Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión LUNES 29 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil TRADICIÓN CON SEGURIDAD E EL AGUA, UN PROBLEMA PRIORITARIO STE podría ser el año más seco del último medio siglo. Una mala noticia, pero no una sorpresa. No es un problema más imprevisible que el que impone que el precio del barril de petróleo supere los sesenta dólares. Al petróleo se le pueden buscar sustitutos y alternativas; a la lluvia no. Que el suministro de agua es un problema, que no está garantizado, lo sabemos desde hace años, desde hace décadas. Lo nuevo es que con la llegada del Gobierno socialista se han multiplicado sus aristas y que éstas han mellado el sagrado principio de solidaridad que debía reinar en este asunto y que, colateralmente, afecta incluso a la vertebración de España. Si el agua es escasa y está desigualmente repartida se ha de compartir. El espíritu de insolidaridad que han potenciado las medidas tomadas por Rodríguez Zapatero en este apartado ha complicado el panorama. Hace unas fechas asistimos a disputas cainitas entre Castilla- La Mancha y las comunidades levantinas a cuenta del trasvase Tajo- Segura; las desavenencias llegan, pues, a la España seca. Éste no es un país húmedo, y cada año lo es un poco menos, lo cual no es óbice para que la demanda de agua sea creciente. Por tanto, la necesidad y la urgencia de ocuparse del agua debería estar en la mano de todos los ciudadano responsables y, sobre todo, en la mesa y en las preocupaciones y ocupaciones de cualquier político con dos dedos de frente y un poco de dedicación a lo que importa, a lo relevante. El pasado gobierno de Aznar colocó el asunto entre las prioridades de su actuación; por eso llevó adelante un Plan Hidrológico Nacional que, gracias a los trasvases, ofrecía una solución viable al problema, no sólo en Levante o en la meseta castellana, sino que aportaba respuestas a la inveterada carencia de agua que sufre Aragón. Aquel Ejecutivo hizo lo que creyó que debía hacer, pero la demagogia volvió a prevalecer sobre el sentido común y el Gobierno socialista tumbó lo más sobresaliente del PHN, el trasvase del Ebro, sin razón (el agua sigue perdiéndose por Tortosa) y, lo que es aún peor, sin ofrecer una alternativa creíble. Las mismas comunidades socialistas que celebraron la llegada de una solución a su deficiente abastecimiento quedaron mudas después de que el E PSOE decidiese incluir el asunto en su oposición de pancarta. Y hasta hoy, que observamos alarmados cómo el nivel de los embalses baja mes a mes, absorbido por el feroz periodo de sequía en el que estamos inmersos. El agua forma parte de la lista corta de los problemas capitales de la sociedad española. Es un aprieto transversal, que no afecta a un solo departamento o a una sola administración. Interesa a la ordenación del territorio, a la administración territorial, al medio ambiente, a la agricultura, a la industria, a la hacienda y también a la educación y la cultura. Cualquier acercamiento unilateral al problema del agua (y lo es, sin duda, el plan de desaladoras que ofrece el Gobierno como solución) será parcial e ineficaz. Implica a todos los niveles de la administración, la estatal, la autonómica y la municipal, y necesita buena legislación, investigación, innovación, eficaz administración y colaboración de los ciudadanos, las instituciones y los agentes económicos. Buena parte de eso lo ofrecía el derogado PHN. Al margen de coyunturas, de que el año sea seco o húmedo, de que las cuencas estén abastecidas o no, hay políticas permanentes y urgentes que no se han abordado con suficiente diligencia, por ejemplo las referentes al precio. Si el agua es un bien escaso, necesario y fundamental, su coste tiene que reflejar esas circunstancias. Otro factor clave es el aprovechamiento, que tiene que ver, fundamentalmente, con la distribución. Es evidente que existen fugas, abandono, contadores obsoletos, mala gestión de cortes de suministros. Como media, se desperdicia casi el 20 por ciento del líquido que fluye por el sistema. ABC aportaba ayer un dato alarmante: el Júcar y el Segura tienen a estas alturas del año menos agua de la que se pierde por fugas en la distribución. Es un porcentaje ciertamente escandaloso. Reducirlo a la mitad resolvería el déficit para un buen período y permitiría ampliar los plazos para poner en marcha nuevas estrategias hidráulicas factibles, no esas ensoñaciones que, ante su previsible inutilidad, terminan por tornarse en críticas a los ciudadanos. Esos nuevos ricos que dice la ministra Narbona precisan soluciones, no etiquetas. L encierro celebrado el domingo en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes se saldó con más de sesenta heridos (algunos de carácter muy grave) y a punto estuvo de convertirse en una tragedia de dimensiones descomulanes habida cuenta del tapón que se formó a la entrada de la plaza. El desorbitado número de corredores (unos 7.000) y la nula preparación de muchos de ellos (menores, muchachachas con tacones, parejas de novios cogidos de la mano como si fueran de paseo... multiplican las posibilidades de que la fiesta se torne en tragedia y hacen un flaco favor al mantenimiento de una tradición que debe contar con las máximas medidas de precaución. No basta con que esté listo el dispositivo de socorro, faltaría más, sino que las autoridades municipales deben garantizar que se dan los requisitos mínimos de seguridad. Cierto es que se trata de una práctica de riesgo, pero precisamente por ello no ha de convertirse en un ejercicio suicida, evitando masificaciones y que personas evidentemente no preparadas tomen parte en él. Los encierros forman parte del patrimonio cultural de buena parte del país. La mejor manera de conservarlos es no jugar con la suerte y evitar la negligencias. Ramón Jáuregui CHEMA BARROSO MÁS ESTATUTO, MÁS INTERFERENCIAS EL CAMBIO DE MODELO ALEMÁN P C ON la proclamación de Angela Merkel como candidata de la Unión Cristianodemócrata a las elecciones legislativas anticipadas que se celebrarán este mes de septiembre, comienza en la práctica la campaña de una de los comicios más importantes en la reciente historia alemana. Los votantes estarán llamados no sólo a pronunciarse sobre si desean o no que continúe al frente del país el canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, sino que, sobre todo, deben decidir cuál es el rumbo que hay que tomar para sacar a esta gran potencia europea del camino hacia la decadencia económica y social en el que se encuentra. Para hacerse una idea de la situación, baste decir que en estos momentos la tasa de desempleo en Alemania es más alta que en España. Durante las tres décadas que siguieron al final de la II Guerra Mundial, Alemania fue un ejemplo de eficacia y generosidad social que la convirtió en la locomotora del continente. Con la caída del Muro, de la dictadura comunista que separaba al pueblo alemán, aquel ejemplar modelo entró en crisis, y quince años después se diría que las cosas están lejos de mejo- rar. Durante mucho tiempo se pensaba que la principal causa de los problemas era la difícil digestión de la antigua Alemania del Este, pero hoy tenemos el ejemplo evidente de otras naciones, como Polonia, Hungría o la República Checa, que también estaban bajo el yugo comunista y que ahora, reunificadas en el seno de la Unión Europea, constituyen un polo de gran dinamismo económico. Todos los candidatos alemanes tienen la palabra reforma en sus programas, y el mismo Schröder ha empeñado su capital político en tímidos programas de renovación. Pero a estas alturas la única reforma posible y que Merkel debería abanderar es un cambio radical de modelo, algo que si ahora parece doloroso para la población, evitará males mayores en el futuro. El debate fundamental que se inicia hoy en Alemania es el mismo que se debe emprender cuanto antes en Francia, porque, no en vano, el celebrado eje franco- alemán funciona con gobiernos de distinto signo. Se trata de cambiar el modelo antes de que la crisis a la que los dos países se encaminan contagie aún más el ambiente europeo. ESE a las advertencias de la vicepresidenta del Gobierno, que pide prudencia y respeto para aligerar la tensión, el cerco de algunos dirigentes socialistas al plan estatutario del tripartito sigue estrechándose. Después de la reciente andanada de José Blanco, ayer fue Ramón Jáuregui, portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional del Congreso, el que denunció los excesos del borrador elaborado por el Parlamento catalán, y recordó que la soberanía reside en el pueblo español Mientras María Teresa Fernández de la Vega pide a propios y extraños que dejen trabajar al Parlamento catalán sin interferencias éstas se suceden a un ritmo cada vez mayor y en capas cada vez más altas del escalafón socialista. Sólo falta que, en esta animada ronda de interferencias, se manifieste el que, por su posición central, está forzado a manifestarse para determinar los límites de las exigencias de unos y de las quejas de quienes se sitúan, a montones enfrente. Está de vacaciones, pero un día de estos tendrá que volver.