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20 LUNES 29 8 2005 ABC Internacional Miembros del Comité de Redacción de la Constitución iraquí posaban ayer para la foto de familia en el Palacio de Convenciones de Bagdad Los políticos iraquíes fracasan en su intento de lograr una Constitución de consenso El proyecto de ley Fundamental será sometido a referéndum pese al rechazo de los suníes b Los adversarios del borrador celebrarán una conferencia en la que fijarán su estrategia, al tiempo que repiten los llamamientos a rechazar el texto sin violencia ABC BAGDAD. Los representantes chiíes y kurdos dieron ayer por bueno el proyecto de Constitución iraquí negociado hasta ahora y acordaron someterlo a referéndum, pese a enfrentarse al rechazo frontal de los negociadores suníes. Una salida que frustra las esperanzas norteamericanas de que la Constitución sirviese para integrar a la comunidad suní- -de la que se nutre la guerrilla- -en el proceso político, y que anuncia una tumultuosa campaña para la consulta prevista el 15 de octubre en la que es de prever que la violencia siga sacudiendo el país. Los suníes han anunciado la celebración de una conferencia- -sin fecha todavía- -en la que participarían las fuerzas políticas opuestas al proyecto de Constitución y que no participaron en las anteriores elecciones. Por la fórmula con que ha sido convocada esta Conferencia da la impresión de que los suníes desean invitar también a los chiíes seguidores del clérigo antinorteamericano Moqtada al Sadr, que también rechaza la Carta Magna por temor a que se pueda romper el país. Para el rechazo de la Constitución basta con que se pronuncien en contra dos tercios de los votantes de tres de las 18 provincias iraquíes. En principio, los suníes son mayoritarios en las provincias de Anbar, Salahadin y Nínive, aunque no se ha hecho un censo en Irak durante décadas. Si contasen con el apoyo de los seguidores de Moqtada, podrían incluso hacerse con la victoria en Bagdad, donde el clérigo cuenta con el respaldo en masa del millón largo de personas que viven en el arrabal de Sadr City. Pero falta por verse las condiciones en las que podrían votar en tres regiones asoladas por la violencia después de que los terroristas de Al Qaida amenazasen con matar a quienes quisieran participar en el proceso político. El presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, animó a votar a favor de la Constitución, pero no descartó tampoco su rechazo. Si el pueblo no la aprueba, elaboraremos una nueva Constitución señaló, como si considerase parte de la normalidad política este eterno proceso negociador que amenaza con empantanar la presencia de tropas norteamericanas. El texto sometido a consulta incluye las correcciones añadidas para buscar el consenso. Entre ellas, la de aplazar los detalles sobre la puesta en marcha de la federación, y la de limitar la proscripción del Baas- -partido único del antiguo régimen- -sólo al sector leal a Sadam. Pero los suníes rechazan que se incluya el principio de federación en la Constitución y no quieren oír hablar de desbaasificación No sería de extrañar, no obstante, que en estos días kurdos y chiíes busquen la complicidad de algún sector suní. Puntos de desacuerdo Federalismo. Los suníes aceptan la autonomía sólo para Kurdistán. Pero los chiíes quieren su propio autogobierno federal como los kurdos. Reparto del petróleo. Los chiíes cuentan con el crudo de Basora y los kurdos aspiran a quedarse con el de Kirkuk. En caso de ruptura del país, los suníes se quedarían sin recursos. Desbaasificación Chiíes y kurdos quieren proscribir a quienes colaboraron con el partido Baas de Sadam. Los suníes dicen que esta cuestión no debe figurar en la Constitución. Identidad. El proyecto de Constitución señala que Irak pertenece al Islam, pero no dice nada sobre su identidad árabe. Un ingeniero de sonido de la televisión de Reuters murió por disparos de soldados norteamericanos