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4 Opinión MARTES 30 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SENTARSE A OBSERVAR LA SEQUÍA A ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, presentó ayer- -a medias con su compañera de gabinete Elena Espinosa- -el Centro Nacional de Observación de la Sequía, que en síntesis, y una vez desprovisto del celofán propagandístico, supone la puesta en marcha de una página web que suministra información útil para los agricultores. Bien está que se cuente con datos actualizados, de hecho ya se facilitan, pero la medida y su rimbombante anuncio dan la impresión que se dirigen más a aparentar que se hace algo que a hacer efectivamente algo. Tras la derogación del trasvase del Ebro (un error casi perfecto) y mientras el plan de desaladoras sestea hasta su puesta en práctica (que se prevé irrelevante para la solución del problema) el Gobierno opta por sentarse a observar el fenómeno de la sequía, sin aportar proyectos o posibles soluciones que, aunque sea a largo plazo, eviten esta mera resignación. Sobre todo cuando el propio Ministerio reconoce que las previsiones pluviométricas para 2006 son malas. Mientras no llegan las infraestructuras, el Ejecutivo invita a sentarse frente al ordenador esperando a que llueva. L RAJOY MUEVE FICHA L nuevo curso político, que ayer vino a comenzar con la intervención pública de Mariano Rajoy señalando los próximos pilares de su labor al frente de la oposición, arranca con una cierta sensación preelectoral, no debida a la proximidad de los comicios locales y autonómicos de 2007, sino al vaciamiento político de la legislatura después de un año y medio de gestión por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. De la agenda disponible por el Ejecutivo, la mayoría de sus grandes asuntos están en vía muerta, descarrilados o sencillamente no han sido tratados. Puede decirse que ahora comienza el año de la oposición, visto el balance que arroja el Gobierno. Y es necesario que así sea, porque desde la Transición nunca había sido tan necesaria una verdadera democracia de discusión y debate como ahora. La voz de la sociedad representada por el PP debe oírse de forma nítida, sin estridencias, pero con volumen suficiente para que se perciba que la pluralidad de este país es una realidad más fuerte que el fundamentalismo visionario que a veces practica el Gobierno. La responsabilidad de asegurar este debate, en buenas condiciones de forma y de fondo, corresponde principalmente a los populares, cuya dirección está convencida de que puede ganar todos los procesos electorales que se van a celebrar en los próximos años. Las diferencias que establecen las encuestas entre PP y PSOE son remontables, por lo que la prospección de los dirigentes de Génova no es descabellada, pero su realización les va a exigir la definición de una nueva estrategia y la disposición de medios y personas adecuados para llegar a los estratos sociales más refractarios al mensaje del PP. De ahí, quizás, el anunció hecho ayer por su líder de organizar una convención, allá por el mes de febrero, con la idea de construir un nuevo proyecto político El PP cuenta con el activo de Rajoy, quien estaba destinado a presidir un Gobierno y que ha tenido que pilotar, con el apoyo leal de la Secretaría General de su partido, una complicada transición desde el poder a la oposición, con un balance ante el cual, el más prudente puede decir que el PP no ha perdido tanto como se temía y el más optimista puede afirmar que ha salido entero y preparado para disputar electoralmente con el PSOE. Ciertamente, entre PP y E PSOE hay una correlación de apoyo social mucho más equilibrada que la que desearían los socialistas. La experiencia de estos últimos quince meses demuestra que el PP debe ser un partido sin más ansiedad por la derrota del 14- M y con nuevas ideas para ganar en 2008. Éste es el reto de Rajoy: que el PP encare el futuro con vocación de convencer y ganar. Y para hacerlo tiene que despejar dos debates con pies de barro que, sin embargo, entrampan al centro- derecha español: la lucha por el centro sociológico y la supuesta superioridad moral de la izquierda. Hoy la pugna por el centro parece más sencilla, en la medida en que el PSOE gobierna con un programa radical basado en desconectar a la media España que vota al PP de los proyectos que van a condicionar el futuro del país. Hay un evidente interés del socialismo en forzar el surgimiento de una formación de extrema derecha que reste fuerza electoral al PP. La jugada es temeraria, como se vio en Francia, pero su evidencia debería servir para comprender el acogimiento que presta el PP a reivindicaciones legítimas de grupos sociales numerosos, alarmados por las reformas que el PSOE emprende en proyectos que representan pilares esenciales de la sociedad. La labor del PP no es desentenderse de esta parte de la ciudadanía por temor al reproche de reaccionario, sino mantenerla integrada en una actitud constitucional y traducirla al lenguaje político con propuestas sensatas y viables. Rajoy tiene a favor un argumento con el que no podía contar hace un año. El discurso seráfico de Zapatero no ha aprobado el examen de la realidad y ha perdido mucho. Tanto que algunas expresiones presidenciales (el talante por ejemplo) empiezan a utilizarse como sinónimo de fraude. Pero no es suficiente, porque los errores del PSOE no se contabilizan automáticamente como aciertos del PP. El PP tiene que tomar la iniciativa- No basta con hacer oposición afirmó ayer Rajoy- -y dar a la sociedad la certeza de que hay una alternativa con credenciales en la gestión y con principios políticos claros y firmes en el contenido, y serenos en su defensa, en aquellas cuestiones- -cohesión social, libertad, solidaridad, igualdad, unidad nacional- -que vertebran a las sociedades modernas. Cristina Narbona SIGEFREDO EUROPA ACTÚA ANTE UN CRUDO CARO RANCIA y Bélgica estudian ya medidas para compensar a sus ciudadanos por el vertiginoso incremento del precio de los carburantes, que recogen milimétricamente la escalada que sufre el petróleo (ayer el Texas llegó a superar los 70 dólares) desde hace un año. Lo cierto es que no hay día sin sobresalto en los mercados y que a un problema se suma otro. A un precio ya por las nubes se añade ahora que el huracán Katrina ha paralizado la producción de muchas plantas del golfo de México. EE. UU. ya se plantea utilizar su reserva estratégica. Sea cual sea la nueva razón que se esgrima en cada momento, el panorama alcista tiene visos de alargarse, hasta tal punto que muchos expertos concluyen que el ciclo de un crudo barato ha concluido. Por eso es pertinente que los gobiernos comiencen a poner en práctica medidas que eviten los perjuicios que esta coyuntura está trasladando a los ciudadanos. Salvo recomendar moderación en el consumo, el Gobierno español no ha hecho prácticamente nada para limitar este impacto en las rentas familiares y en los profesionales. Europa se mueve, España no. F MONTILLA ENREDA EN LAS PRIVATIZADAS L ministro Montilla no suele ser imprudente, mide sus palabras, es más pródigo en silencios que en explicaciones, evita la retórica y tiende a escuchar y guardar sus criterios hasta que los lleva adelante. No es ministro menor, tiene fuerza política propia, y el presidente le da margen de maniobra. No estaba versado en las materias del departamento que le encomendaron, pero como es político de largo recorrido y ducho en gestionar aparatos, ha estudiado los expedientes, se ha aprendido la lección y además de gestionar la casa, barre para la propia, Cataluña. Pero este fin de semana ha resucitado las tentaciones gubernamentales de mangonear en la designación o remoción de cargos en empresas privatizadas. No viene al caso. No es de recibo. Son empresas que cotizan y viven en el mercado, sobre cuya gestión el Gobierno no tiene facultades. Los comentarios del ministro son genéricos, imprecisos, en algún sentido insidiosos, ya que se mueven entre lo obvio y lo admonitorio, pero han alborotado y despertado inquietudes. Es probable que detrás de sus E comentarios- el tiempo y los accionistas irán poniendo las cosas en su lugar... si fuera accionista no pondría a determinadas personas al frente de esas empresas -no haya ningún propósito concreto, ni una operación de desestabilización de alguna compañía. Pero como estos políticos fríos no dan pespunte sin hilo, más de uno ha intuido alguna conspiración en curso para tirar a alguien de la silla. Si con la cantidad de problemas que el ministro tiene se mete o se deja meter en conspiraciones para quitar o poner presidentes, es que es menos prudente de lo que dicen sus conocidos y partidarios. Las empresas privatizadas están fuera del ámbito gubernamental, e incluso las que mantienen la denominada acción de oro (tan cuestionada en el seno de la Unión Europea) necesitan neutralidad política, que es lo correcto y lo constitucional para que la sociedad avance y la democracia madure en la buena dirección. La pasión de los políticos por enredar es resistible sólo por los inteligentes. Montilla debe resistirse.