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84 Los Veranos SÁBADO 27 8 2005 ABC EN PORTADA (Viene de la página anterior) Cómo lo hacen es de libro. Y un libro es lo que ha escrito Biosca. El título: 100 formas de hurtar honorablemente en hostelería De entre las cien, todas reales, Biosca destaca dos. Una la protagonizó un presunto arquitecto que se registró en recepción cargado con varios tubos para transportar planos. Y pinturas: se había marchado cuando las camareras descubrieron vacíos los marcos que colgaban de las paredes. Se había llevado los lienzos enrollados. Se quedaron a cuadros, pero sin cuadros. Y con cara de tonto, de caja tonta, el botones que despidió a cierta pareja con un bebé. En el cochecito no transportaban al recién nacido, sino la televisión. Los ladrones van a la oficina Y al hotel. En uno de Osuna, recuerdan el caso de aquellos turistas que el últiDoménec Biosca, autor de 100 formas de hurtar honorablemente en mo día de estancia dijeron ención tan pronto queda vacía. contrarse enfermos, por lo Si notan alguna falta, inforque pidieron que no entraran man al cajero para que lo tena hacerles la habitación. Ya ga en cuenta cuando el visitanhabían puesto tierra de por te pida la factura. medio cuando se desveló el La cuestión pasa entonces motivo de la indisposición: se por decidir si compensa más habían llevado un robusto perder la toalla o el cliente. candelabro valorado en qui Pues depende concluye nientos euros. Como para no Biosca. Si es un huésped claratener pesadez de estómago. mente no repetitivo y de oferSuena a chiste, pero es muy ta, se le insta delicadamente a serio. Alrededor del 1 por cienque compruebe si, con las prito de la facturación de los hotesas, ha metido en la leros se pierde en pequeños robos, en anéc- Un cliente que maleta su ropa con las perchas del ardotas como las expuesrobaba los mario. Si se trata de tas. Ninguna broma en ceniceros un viajero habitual una época de crisis en protestó por- y de gama alta, en que el sector ha bajado sus tarifas una media que los cam- cambio, se da por incluida en el precio del 20 para resistir a biaron por la competencia y al desotros peores una toalla. de MaEn un hotel censo de viajeros. Si padrid optaron por pogan cincuenta euros ner ceniceros de inferior calipor noche y, además del desadad a un caballero, hartos de yuno, dan por incluido un kit D. G. LOPEZ que se los llevara en cada una de baño que cuesta en torno a Los albornoces, habitual objetivo de los cacos de sus regulares estancias. ocho euros y una toalla de Tan pronto advirtió el camveinte, poco negocio dejan. En bio, sin embargo, presentó una casa rural de Huelva estiuna queja en recepción. man en 350.000 euros el importe perdido por hurtos en un soLadrones orgullosos lo año. De haber continuado con la coDe ahí la política de reducir lección, habría entrado antes la calidad y cantidad de los deen el Guinness que en chirotalles de aseo e interiorismo. Albornoz y toallas. Advierna. Las cadenas rara vez deOtra opción, no infalible, es fita de que son para uso exclusinuncian los hurtos. Primero jar con adhesivo o tornillos cevo en el hotel y de que si el porque, al no mediar violenniceros, secadores y demás cliente desea llevárselos escia y ser de escaso valor, se complementos. Más garantías tán a la venta en recepción. consideran meras faltas. Seofrece pedir al cliente una targundo, porque el juez imputajeta de crédito en la que carToallas de playa. Exigir el ría que el hotel pone los objegar los posibles extras pago de una fianza por la tos a la vista, muy tentadores, Antes de pasarlos al banco, toalla y advertir que se cary sin advertir que no se los se envía al presunto sisador garán en la factura aquellas puede llevar Al contrario: una carta instándole a que deque no se devuelvan. ¿Por qué el régimen de todo vuelva en quince días el alborincluido no ha de abarcar noz. No obstante, cuenta RaConsumos del minibar. también las sábanas y el món Estalella, secretario de la Emplear dispensadores flexo? Confederación Española de automáticos que facturan José Julián Prieto, presiHoteles y Alojamientos Turísdirectamente en recepción dente de la Asociación de Emticos, cada vez es más frecuenen cuanto se levanta una presarios Hoteleros de la Coste organizar un equipo de vigiceldilla para sacar una lata ta del Sol, prefiere pensar que lancia que chequea la habitao snack. hostelería ABC el móvil es la ingenuidad e inexperiencia antes que el ánimo de lucro. Hay quienes sisan por venganza, es verdad. Si el hotel les parece un robo, se vuelven ellos ladrones de zapatillas; compensan el sablazo llevándose el cuchillo. Pero son muchos más los que buscan sólo un recuerdo y la prueba es que no se avergüenzan, ni guardan su botín bajo la almohada. Orgullosos lo colocan en lugar donde no pase desapercibido. Qué mejor manera de contar que se ha dormido en el Ritz, sin forzar la conversación, que calzar sus zapatillas, valoradas en cuatro euros. A poco que el vecino baje la vista, leerá el nombre bordado en las chanclas, y puede que hasta el de las alfombras. A un huésped le gustaron tanto las del establecimiento donde pernoctó que quiso repetir estancia. La se- gunda vez, para apropiárselas. Actuó con premeditación y alevosía. Otras veces, la oportunidad surge sobre la marcha. Como a los turistas que, alojados en un hospedaje de La Coruña, se agenciaron las cortinas plastificadas de la ducha. Es que no encontraron mejor impermeable para proteger de la lluvia los bártulos que amontonaban en la baca del coche. Y si no queda satisfecho del robo, siempre puede devolverlo. Lo hicieron quienes raptaron un perro labrador y, al ver que llevaba un microchip, lo trajeron de vuelta al hotel. Aunque la cátedra de la picaresca la ocupe Lazarillo de Tormes, no es preciso haber visto amanecer bajo un puente para aguzar el ingenio hurtador. Ni los cinco estrellas están a salvo, si bien es cierto que grupos y jubilados son los más temidos. Hay jóvenes que vienen una semana y cada día se llevan todo, hasta el grifo si pudieran desenroscarlo lamenta Estalella, que no se explica qué harán con siete jabones y otros tanto costureros. Está comprobado que las ganas de mangar son inversamente proporcionales a lo viajado que esté el sujeto. Sólo a aquel que no suele pernoctar fuera de casa le ilusiona un botecillo de gel que, salvo honrosas excepciones, no suelen ser de categoría extra. Yo nunca uso los champús de los hoteles porque quiero conservar mi pelo bromea el profesor Biosca, mientras recomienda a sus colegas que graben en sus detalles de cortesía y objetos decorativos el teléfono y la página web. Si el cliente no puede resistirse a birlarlos, cuando menos, hará propaganda gratuita y tendrá a mano el número de las reservas por si decide volver. Contra la picaresca En habitaciones dobles de uso individual, poner detalles de cortesía para un solo huésped y tener en cuenta si es hombre o mujer para ofrecer, por ejemplo, maquinillas de afeitar o discos desmaquillantes. Colocar perchas fijas. El colgador queda siempre asido a la barra, de manera que sólo podrán llevarse una parte de la percha y le resultará inservible. Comprobar el DNI, el teléfono o la dirección de los huéspedes. En caso de duda, exigir el pago por adelantado. Grabar la página web y el teléfono del hotel en todos los objetos decorativos y de aseo. Si el cliente se los lleva, hará publicidad del establecimiento y él mismo tendrá a mano la dirección cuando desee volver a reservar. Fije los objetos que pueda con adhesivos, tornillos o clavos. Mandos a distancia, espejos para maquillaje y ceniceros estarán así algo más a salvo. Clientes que facilitan un número de habitación que no es el suyo en el comedor. Entregar una tarjeta con el número que deberá mostrarse en el restaurante. En el bufet, colgar carteles indicando la prohibición de sacar comida, aduciendo motivos de higiene.