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16 Nacional MARTES 30 8 2005 ABC Paisajes de batalla tras madrugadas de fiesta mayor, enfrentamientos entre jóvenes y policías, supuestos ataques de okupas y suciedad e incivismo que manchan las calles. Barcelona ultima su verano más caliente de los últimos años Barcelona, ¿ciudad sin ley? TEXTO: JANOT GUIL FOTOGRAFÍA: ELENA CARRERAS BARCELONA. De la Barcelona ciudad de los prodigios a la Barcelona ciudad sin ley O eso parece. En plena canícula, la capital catalana recuerda aún con escalofríos los últimos incidentes ocurridos este agosto en las pasadas fiestas mayores de los barrios de Gracia y Sants. Disturbios, altercados, mobiliario urbano hecho añicos y enfrentamientos entre agentes de la Guardia Urbana y policías nacionales y jóvenes, que se han saldado con decenas de heridos y 15 detenidos. Los presuntos agresores: una amalgama que a menudo recibe demasiado rápido el apelativo policial de estética okupa aunque en ocasiones sí lo son. Entre el bando de supuestos vándalos, también se hallan grupos de los llamados antisistema, anarquistas, independentistas, comunistas y un largo etcétera. Incluso, entre ellos se cuentan turistas indeseables, como tres de los detenidos en los disturbios de Gracia, que eran italianos, o como el grupo anarquista del país transalpino que ha protagonizado este verano varios atentados en Barcelona con bombas caseras y que se llevaron por delante a un perro policía al meter la nariz en un paquete sospechoso que le explotó al tocarlo. Pero los enfrentamientos también se saldan a veces entre colectivos, sin mediar policía. De hecho, la Fiesta Mayor de Gracia del año pasado se tiñó de rojo después de que un joven okupa Roger, resultara muerto tras ser agredido por un grupo de estética skin En la edición de la fiesta de este año, que comenzó el pasado 14 de agosto, los compañeros de la víctima le dedicaron su pregón... y también se quejaron de que el Ayuntamiento no les diera permiso para celebrar una fiesta alternativa Un año más, las fiestas de Gracia han devuelto al primer plano el debate sobre la seguridad y el civismo en Barcelona die. Fueron lanzados al aire para intimidar, alegan los agentes; tiraron a matar llegaron a decir los okupas Los altercados de las fiestas de Gracia y Sants han proporcionado argumentos más que suficientes para que los partidos de la oposición del Ayuntamiento barcelonés, PPC y CiU, hayan censurado al alcalde Joan Clos (PSC) y a su equipo de gobierno (que forma junto a ERC e ICV) por no saber prevenir estos episodios de violencia. Además han acusado al primer edil de permisividad con el movimiento okupa y otros grupos radicales. Parece que la fina frontera entre la tolerancia y el orden se desdibuja en la capital catalana. Clos, aún resentido de la cicatriz del Fórum ha reaccionado rápidamente anunciando más refuerzo policial para vigilar fiestas y otras convocatorias y ha amenazado con una política de mano dura a la hora de poner orden. ¿Cómo? Modificando las ordenanzas municipales para endurecerlas y propiciando que el Ayuntamiento se persone como acusación en los procesos judiciales que haya por altercados. Ayer mismo, el Consistorio anunció que se ha presentado en seis de las diez causas judiciales abiertas a raíz de las diez detenciones practicadas por la Guardia Urbana por los incidentes ocurridos en Gracia. Con todo, es una reacción que no convence a la oposición, que ya ha pedido la celebración de un pleno extraordinario para abordar los problemas de inseguridad e incivismo que salpican el nombre de la ciudad. Porque Barcelona no sólo sufre de ataques súbitos de vandalismo, sino que también arrastra un mal crónico que a menudo es la otra cara de la moneda que se ingresa por el turismo. En los barrios del casco viejo, especialmente, muchas noches de juergas en bares y terrazas dan paso a un amanecer nauseabundo y muy poco brillante. Las calles, los portales, las aceras, se despiertan sucias. Borrachos durmiendo la mona y botellas y restos de la fiesta por los suelos; desde botellas vacías a orines y otros restos. ¿Quo vadis, Barcelona? se preguntan muchos ciudadanos. Dos detenidos en Sants Sí hubo fiesta alternativa consentida oficialmente, valga la paradoja, en las fiestas de Sants, que terminaron el domingo pasado. Mas no sirvió para pacificar el ambiente, porque en la madrugada del sábado se produjo, en la estación de Metro de Mercat Nou, un enfrentamiento entre jóvenes okupas que celebraban la alternativa y vigilantes de seguridad y agentes de la Policía Nacional. No hubo detenidos en la noche de autos, pero ayer la policía informó de que ya han sido arrestados dos jóvenes por el caso. Se sigue investigando lo sucedido, mientras unos y otros implicados ofrecen versiones dispares y se acusan mutuamente de iniciar una pelea en la que participó incluso un perro rottweiler de los vigilantes y en la que volaron golpes, botellas y cuatro tiros de la pistola de un policía que no hirieron a na- Una mujer acuchilla a su marido y se entrega a la Policía ABC BARCELONA. La Policía Nacional detuvo el pasado sábado a una vecina del barrio barcelonés de Gracia de 43 años que confesó haber asestado varias puñaladas a su marido- -que permanece ingresado, estable, en el Hospital Clínico de la capital catalana- mientras éste dormía, según confirmaron ayer fuentes policiales. Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado sábado en el domicilio de la pareja en la calle Torrent de l Olla de Barcelona, cuando la mujer, María Victoria F. B. apuñaló a su esposo en el abdomen con un cuchillo de cocina. Tras la agresión, la mujer se personó en la comisaría del barrio de Gracia para confesar lo sucedido, aunque por el momento se desconocen las razones que llevaron a María Victoria F. B. que no tenía antecedentes, a cometer el apuñalamiento. Al parecer, la presunta agresora, que fue detenida y deberá pasar a disposición judicial, podría tener perturbadas sus facultades mentales. Antes de acudir a comisaría, la mujer deambuló durante cinco horas por las calles de la ciudad y no fue hasta poco antes de las siete de la mañana cuando decidió acudir a las dependencias policiales para explicar la agresión que había llevado a cabo sobre su pareja. Cuando la policía acudió a la vivienda de la presunta agresora para comprobar lo relatado por ella, el marido ya no estaba, ya que, aún estando herido de gravedad, había podido alertar al teléfono de urgencias 061, que le trasladó al hospital.