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ABC DOMINGO 28 8 2005 Opinión 7 MEDITACIONES DESPACIO C ONOCIDA la propensión al lío y al alboroto que el PP gallego manifiesta cada vez que se habla de la sucesión de Manuel Fraga, la consigna parece ser no darse prisa alguna en relevar al león de Villalba Temen en Génova que los tradicionales mandobles que se suelen dispensar los aspirantes terminen por distraer la nueva estrategia de oposición que los populares comenzarán en septiembre. El riesgo se centra en que cuando empiecen a baltarear los de Baltar y a cacharrear los de Cacharro, el ruido procedente del noroeste apague la crítica sin cuartel que se plantee en Madrid. Se trata de evitar que a Mariano Rajoy le recuerden cada dos por tres que primero arregle usted su casa y luego la de todos MARCO AURELIO LEER Y PENSAR HISTORIA DE LAS DOS ESPAÑAS DE SANTOS JULIÁ Taurus, 2005 588 páginas 22 euros PINGANILLO, PURO Y NIQUI UNQUE el agua de Cádiz hace poca espuma con el jabón (para eso están las olas de la Caleta, donde la Cuna de la Libertad nació como una Venus) espero que la plantilla del Real Madrid se escamonde bien las orejas esta tarde, antes de ir al estadio Carranza. Al saltar a la gloria amarilla del debú con picadores del Cádiz C. F. en Primera, el árbitro de la contienda mirará las galácticas orejas como nuestras madres cuando nos veían guarretes. El fantasma del pinganillo recorre los vestuarios. Y el árbitro del Cádiz- Madrid, como los tacos de las botas, inspeccionará a fondo el Oreja Aguirre, para que nadie salte a cada rincón de mi Carranza con pinganillo. Por eso no sé si es mejor que se laven bien las orejas o que no. Veo al árbitro pasando revista de comisario a Raúl y diciéndole: -No quiero ni pensar que esto que tiene usted en la oreja no sea un tapón de cera y de porquería, so guarro, y ANTONIO que sea el pinganillo de Wanderlei BURGOS Luxemburgo... ¡Cuánta caverna contra las nuevas tecnologías! El pinganillo en el fútbol no hace daño a nadie. Da una cierta elegancia a los banquillos, donde es de muy mal efecto ver a esos entrenadores desgañitándose como verduleras: ¡Corra, Rogelio, corra! -Yo no corro, mister, porque correr es de cobardes. Donde de verdad hace daño el pinganillo es en la política, y ahí los árbitros deberían poner pie en pared. El pinganillo político existe. En política sí que se dan órdenes y consignas por el pinganillo. A porrillo. Me maravilla el pinganillo de los socialistas. Perfecto. Ya hubiera querido el PP tener un pinganillo como el del PSOE. ¿Qué fueron los grandes avances sobre el área gubernamental, con certeros remates a gol, sino perfectos funcionamientos del pinganillo? Con el chapapote, el Yakolev, la guerra de Irak, los pinganillos funcionaron como un reloj. Del secretario general al último sim- A Las inolvidables dos Españas Conforme aumenta la crispación en el ámbito político, el debate sobre las dos Españas que ya creíamos felizmente superado vuelve a la actualidad. Dos interpretaciones antagónicas sobre la nación requieren no sólo una sociedad enfrentada y políticos que vivan de este enfrentamiento, sino ante todo intelectuales comprometidos con una causa y dispuestos a aportar una interpretación innovadora y mitos sobre la trayectoria del país ¿Cómo surgen los relatos antagónicos sobre España, quiénes son sus máximos exponentes y qué consecuencias políticas tienen? El historiador Santos Juliá nos lo explica en esta obra magistral que recorre el gran relato sobre la nación desde la guerra de la independencia hasta el final del franquismo. El autor narra con habilidad la aventura intelectual de sus principales protagonistas, entre los cuales están algunos de los personajes más interesantes de nuestra historia contemporánea, los liberales del XIX, los tradicionalistas, la generación del 98 y la del 14, los intelectuales en la II República, y católicos y fascistas ante el régimen de Franco. Este ensayo, indispensable para entender los antecedentes de nuestro sistema político, llega a una conclusión que conviene no olvidar: el gran relato se disolvió en el momento en que sus representantes se encontraron hablando el lenguaje de la democracia. JULIO CRESPO MACLENNAN patizante, todos decían lo mismo y en el mismo sentido, triangulando, sirviendo balones, ¿no iban a marcarle al PP todos los goles por la escuadra? Pinganillo que tras el 11- M fue ya apoteósico. Cada teléfono móvil de cada votante se convirtió en pinganillo. Rodearon las sedes del PP como el que se va obedeciendo a Luxemburgo al segundo palo en un córner: a base de pinganillo. Si eran unos maestros en la comunicación, en la repetición de la consigna recibida y en el machaconeo de las mentiras hasta convertirlas en verdades, ahora sabemos que es gracias al pinganillo. Los votantes y simpatizantes del PP, con las orejas limpísimas, no se enteran. Los del PSOE van con su pinganillo, repitiendo lo que les digan en cada momento por el gualqui desde el banquillo, el banquillo azul del Gobierno. Aunque tengo algunas dudas pinganilleras. Verbigracia: en materia de imperios mediáticos, ¿quién lleva el pinganillo? ¿Lo lleva ZP o lo lleva Polanco? ¿Ordena ZP las tácticas de juego a Polanco por el pinganillo o es a la inversa? Y en catalana materia, igual. ¿Quién lleva el pinganillo? ¿Lo lleva Maragall o lo lleva ZP? ¿ZP hace lo que le dice Maragall desde la banda del Principado o a la inversa? Y en las Vascongadas es que me pierdo. Pinganillo haylo, como las meigas de Anxo; pero ¿quién lo lleva? ¿Lleva Ibarreche el pinganillo para que le den órdenes las tías vascas del partido berrendo en etarra? ¿O es Otegui el que lleva el pinganillo para la consigna recibida de Ibarreche? Ahora, que ningún pinganillo como el de Bono. Ora oye el himno de la Legión, ora el no nos moverán de los pacifistas. Por eso unas veces sale Millán Astray sin el ojo tapado y otras, Joan Báez. Lo que no sé es quién le dijo y qué por el pinganillo en el Congreso, para que afirmara eso de vergüenza ajena sobre el helicóptero de Afganistán: Me impresionó que Zapatero interrumpiese sus vacaciones y dejara el puro y el niqui Es que ZP estaba harto de puro y niqui en La Mareta y tenía mono de pinganillo. La pregunta del millón es: ¿quién le da las órdenes a ZP por el pinganillo?