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ABC MARTES 30 8 2005 Opinión 7 les tienen una o cinco estrellas o los vehículos son sometidos a pruebas de impacto que nos indican su grado de seguridad. Urge iniciar un proceso de auditorías de operación aérea para que los pasajeros sepan si van a volar en una compañía de una o de cinco estrellas, así como para que éstas puedan intentar rentabilizar sus inversiones en seguridad. No todas las compañías son iguales y el mercado tiene que valorar a aquéllas que apuestan por hacer las cosas bien. Hace unas semanas, se incendiaba un avión al salirse de pista en Toronto. Aparentemente, debido a causas meteorológicas y sin duda alguna agravadas porque los pilotos no pudieron descansar a lo largo del vuelo desde París. Hoy sólo es noticia por el incendio, ya que la tripulación consiguió desalojar de entre las llamas a los 309 pasajeros sin dejarse a uno solo en el avión, una actuación brillante que no es fruto de la improvisación, sino de un buen entrenamiento y de una gran coordinación entre los pilotos y la tripulación auxiliar. LA ESPUMA DE LOS DÍAS CONTRA LAS CUERDAS A ESPERANZA SANTOS los pasajeros sean conscientes de que el producto que se les ofrece es inferior en términos de seguridad. Otras compañías cobran cantidades importantes a sus copilotos por permitirles trabajar y coger la experiencia necesaria para acceder a un puesto de trabajo remunerado, sin que nadie informe de ello a los pasajeros. No podemos obligar a una empresa a seguir una política determinada, pero por una mínima norma de ética, el usuario tiene derecho a conocer las condiciones en que va a ser transportado, de la misma forma que los hote- Por otro lado, tras el accidente de Atenas hemos sabido que el responsable de mantenimiento de la compañía Helios había dimitido recientemente, que el avión siniestrado arrastraba problemas con los equipos de aire y que un piloto se había negado a volar en ese avión el día anterior. Después de cualquier accidente se inicia una investigación para conocer sus causas, pero en este caso nos deberíamos preguntar por qué se llegó a realizar un vuelo en estas condiciones sin que nadie lo impidiera. Los pilotos nos dejamos grabar nuestras conversaciones en la cabina para que en caso de accidente se puedan conocer nuestros errores. Es una forma de contribuir después de muertos a mejorar la seguridad en vuelo, ya que en base a esas grabaciones se reconstruyen los hechos y se modifican algunas formas de trabajar. Hoy, sin embargo, hay que empezar a buscar las causas de algunos accidentes mucho más lejos del ámbito del avión. Los pilotos llevamos tiempo alertando de que algunas cosas no se están haciendo bien y necesitamos que las autoridades dejen de esconder la cabeza y asuman su responsabilidad. Se han acabado los tiempos de echar automáticamente la culpa al piloto después de cada accidente. PALABRAS CRUZADAS ¿Debe, en este contexto, celebrarse la conferencia de presidentes autonómicos? NO SIRVE PARA NADA UE sí, que queda muy bien eso de convocar a los presidentes autonómicos para hablar de cuestiones territoriales, pero la experiencia demuestra que ese tipo de encuentros no sirve absolutamente para nada, excepto para que se ponga laureles la parte contratante, en este caso la parte convocante. Zapatero ya los reunió en una ocasión y el resultado estáahí, nulo, ninguno, patatero, para que rime con su apellido. Y hahabido años atrásplenos en el Senadocon lospresidentes autonómicos, quellegaban, leían el papel preparado por sus asesores y se iban por la misma puerta que habían entrado. La cuestión territorial es fundamental, primordial, en estos momentos; incluso es priorotaria porque hay quien se ha empeñado en que lo sea, cuando no era PILAR un problema ni nada que se le pareciera. CERNUDA Convocar a presidentes para tratar sobre financiación sanitaria, cuando hay presidentes que cuestionan la Constitución y están en la pelea y el chantaje permanente, es algo así como una broma de mal gusto. Por otra parte, la experiencia demuestra que en este tipo de reuniones se defienden posiciones de partido más que posiciones que importan a los ciudadanos. Y un último apunte: si ZP se tomara de verdad en serio las cuestiones territoriales, ya habría descolgado el teléfono para analizarlas de verdad, en serio, con Rajoy. Pero esta historia de conferencia de presidentes, tal como está planteada, es una broma de mal gusto. MÁS VALE VERSE LAS CARAS N una sociedad en la que no prima el diálogo interterritorial precisamente, me parece acertado mantener la conferencia de presidentes autonómicos. Va a ser un encuentro difícil, que muy posiblemente no podrá limitarse a la financiación de la sanidad, como pretende el Gobierno, porque hay muchos temas en el horizonte. No marcha demasiado bien el Estado de las autonomías por razones diversas: las pretensiones catalanas, los nuevos estatutos, los vaivenes vascos, las batallas del agua y cuestiones derivadas del estado de bienestar, como la educación y la sanidad, tienen en pie de guerra a muchos presidentes, que se quejan de desigualdades. FERNANDO Las grietas del café para todos emJÁUREGUI piezan a evidenciarse en un país, España, en el que hay escasa conciencia de Estado. En este marco, no debe haber miedo a que los unos se vean las caras con otros, aunque salten chispas; ¿acaso no están saltando ya, cada día? No sólo soy partidario de la celebración de esta conferencia, a la que por fin se ha puesto la fecha definitiva del 10 de septiembre, sino que pienso que debería institucionalizarse su celebración periódica en el Senado (de paso, le damos más sentido a la Cámara Alta) Más vale discutir abiertamente que andar todo el día peleando en las sombras. Q E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate ÚN no ha comenzado el curso político y ya tenemos sobre la mesa el primer señuelo de los muchos que necesariamente habrá diseñado la factoría Barroso para sortear el difícil calendario de los próximos meses: Rajoy será convocado a La Moncloa. El presidente del Gobierno ha recordado súbitamente que existe Rajoy, que existe el PP y que sus diez millones de votantes se resisten a ser expulsados a empujones de la normalidad política. Sorprendente. Casi conmovedor. Estoy ansiosa por meterme entre pecho y espalda las raciones de sentido de estado, responsabilidad política, transversalidad y demás farfolla con que nos van a obsequiar los publicistas del Ejecutivo para CARMEN aderezar los prolegómeMARTÍNEZ nosdel encuentro y su preCASTRO visible desenlace. Rodríguez Zapatero quiere hablar con Rajoy sobre la pacificación de Euskadi precisamente ahora; los batasunos son de nuevo los amos de la calle, en algunos ayuntamientos se organizan homenajes públicos a terroristas, la kale borroka ha experimentado una insólita efervescencia e Ibarretxe se dispone a convocar su mesa de negociación con los portavoces de la banda. Un éxito tan arrollador éste de ver a ETA como protagonista indiscutible en las calles y en las instituciones que Zapatero ha decidido compartirlo con la oposición. El presidente también quiere hablar con Rajoy de los estatutos justo ahora, cuando Carod- Rovira se ha puesto a coquetear con CiU y amenaza sin recato a su protector Maragall. La reforma del Estatut hace aguas, la legislatura catalana está en el aire, el PSC de los nervios y el PSOE fumando en pipa. En esas, Rodríguez Zapatero ha recordado que tiene una conversación pendiente con Rajoy sobre las reformas estatutarias. Pero Zapatero tiene muchas conversaciones pendientes con Rajoy, tantas como ofertas de entendimiento le lanzó el gallego durante estos meses: la financiación sanitaria, la educación, la política exterior, la reforma constitucional y, por supuesto, la lucha antiterrorista. Demasiadas asignaturas pendientes para un único examen en septiembre. El Gobierno y sus socios dedicaron la primera mitad de su legislatura a aislar a los populares, negar su condición democrática, convertirlos en unos apestados políticos y quebrar la solidez de su base electoral. La llamada a Rajoy demuestra que esa estrategia ya ha fracasado. El tiempo corre ahora contra Zapatero: ha escogido unos aliados muy poco leales para un viaje innecesariamente azaroso. Ahora, en una nueva pirueta, pretende superar el viejo tópico de la política y los extraños compañeros de cama; lo suyo apunta directamente a la cama redonda, la promiscuidad absoluta; se da el pico con Carod, tontea con Ibarretxe, intercambia mensajes con ETA y pretende fundirse con Rajoy en un abrazo de Estado. Excesivo, incluso para sus seductores ojos verdes. Podría parecer el abrazo del oso; realmente recuerda al del boxeador que se ha quedado sin aire.