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ABC LUNES 29 8 2005 43 Cultura y espectáculos Ángel González: Hubo gran incomunicación entre la poesía del exilio y la de la Península El escritor ha reunido en un libro la mayoría de sus artículos y ensayos literarios b A través de este volumen del poeta y académico se pueden rastrear las influencias recibidas, las afinidades generacionales y los fundamentos teóricos de su obra TULIO DEMICHELI MADRID. Miembro de la promoción de poetas que comenzó a publicar en los años 50 (Gil de Biedma, Valente, Caballero Bonald, Costafreda, Barral, Gamoneda, Rodríguez, Brines, Goytisolo, etc. Ángel González es uno de los que más admiración suscita entre los jóvenes poetas actuales que se adscriben a lo que ha venido en llamarse poesía de la experiencia Ahora, Seix Barral publica La poesía y sus circunstancias volumen que recoge los ensayos y artículos que el autor no había reunido hasta hoy. Casi todos- -afirma González a ABC- -han salido de mis clases aunque por dictar clases sólo de literatura española peninsular no haya escrito sobre poetas mayores como Neruda, Huidobro, Borges o Paz. Los novísimos negaron casi toda la poesía del siglo XX A finales de los años 60 surge el relevo generacional: los novísimos amparado en la antología de Castellet que incluía a Vázquez Montalbán, Martínez Sarrión, Gimferrer, Azúa, Carnero o A. M. Moix. Fue una reacción al realismo, un abandono contradictorio de los presupuestos que habían sido útiles para nosotros, y que negaba ya no sólo lo que había hecho mi generación, sino casi toda la poesía española del siglo XX. En su poética, tan esteticista, no cabía casi ninguna preocupación moral, religiosa o política, y me resultó apresurada porque, en efecto, el franquismo ya se había degradado mucho en esa época, pero ahí seguía Franco El relevo del relevo casi acaba de producirse y la corriente poética hoy mayoritaria no oculta su vinculación con el grupo de González. García Montero representa la vuelta a posiciones que los novísimos habían tratado de eliminar. No se trata de una vuelta mecánica, sino de la recuperación de unos presupuestos que siguen siendo válidos para sustentar una obra, como la suya, que no es nada mimética, sino absolutamente personal. En su cercanía hay otros poetas estupendos, como Benítez Reyes, Marzal, Prado, Oliván... González es miembro de la RAE y premio Príncipe de Asturias de las Letras Bibliografía Áspero mundo (1956) Sin esperanza, con convencimiento (1961) Grado elemental (1962) Palabra sobre palabra (1965) Tratado de urbanismo (1967, 1976) Breves acotaciones para una biografía (1971) Procedimientos narrativos (1972) Juan Ramón Jiménez (1973) El grupo poético del 27 (1976) Muestra de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1977) Gabriel Celaya (1977) Prosemas o menos Deixis en fantasma (1992) y Otoños y otras luces (2001) J. PRIETO Grandeza literaria y moral de Machado En fin, si cierto Juan Ramón fue una de las principales influencias de su primera poesía, la de Antonio Machado además ha sido la más duradera: Yo rescato hoy su obra en todos los aspectos. Me interesan tanto el Machado simbolista como el que han llamado realista porque el suyo no fue un realismo plano. Además, ahí está su actitud moral, que ha sido ejemplar. Sobre todo para estos tiempos de la sociedad de consumo, porque él llevó una vida muy apretada, ajena a toda tentación de lujo y de inclinación ante el dinero. Machado asumió unas actitudes éticas y políticas y las defendió hasta el final, aun en las peores circunstancias; y con qué fidelidad- -no diré con qué terquedad, pues no sería la palabra- -y absoluta entrega a su mundo ideológico: el de un liberal republicano También se ha interesado por la promoción literaria del 27, que nació bajo el signo de Góngora y, también, en diálogo con la poesía europea, muy especialmente con la francesa y el surrealismo. No creo haber visto como negativa la influencia surrealista- -señala González- En cambio, la impronta barroca y la gongorina puede ser que en algún momento lo hayan sido. La influencia francesa y la del surrealismo eran inevita- bién fue, al principio, un poeta de corte realista con preocupaciones sociales y políticas, y encajaba muy bien con el grupo generacional; pero luego cambió y escribiría ese tipo de poesía del silencio muy hermética, que a mí francamente me interesa muy poco La mejor generación con la del 27 Llama la atención que no haya reparado en poetas españoles de su generación que vivían en el exilio, como Tomás Segovia, Gerardo Deniz o Luis Ríus. Yo a estos poetas, que fueron llamados los niños de la guerra los conocí muy tarde, cuando fui a México. En realidad, hubo una gran incomunicación entre la poesía que se hacía en el exilio y la que se hacía en la Península. Ríus fue muy amigo mío y es un poeta del que habría que hablar. En España no se le conoce, pero tampoco se le reconoce en México, porque estos poetas quedaron como en tierra de nadie. Ni los españoles ni los mexicanos nos hemos atrevido a asumirlos plenamente. Y me parece muy injusto Por último, Ángel González no sabría hacer un balance de su propia obra, pues eso tienen que hacerlo los demás. Ahora bien, sobre mi generación sí que puedo: ha sido una gran generación. Junto con la del 27, es la más importante que ha dado España en el siglo XX bles porque estaban en su tiempo. Y no fue la única. Cernuda, por ejemplo, la recogió de poetas ingleses como Auden Algunos poetas contemporáneos suyos hoy no suscitan un interés mayor, como Hierro, Celaya o Blas de Otero. Creo que la poesía de Hierro está bien establecida, pero la de Celaya está bastante olvidada y él fue un poeta no sólo social, que es del que siempre se habla, sino que exploró muchas más cosas. Era muy inteligente, muy interesante, un poeta al que se debería volver. A Blas de Otero, también; la grandeza de su poesía entra por los oídos, no sólo por los ojos. Tiene excelentes poemas sociales y contra la Dictadura; lo mismo que Hierro, quien escribió excelentes poemas testimoniales ante las situaciones injustas que vivió, por ejemplo, cuando estuvo en la cárcel. No creo que el compromiso ideológico perturbara su poesía, sino que la enriqueció y, además, esa veta social, de poesía política, de protesta, ya estaba más que insinuada antes de la guerra civil, por ejemplo en Alberti, por citar uno Dos importantes compañeros generacionales abandonaron muy críticamente sus originales presupestos social- realistas: Gamoneda y Valente. En un principio, Antonio estuvo muy vinculado al realismo, que es cuando nadie le dio importancia a su obra- -recuerda González- pero luego cambió a una poesía que iba más con su temperamento: hermética, difícil, y es cuando ha dado lo mejor que tiene de sí. José Ángel tam-