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ABC DOMINGO 28 8 2005 Los domingos 47 El incendio está aplacado, pero la vigilancia se mantendrá todavía para evitar la acción de cualquier rescoldo oculto han llegado a pasar en el monte pueden cuestionar esa teoría. A pesar de notárseles extenuados sus quejas no hacen escala en el argumento del cansancio. Siguen estando en guardia, porque dada la sequedad y el viento de este verano, la alarma puede dispararse de nuevo en cualquier instante La denominación no es un asunto baladí, como pudiera parecer en principio. Para estos cinco hombres, de edades comprendidas entre los 33 de Germán y los 63 del cauto señor Trillo, hay tres debates que se antojan impenitentes tras la intensa ola de fuegos de este mes de agosto. El primero de ellos es el reconocimiento debido a su trabajo. Guadalajara nos ha favorecido en este sentido dicen. Tras la muerte aún sin explicar de los once miembros de un retén, parece que la sociedad mira con mejores ojos a estas personas que trabajan desde principios de los noventa en el dispositivo contraincendios, y que siempre se han sentido infravalorados. Pichón, Trillo, Milé, Suso... nombres de guerra del retén que ha trabajado en Carnota hoz en el cuello porque no se fiaba de que entrasen en su propiedad a apagar el fuego llenan el currículo de los cinco. Esta semana, en Carnota, se han enfrentado a todo. Recriminaciones que no entran a valorar porque cuando se ve a unos metros la amenaza que va a acabar con tus bienes, uno no responde, se vuelve histérico si bien reconocen que las palabras fueron mucho más hirientes que la humareda. Y esa estuvo muy cerca. Lo que separó el fuego de las casas fueron estos hombres, con antorchas especiales en mano, levantando cortafuegos más agresivos que las propias llamas. En su trabajo se toparon con el que viene siendo uno de los grandes propagadores del fuego en Galicia, una Comunidad castigada este año por más de 9.000 incendios y conatos diferentes que se han llevado por delante Fama hoy, olvido mañana ¿Qué crees que somos? Nos sorprende Milé. ¿Bomberos? Acertamos. En efecto, somos bomberos forestales, trabajadores de riesgo como los bomberos de ciudad, aunque ellos estén mucho mejor considerados. En nuestros contratos seguimos siendo peones forestales Reclaman, por eso, una mención más acorde, y ansían, mucho más, el respeto de la gente. Somos héroes hoy, y caemos en el olvido en octubre. Pero nuestra situación sigue siendo la misma arguye Suso. Situaciones tan grotescas como que un anciano les colocase una Maleza, basura, zonas de vertederos ilegales, convierten los bosques en hogueras, alimentadas por quienes sólo parecen buscar el daño por el daño más de 40.000 hectáreas de monte. Mientras algunos de los 3.000 vecinos de Carnota eran evacuados lejos de sus casas, otros reprochaban la creación de más fuego por parte de Germán y su cuadrilla. Empeñados en hacer daño Fruto de la ingenuidad, de la ignorancia se duelen. La maleza y la gran cantidad de basuras acumuladas con el paso del tiempo propagaron las llamas y obstaculizaron las labores de esta cuadrilla. Brigadas Rápidas de Intervención Forestal (BRIF) que apoyaron a estos hombres, llegadas de Zaragoza, Navarra, Cáceres y Asturias, no daban crédito a los desperdicios. Nosotros estamos acostumbrados, pero esto requiere una solución ya. De normativa y de concienciación ciudadana. Pero somos gallegos Y ahí llegamos a la segunda cuestión clave: desde todos los puntos del pueblo se llegó a divisar la tremenda fogata que, no dudan, fue provocada. Incluso, en el recorrido que siguió el fuego hasta la parroquia de Caldebarcos- -un periplo en el que nos muestran invernaderos chamuscados, cables de la luz caídos y contadores reventados- -tuvieron que perseguir literalmente a los incendiarios que iban prendiendo fuego de forma reiterada. ¿Por qué? Ninguno acierta a comprender la razón. No puede ser por intereses económicos porque esta madera no vale nada. Sólo puede ser por hacer daño, incomprensiblemente apunta Germán y asiente el resto. Explican que llegaron a tener chivatazos de incendio junto a un punto de agua, llegar a él y haber sido absolutamente vaciado ese punto por desalmados que ya estaban prendiendo fuego en un lugar próximo ¿Estáis de acuerdo con la complicidad social de la que habla la ministra Narbona? De los políticos no quieren ni oír hablar. No están conformes con la titular de Medio Ambiente, pero introducen un interesante matiz. Somos gallegos. La mayoría ancianos que viven en diminutas aldeas y que, por temor a la reacción del vecindario, no quieren meterse en problemas diciendo que han visto tal o cual cosa Con las afirmaciones del jefe de cuadrilla llegamos al lugar de Caldebarcos donde, tras saltar hasta los accesos por carretera, cercar un conjunto de viviendas y ahuyentar a los turista de casas rurales como la de San Cebrián, se ganó finalmente el pulso contra el fuego y el viento nordeste, lo más temido por estos combatientes forestales porque saben que lleva aparejada la palabra problemas. Ahora huele a chamusquina y ellos sonríen para la foto junto al negro fruto de su trabajo. Llevan el mismo mediocre buzo ignífugo, las botas compradas por ellos mismos y maldicen las gafas a punto de derretirse y los medios obsoletos adquiridos por la Xunta hace quince años y que no han sido renovados. Ese debería ser el primer paso, opinan, más medios. Más profesionales contratados. Mejores condiciones. Mejor coordinación con las cuadrillas de los municipios que, integradas por jóvenes sin formación necesitados del dinero, complican su tarea. Y a partir de ahí, creen, Galicia dejaría de ser la Comunidad que año tras año, no sólo este verano, concentra el mayor número de incendios de toda España. Por eso no creemos en los políticos se despiden estos cinco hombres, mientras observan un depósito de 30.000 kilos de oxígeno, perteneciente a una empresa acuícola de rodaballo, que se quedó a unos metros del fuego. De haberlo alcanzado, hubiese actuado como una bomba de relojería. Afortunadamente, eso ya nunca lo sabremos.