importante funcionario palaciego que goza de los favores reales. Sikhanyiso compartía la habitación con varias doncellas reales, incluida Miss Suazilandia. Hubo una primera queja a la Policía por el alto volumen de la música, y después llegó el funcionario real para poner orden... a latigazos. MADAG AS nes sexuales con adolescentes en el país con mayor tasa mundial de sida: alrededor del 40 por ciento de la población- -estimada en 1,2 millones de habitantes- -vive con esa enfermedad. Dentro del reino, algunos critican también que la Danza del Junco, tradicionalmente dirigida a celebrar la femineidad y la virginidad, se ha convertido en poco más que en un concurso vejatorio de belleza para colmar los ca- KENIA BURUNDI REP. DE ZAIRE ANGOLA ZAMBIA BIQ UE CAR TANZANIA Océano Índico MALAWI El tabú de las costumbres Su opinión no es compartida, lógicamente, por muchas de las ambiciosas danzarinas. El rey puede escoger nueva mujer cuando quiera; ésa es nuestra cultura y nunca cambiaremos afirma Tsandzile Ndluva, una de las 50.000 jóvenes vírgenes que ayer participaron en la peculiar Danza del Junco. Todas ellas aspiran a vivir como las otras doce mujeres de Mswati III, con su palacio propio y su BMW personal. Son muchas también las jóvenes que evitan acercarse al estadio real, para no ser vistas por el monarca y verse forzadas a incorporarse a su harén. A las costumbres licenciosas del monarca se suma la prohibición de los partidos políticos. No obstante, el principal grupo de la oposición, el Movimiento Democrático de Unidad Popular de Masuku, tiene dificultades para incrementar sus apoyos dentro de Suazilandia porque el régimen ha logrado presentarlo a los ojos del pueblo como enemigo de las costumbres tribales, que constituyen el fundamento de la bisoña identidad nacional del país. La ceremonia de este año para la elección de la esposa número trece del monarca se ha acompañado del levantamiento de una prohibición real de mantener relaciones sexuales con vírgenes, impuesta en el año 2001 para tratar de frenar la difusión del sida en Suazilandia.