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ABC MARTES 30 8 2005 Opinión 5 MEDITACIONES FUEGO AMIGO OS socialistas valencianos andan muy enfadados con José Blanco, secretario de Organización del PSOE, después de que éste asegurase que en el Congreso enmendarán la reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana que ellos pactaron con el PP de Francisco Camps. El lifting parece en este caso lo de menos, pues todo apunta a que se busca un precedente para hacer lo mismo cuando llegue el Estatuto catalán. Se trata, al parecer, de no dejar mal a Zapatero, que se comprometió a aprobar cualquier reforma estatutaria que saliera del Parlamento catalán. Como eso no va a ser posible, teniendo en cuenta lo que se está cociendo en el tripartito, parece que Blanco optará por el ejemplo comparado, a costa de desautorizar y dejar para el arrastre a sus conmilitones valencianos con este fuego amigo. MARCO AURELIO L LEER Y PENSAR SHARÓN YA NO ES UN MONSTRUO SINIESTRA: EN TORNO A LA IZQUIERDA POLÍTICA EN ESPAÑA DE HÉCTOR GHIRETTI EUNSA Pamplona, 2004 356 páginas 20 euros La izquierda española Unos declaran abolida la distinción; otros consideran que adherirse a una o a otra es una forma de pereza mental o de hemiplejía moral; en ocasiones parece que se atenúan sus diferencias o que las antiguas son sustituidas por otras nuevas. Pero seguimos pensando la política en términos de izquierda y derecha. Ahora que la izquierda vive instalada en el poder, conviene aún más aclarar su naturaleza. Héctor Ghiretti, argentino afincado en España, arroja luz sobre la izquierda española y plantea certeramente los términos del debate. Parte de una hipótesis: la identidad diferencial de nuestra izquierda frente a otras, como la francesa o la italiana. Distingue dos concepciones de la izquierda: una metafísica; la otra, caracterizada por alguna nota sustantiva, como la igualdad. El método consiste en el análisis y la crítica del concepto de izquierda en varios autores españoles (acerca de los cuales, en general, discrepa) La conclusión es que, por debajo de la proclamada crisis de la izquierda, subsiste entre nosotros una concepción peculiar. La vieja dicotomía ha cambiado, pero está lejos de haberse extinguido. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA A retirada de Gaza ha agregado un componente efectivo de visión histórica a una biografía como la de Ariel Sharón, curtida por la astucia y la determinación, y tan vejada en los últimos tiempos por la crítica enconada de quienes desean ignorar que el Estado de Israel es un confín de libertad y democracia en un desierto de autocracia y corrupción. Se da un cierto paralelismo entre el gesto de Charles De Gaulle al prenunciar la independencia de Argelia después de haber dicho que comprendía los anhelos de la Argelia francesa. Sharón sostuvo la colonización del territorio de Gaza y ahora ha desmantelado todos los asentamientos. Aunque con el riesgo de una respuesta sangrienta de Hamás, Sharón cuenta con que después de la desaparición de Arafat el liderazgo palestino nunca había sido tan moderado. Un Sharón que se ha moderado ostensiblemente después de demostrar que es VALENTÍ capaz de utilizar su fuerza; un MahPUIG mud Abbas que conoce el hartazgo de violencia y cohecho de la gente palestina, urgida de paz y trabajo, después de haber sido engañada tantas veces por sus propios líderes. Algo está cambiando en el Oriente Medio y huele bien. Aún falta trecho. Por el momento, el componente victimista de un movimiento como Fatah ostenta la retirada israelí de Gaza como una victoria del irredentismo palestino. Luego, en algún tramo del camino, puede recomponerse el mapa de la ruta. Por ahora, la iniciativa es de Israel, en todos los sentidos. Como ha escrito Shimon Peres en estos días, en Oriente Medio es más sensato dar saltos largos que saltos altos: la desconexión de Gaza es un salto largo y no será el último, mientras que en el Camp David del año 2000 se intentó un salto alto y hicieron falta años para recuperarse e intentarlo de nuevo. Quien midió el salto de Gaza se llama Ariel Sharón, el depredador, el genocida, el monstruo. El New York Ti- L mes nunca muy amistoso con Sharón, ahora le reconoce capacidad de estadista. No llegarán a tanto quienes entre nosotros pronto añorarán los asentamientos de Gaza porque les daban ocasión para exhibir una indignación moral muy selectiva, del mismo modo que en otro sentido echan de menos el viejo muro de Berlín. Para el terrorismo de Hamás, la Cisjordania bien merecería una tercera intifada. En los dominios de la Autoridad palestina hay elecciones municipales en enero. Hamás presentará candidatos. Previsiblemente, asumirá la táctica de utilizar políticamente los escaños que consiga sin entregar para nada la metralleta. Como contrapeso, el volumen de la ayuda económica internacional respalda a Abbas. Lo peor para Gaza es un vacío de poder que diese paso a una hegemonía paramilitar. Ariel Sharón ha ido urdiendo y poniendo en marcha su estrategia a medida que la opinión pública de Israel practicaba un giro notable, inculcada de forma fundamental de la urgencia de seguridad colectiva que había visto repetidamente puesta en peligro. En esta estrategia, el Likud pudiera quedar en manos de Bibi Netanyahu, mientras que Sharón se prodigaría en la articulación de un centro amplio sumando todos los factores de moderación que existen ahora en el horizonte político israelí, con sectores del Likud, el laborismo de Shimon Peres y partidos- -el Shinui, por ejemplo- -de inspiración secularizada. Lo decía el domingo un editorialista del periódico israelí Haaretz Un partido sin un líder busca un líder sin un partido. Esa es la realidad política actual y sólo existe una respuesta correcta: el laborismo, partido sin líder, se fusionará con Sharón, un líder sin un partido La retirada de Gaza es así el inicio de una transformación política de Israel. No falla: de no ser estrictos transmisores de judeofobia, aquí los mismos que comparaban a Sharón con Gengis Kahn pronto perorarán sobre Sharón y el postsionismo. vpuig abc. es