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ABC DOMINGO 28 8 2005 Los domingos 45 Existe obsesión por el mantenimiento del material. Los técnicos casi viven en el helipuerto para asegurar las puestas a punto de los aparatos Hay quien no sale demasiado de la base de Herat. Una vez reconocido el entorno, ensayados los ejercicios de integración con otras fuerzas de alrededor, la misión del cuartel es dar apoyo a los Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT) del oeste del país, lo que en términos prácticos significa tener a la Fuerza de Reacción Rápida siempre lista para salir: la compañía de Cazadores de Montaña del Ejército de Tierra, que últimamente se entrena a modo antidisturbios sobre cómo disolver una revuelta con porras y pelotas de goma, y, para facilitarles la movilidad, los helicópteros de las FAMET procedentes de Bhelma IV con base en El Copero Sevilla. Un soldado vigila entre la población civil afgana Rutina de campamento. Al fondo, las tiendas, donde a veces se alcanzan los 60 grados de temperatura vocación vale para templar el desánimo y los malos ratos- -la de he venido a ayudar a esta pobre gente la de que estoy sirviendo a España la de esto es lo que elegí pero, en realidad, los compañeros son la única tabla de salvación. Sólo en un entorno adverso, como el de un país en conflicto, y duro, como lo es en extremo Herat, puede crearse esa especie de familia grande de 24 horas al día, codo con codo que aguanta junta lo que haga falta, lo de reír y lo de llorar. Notables del lugar que ha recibido envíos de ayuda hospitalaria para la localidad miento, los campeonatos de mus y de voleivol cobran tintes de película. Por no hablar del montaje de la Peña Falete la tienda a la que pertenecían dos de los fallecidos en el Cougar y algún herido, que con un futbolín heredado del anterior contingente de Bétera y una piscina portátil de metro y medio de diámetro y dibujos de Spiderman, que una novia tuvo el acierto de enviar por paquetería, era la envidia de la calle en las horas libres. Ahora, sin los que faltan, nada volverá a ser lo mismo. Es como un Gran Hermano dice otro militar, pongamos también soldado, maestro en contar anécdotas cuarteleras sobre las mil y una formas de hacer escarmentar al compañero de tienda que no se lava los pies. En su narración, los ratos después de cenar en la cantina, máximo de dos cervezas por cabeza de 7 a 10, -prohibido tajantemente 24 horas antes para los que tienen que volar- los encuentros en el Dragón latino del aeropuerto y en el Camp Nabis de los de Manteni- ¿Miedo? Aquí menos que en Irak... allí quedó bien demostrado el peligro que corríamos. En Afganistán sabemos que hay amenazas, que puede que un día salgas y no vuelvas nunca. Pero no hemos tenido ningún susto Material bajo control Más vale no permitirse un fallo, y las aeronaves, las armas, los vehículos, la munición, se repasan y se comprueban obsesivamente. Están sobremantenidos dice uno de los militares sin nombre, que nadie piense que se dejan las cosas a la improvisación: los técnicos comen incluso en el helipuerto para tener a punto los Cougar, se trabaja por la mañana, por la tarde, nada sale si no está al cien por cien Porque fuera hay riesgo real, dentro del campamento no han construido un refugio todavía, se pasa un calor asfixiante, se cobra muy poco dinero, se echa mucho de menos a la familia, vestir de limpio, tener intimidad, que se compensa apoyándose con los compañeros. Codo con codo, 24 horas al día. Es Afganistán. ¿Y si caes? lo importante es que te vas haciendo lo que quieres hacer. ¿Ha servido para algo? Si. Pues con eso me conformo remata, aunque le han mandado guardar silencio, un soldado de Herat.