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ABC DOMINGO 28 8 2005 91 Deportes El ruso Menchov, primer líder de la Vuelta después de ganar la primera contrarreloj individual Y Piterman de nuevo en el banquillo Fiel a su costumbre, el presidente del Alavés se sentó en el banquillo y dirigió el partido de los suyos junto a Chuchi Cos, recuperado poco antes de comenzar la Liga (era secretario técnico) ante la racha de malos resultados del Alavés en la pretemporada y el mal juego que había realizado. Así que Piterman echó a Rafa Monfort como técnico del Alavés y volvió a colocar a Cos. Ayer era la vuelta del dirigente a un banquillo de Primera después de aquella temporada con el Racing. y de nuevo volvió a compartir la dirección con el técnico local. Nervioso en todo momento ante el agobio de los jugadores azulgrana, el presidente mandó a los suyos como si fuese el verdadero entrenador, mientras comentaba con Chuchi Cos los avatares del partido. Eso sí, el dirigente ruso fue elegante y correcto a la hora de los homenajes, como el que se le dio a Pablo, el centrocampista que estuvo tantos años en el equipo vitoriano, poco antes de empezar el partido. Piterman salió junto al jugador y homenajeó al centrocampista que siempre lo dio todo por el Alavés. Por cierto, que una estadística final demostró la superioridad del Barcelona sobre el Alavés. Los azulgrana tuvieron un 59 por ciento de posesión por un 41 por ciento del Alavés, una diferencia abismal que demuestra lo que fue el partido. Ronaldinho intenta irse del marcaje del lateral Poli EFE Bonano y los palos frenan a un Barça superior pero premioso Los azulgrana pudieron golear aunque les faltó el tino final JOSÉ MANUEL CUÉLLAR No ganó, pero eso fue una anécdota. Pinta feroz, temible, no de dientes afilados y espuma por la boca, sino peor: de equipo asentado, sensato, serio, sin apenas resquicios, con un juego colectivo y generando ocasiones de forma regular. Esta es la faz que presentó el Barcelona en Vitoria. Es cierto que tuvo diez minutos de espera, los que aprovechó el Alavés para presionar con garra y valor a su rival, pero le duró poco. Enseguida, el equipo de Rijkaard mostró sus armas: la calidad y la lucidez a la hora de mover el balón. Pronto el Alavés desapareció del campo, se fue echando más y más atrás porque no tenía posesión, así que no tuvo más remedio que protegerse mientras que el Barcelona parecía el hermano mayor, serio, muy serio y buscando ya por todos lados. Entre el minuto 20 y 25, los catalanes tuvieron cuatro ocasiones de gol en las que Bonano buscó su venganza personal parando todo lo que le enviaron los azulgrana. Dio igual que Eto o se alejara del centro entrando en diagonales por la iz- ALAVÉS BARCELONA 0 0 Alavés (4- 4- 2) Bonano; Edu Alonso, Juanito, Sarriegui, Poli: Astudillo, Jandro (Wesley, m. 52) De Lucas (Mena, m. 80) Nené; Bodipo y Rubén Navarro (Arthuro, m. 73) Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer, Márquez, Puyol, Gio; Xavi (Iniesta, m. 79) Edmilson (Belletti, m. 67) Deco; Giuly (Larsson, m. 67) Ronaldinho y Eto o. Árbitro Teixeira Vitienes, del Comité cántabro. Tarjeta amarilla a Oleguer. que local: su primer y único remate fue de Jandro en el minuto 39, y fue un cabezazo desviadísimo, lejos de la portería de Valdés, que ni se enteró del partido. Mientras, el Barcelona tuvo la mayor parte del tiempo arrinconado al rival que, eso sí, guardó bien su puerta, con una labor disciplinada, su gente muy agrupada pero echando tanta leña en la defensa de Bonano que ni una chispa le dio para intentar la contra sobre Valdés. Eto o y los palos La tónica del fin de la primera parte, es decir, el Alavés sin salir de su campo y el Barcelona merodeando con paciencia donde hincarle el diente, fue lo que se vio tras el descanso. Al poco de comenzar la segunda parte, las cifras eran elocuentes: siete paradas de Bonano y un tiro al palo de Ronaldinho mientras que a Valdés le dieron una foto del balón para que viera como era porque de cerca ni lo cató. Cierto es que hubo un amago de reacción vitoriana en el único respiro que se dio el Barça, pero siempre estaba muy lejos de Valdés hasta el punto de quierda o que fuese Edmilson y no Márquez el que acompañase a Xavi en la medular, ni siquiera la presencia de un Oleguer defensivo en vez del ofensivo Belletti. Las armas del Barcelona siguen intactas y actualizadas. Rotación de balón y de jugadores a velocidad de vértigo, profundidad y peligro, y controlando el juego en cada momento. Daba la sensación de que sólo era cuestión de tiempo el desenlace del encuentro. Para botón la muestra del ata- que jugada verdaderamente peligrosa no la hizo hasta el minuto 31 con un tiro al palo de Bodipo después de que Eto o también hubiese lanzado a la madera por segunda ocasión. Por una que tenía el Alavés, o la única, tenía dos o tres el Barcelona al que sólo le faltaba la guinda. Fue el equipo de Rijkaard algo premioso en este periodo. Se vio tan superior y sobrado que pensó que ya llegaría, y en el pensamiento del ya vendrá, se le fue yendo el tiempo y las ocasiones que se fueron al palo (otro más en na falta de Ronaldinho) a las manos de Bonano y a cualquier sitio menos a la red vitoriana, que seguía virgen, aunque fuera de milagro. No se sabe muy bien cómo, pero lo cierto es que el Alavés se fue en pie del partido. Vapuleado y con una gran paliza encima (paradones de Bonano, tres tiros al palo y una sola ocasión a favor) pero con un puntito en la mochila que, dado como fue el partido, era para que se diesen con un canto en los dientes. Y el Barcelona, tranquilo, antes, durante y después. Lo que mostró es para asustar a cualquiera.