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46 Los domingos DOMINGO 28 8 2005 ABC FUEGO EN GALICIA Incendios El último retén de Carnota Una redactora de ABC ha compartido unas horas con los miembros de una cuadrilla forestal en Galicia. Quienes combaten el fuego están hartos de palabras TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS FOTOS: ÓSCAR CORRAL En traje de faena. Las botas corren por cuenta propia y el uniforme merecería un relevo endicen, hoy más que nunca, las primeras gotas de lluvia de las últimas semanas. De llamas de varios metros de altura, la estampa sobre el municipio coruñés de Carnota dibuja ahora una clara y bajísima niebla y un frío orballo que cala hasta los huesos. Pero a ellos no les importa. Agradecen la llovizna, la contemplan, la saborean... Acaban de recibir la noticia de que el Gobierno gallego declara finalmente extinguido el incendio del monte del Pindo, ese que se ha llevado más de 1.000 hectáreas de masa arbórea y que ha amenazado los últimos tres días a vecinos, viviendas y propiedades. Ese con el que Galicia, a la zaga de Guadalajara, se ha convertido en epicentro del debate sobre la vigente política forestal, y sobre si los ciudadanos toleran o no que se queme, porque sí, algo tan preciado en una tierra como la gallega. Ese mismo que ha hecho de Carnota el punto de encuentro, una ocasión más, de todas las miradas. También de las nuestras, detenidas en esta localidad marinera apenas unas horas después de que nazca por tercera vez. Nos acompañan en la travesía los cinco integrantes de una de las 19 cuadrillas forestales que se han dejado su piel tostada- -uno de ellos ha sufrido hasta quemaduras en la córnea- -durante 72 horas en la lucha desigual contra el fuego. Hace poco menos de tres años, 100.000 voluntarios desembarcaban en este mismo punto y solicitaban un mono de trabajo. Protagonizaban la marea blanca más numerosa y solidaria que se ha vivido jamás en nuestro B país. El combate, entonces, se libraba contra un peso pesado de más de un millón de kilómetros cuadrados. El enemigo se llamaba chapapote. Estos días, decenas de esos voluntarios han telefoneado desde todas partes de España para volver al lugar que los acogió como héroes y regresar a la batalla de idéntica negrura, asevera el alcalde, Xosé Manuel García. Pero esta vez no pudo ser. Tenían que ser profesionales. Cualquiera no puede meterse a luchar contra las llamas indica. Héroes no, gracias Los héroes tenían que ser profesionales del monte, del fuego. Aunque este colectivo rechace lo de héroe. Sus nombres de guerra son Pichón, Trillo, Milé, Suso y el jefe de la cuadrilla, Germán. No valen otros apelativos. Así se identifican a través del walkie así blasfeman, se gritan e insultan cuando están en medio de las llamas. Y después del fuego, con esos nombres se aprecian y se conocen a la perfección. Se ríen de lo pasado y olvidan los nervios propios del partido hasta que vuelva a sonar el pitido del árbitro, la llamada del distrito forestal de Vimianzo (La Coruña) A cargo de la Xunta desde 1991, y empleados durante todo el año, apenas hace unos meses que han conseguido un contrato fijo. Son 950 euros al mes, aparte los extras, por un trabajo de riesgo que, ante todo, dicen, es vocacional. La sensación que tienes cuando ves apagado un fuego no se puede comparar con ningún otro trabajo corean orgullosos. Sin embargo, las 36 horas continuadas que