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26 Internacional DOMINGO 28 8 2005 ABC Un tribunal de Tokio ha rechazado la demanda por difamación contra dos periódicos japoneses que publicaron la historia de dos tenientes del Ejército que, durante la masacre de Nanjing en 1937, compitieron por ver quién decapitaba a más prisioneros chinos El juego de los cortadores de cabezas TEXTO, PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Como si de una competición deportiva se tratara, el periódico japonés Nichinichi Shimbun informaba a finales de 1937, en plena ocupación de buena parte de Asia, de que dos oficiales del Imperio del Sol Naciente se habían retado para ver quién era capaz de cortar más cabezas durante el asedio a Nanjing, la capital de China en esa época. Súper récord de decapitaciones: Mukai, con 106, contra Noda, con 105. Los dos tenientes llegan a la final titulaba el rotativo, que acompañaba la noticia con una fotografía en la que ambos militares, Toshiaki Mukai y Tsuyosi Noda, posaban orgullosos con sus respectivas katanas. Al término del conflicto, la prueba documental de tan atroz duelo sirvió para que los tenientes fueran condenados y ejecutados como criminales de guerra por las atrocidades cometidas durante la masacre de Nanjing. En uno de los episodios más salvajes de la Historia de la Humanidad, entre 140.000, según los aliados, y 300.000 personas, según el Gobierno chino, fueron asesinadas por las tropas niponas en sólo seis semanas, desde que comenzó el asalto el 13 de diciembre de 1937 hasta que la ciudad capituló en enero de 1938. Fotografía publicada en su día en la que los dos tenientes del Ejército Imperial posan con sus katanas ABC Orgía de sangre y destrucción Desde entonces, el macabro juego de cortar cabezas protagonizado por los tenientes se convirtió en un símbolo de la orgía de sangre y destrucción desatada por el Ejército japonés durante la cruel invasión de China, que se prolongó desde 1931 hasta 1945. Pero el recuerdo de tan espeluznante pasado no sólo ha perseguido a las víctimas, sino también a los familiares de los dos infames militares, que han visto cómo su nombre quedaba manchado para el resto de sus días. Para librarse de una vez por todas de la vergüenza que pesa sobre su apellido, la hija de uno de los oficiales implicados en la matanza, Chieko Mukai, se ha decidido a emprender una batalla en los tribunales contra el periódico Mainichi Shimbun, el sucesor del diario que publicó la noticia originalmente, y además contra el diario Asahi Shimbun, que se hizo eco e investigó la macabra historia en 1971. Ambos han sido acusados de difamación y de inventarse el reportaje porque, según esgrimía la parte demandante, dicha crónica estaba originalmente totalmente infundada y ha mancillado el honor de las dos familias Con tales argumentos y exigiendo además una indemnización de 36 millones de yenes (266.459 euros) el caso consiguió llegar hasta un tribunal de Tokio, que es el que acaba de dictar sentencia. Amparándose de nuevo el tribunal criticado que llevar estos casos a los tribunales parece un intento de negar la masacre de Nanjing o la agresión a China Como demostraron las multitudinarias manifestaciones anti- japonesas registradas en China el pasado mes de abril, las heridas de la Segunda Guerra Mundial siguen sin cerrarse en Asia. Pero los familiares de los dos tenientes del Ejército imperial no son los únicos que han acudido a los tribunales por un episodio acaecido durante la ocupación nipona. Todo tipo de víctimas En plena competición decapitando prisioneros chinos arrodillados ABC Un total de 211 prisioneros chinos (105+ 106) murieron decapitados víctimas de la macabra apuesta en las abundantes pruebas documentales existentes, el magistrado Akio Doi ha desestimado finalmente la demanda interpuesta por los familiares. Aunque el magistrado reconoce que el artículo incluye algunos elementos falsos y exageraciones también señala que es difícil que el texto sea una ficción basada en hechos no reales En este sentido, el juez se basa en que no ha habido aún una evaluación histórica final que desmienta este episodio para rechazar las pretensiones de los parientes de los dos oficiales nipones. Hasta el Supremo Orgullosos de sus acciones Según recoge el fallo judicial, los dos tenientes imperiales no sólo no intentaron ocultar su participación en la matanza, sino que además estuvieron completamente de acuerdo con publicar la información y ambos admitieron que habían competido por cortar la cabeza a los prisioneros de guerra Ante esta decisión, el abogado de la familia ya ha anunciado que recurrirá al Tribunal Supremo de Japón. Frente a dicha postura, Katsuichi Honda, uno de los periodistas que investigó la historia en 1971 y que curiosamente no ha sido llamado a declarar, ha vuelto a insistir en que no hay duda de que aquella barbaridad ocurrió por lo que ha De hecho, numerosas víctimas chinas, desde esclavas sexuales que fueron obligadas a prostituirse hasta ciudadanos que resultaron afectados por las armas químicas fabricadas por Tokio, suelen recurrir a la justicia para exigir indemnizaciones millonarias que siempre son desestimadas. Con el propósito de no olvidar tan sangriento pasado, y también para seguir manteniendo vivo el sentimiento anti- japonés, estos días se celebra en el Museo Nacional de Pekín una demoledora exposición sobre la masacre de Nanjing. Con abundante material gráfico sobre las atrocidades cometidas por las tropas del Imperio del Sol Naciente, dicha muestra recuerda que 300.000 personas (140.000, según los tribunales de guerra de la época) fueron exterminadas de las formas más salvajes durante la conquista de la entonces capital de China.