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30 Madrid DOMINGO 28 8 2005 ABC Dos personas esperan la llegada de clientes en el parque (Viene de la página anterior) FOTOS: JAIME GARCÍA El vigilante permanece alerta mientras su compañero hace negocio cuatro vendedores entran en escena y se acercan ofreciendo la mercancía: polen, bellotas, buena calidad, mira, mira. Unos 10 gramos por 40 euros Sin que uno pueda reaccionar, otro de los que integran el grupo muestra la misma cantidad por menos precio. Aunque basta con poner el grito en el cielo o pasar de largo para que cambien la oferta. Así, hasta rebajar el precio inicial de 40 euros a un mínimo de 10 ó 20 euros. Uno de los agentes de la Policía montada asegura que los traficantes suelen echar mano de los aparatos musicales, en este caso timbales o instrumentos de percusión, para alertar de la presencia de los agentes que custodian el Retiro. El ruido de los tambores se oye durante casi todo el día y cuando los músicos aceleran el ritmo de su música quiere decir que algún menudeo se está llevando a cabo y que los agentes que custodian el Retiro están al acecho Una situación que parece insostenible. Por el momento es imposible acabar con esta gente que se dedica a la venta de estupefacientes La droga suele estar escondida a lo largo de todo el parque. Bajo tierra, en los arbustos y hasta en los árboles A menudo se mezcla el hachís con cera y los huevos de polen llegan a ser pilas envueltas en papel celofán hora del día durante toda la semana, aunque son varios los puntos de venta dentro y fuera del parque. La entrada de la Plaza de la Independencia, la montaña artificial, el propio lago o los alrededores de Florida Park son dispensarios de droga con horario ininterrumpido. El hachís nunca lo llevan encima. A veces suelen portar pequeñas muestras para ofrecer a sus clientes, pero las grandes cantidades están ocultas a lo largo de todo el Retiro. Bajo tierra, camuflado entre los arbustos, en las fuentes y hasta en el interior de algunos árboles. Escondites que suelen ser imposibles de localizar. A todo esto varios centinelas son los encargados de tener localizada en todo momento la mercancía, pues algún espabilao puede apropiarse de su género. Nunca hemos encontrado hachís mientras desempeñamos nuestro trabajo asegura uno de los operarios del Servicio de Limpieza del parque. Un cometido que suele estar destinado para los perros de la Policía, considerados como los auténticos expertos en localizar todo tipo de estupefacientes en los lugares más recónditos. La estadística refleja que el distrito del Retiro es uno de los más tranquilos de Madrid, pero el pulmón verde es como una isla aparte. No obstante, la colaboración entre la Policía Municipal y el Cuerpo Nacional de Policía, que realizan periódicamente operaciones conjuntas, ha contribuido a incrementar la sensación de protección de los visitantes que acuden a disfrutar de la naturaleza durante todo el año. Una situación que los Cuerpos de Seguridad y el Gobierno de la ciudad esperan resolver cuanto antes. Unidos también por el móvil Uno de los habituales compradores de droga en este pulmón verde asegura que hay que estar en alerta en todo momento, primero, porque intentan robar a los más despistados y segundo porque muchas veces la compra resulta ser una estafa. Mezclan el hachís con cera y los huevos de polen llegan a ser pilas envueltas en papel celofán En todo momento los vendedores están compinchados entre sí y a la vez están conectados a través de los teléfonos móviles- -la mayoría de ellos suelen portar aparatos de tercera generación- Un sistema que les sirve para estar comunicados alrededor de todo el parque y tener controlado en todo momento a las patrullas de la Policía. Su mayor enemigo son los agentes de la secreta que pasan por supuestos compradores para poder cazarles con las manos en la masa. Aunque la discreción no les quita el sueño y la dificultad de los agentes para poder sorprenderles con la sustancia ilegal garantiza su exención. La Puerta de Alcalá se ha convertido en el testigo mudo de los tejemanejes cotidianos que se realizan a cualquier La Policía vigila de cerca el menudeo de droga en el Retiro JAVIER PRIETO La Plaza de Castilla, otro de los puntos calientes para la venta de hachís La Plaza de Castilla se ha convertido en otro punto caliente para la venta de hachís. Una zona por la que cada día pasan miles de madrileños. Como en El Retiro, ofrecen al viandante el costo. Esconden la droga en las cabinas de teléfono, debajo de la repisa adherida con cinta aislante o en pequeñas bolsas de plástico. Estos escondrijos hacen que los traficantes estén pendientes de los ciudadanos y por supuesto no le quitan ojo a su mercancía. Se suelen provocar situaciones incómodas cuando por casualidad alguna persona decide utilizar el teléfono público donde está escondida la droga. Sin saberlo, este transeúnte tiene en alerta a los camellos mientras habla despreocupadamente por teléfono. Normalmente, cuando la Policía entra en acción se encuentran con pequeñas cantidades de droga con lo que sólo les pueden castigar con sanciones administrativas. En ningún caso corren peligro de recibir una sanción penal, pues, si descubren el género que hay en las cabinas, siempre podrán negar que les pertenece.