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ABC SÁBADO 27 8 2005 53 Wim Wenders se despide del Oeste en Don t come knocking su nueva película Sam Shepard, Jessica Lange y Eva Marie Saint protagonizan el filme estrenado en Berlín b El cineasta, que acaba de cum- plir sesenta años, asegura que con esta cinta cierra su mundo norteamericano, al que ha dedicado ocho años y seis películas RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Sam Shepard ha visto muchas veces el fondo de una botella en compañía de Wim Wenders y, en su última película, decide que ya está bien y que hay otra vida y también el propio director alemán parece despedirse, con esta última égloga, del gran cielo de Texas por el del Viejo Continente que es un sitio que queda más cerca de París. El autor de Alicia en las ciudades y París Texas ha estrenado en Berlín su última película, Don t come knocking -así como una advertencia de no vengas luego llamando -una redención y ajuste con el pasado; con ésta y el motivo de su 60 cumpleaños Wenders dice cerrar su mundo norteamericano, al que ha dedicado ocho años y mucho celulóide, parte de él reunido en seis películas, de Land of Plenty a The soul of a Man o Buena Vista Social Club El cineasta de Düsseldorf, de quien se supo ya en los 60 por El miedo del portero al penalty y llevó luego los contornos del expresionismo alemán al desvahído Medio Oeste, está de vuelta en busca del sentido de la vida, algo a lo que todo alemán con estudios dedica periódicamente su afán. En el cine le da vida Sam Shepard, con quien ha escrito el filme, que regresa a la puerta de Jessica Lange, aquella a la que un cartero llamaba más de dos veces, hace 24 años y parece que no ha pasado tanto. Tampoco cuando Shepard retorna de la mano de Wenders y aquella camarera rubia que dejó en Montana lo recibe con una hija de 20 años y un seco: Te has tomado tu tiempo... Historia adusta Naturalmente la desnudez del diálogo de Lange la ha escrito previamente el Shepard escritor para su inseparable mujer en el guión para Wenders. La reedición del equipo, que ya dio París, Texas hace 20 años, ofrece una historia adusta e impar de otro cowboy moderno perdido en el desierto de su propia existencia; de nuevo busca salvarse desandando su vida y en vez de a Nastassja Kinski encuentra a Sarah Polley, que en aquel entonces no debía de haber nacido. Sentimiento y credibilidad suelen puntuar por debajo de la iconografía en el cine de Wenders y sin embargo deja un nudo cierto y este no vuelvas por aquí del título tampoco deja de ser verdad por ser mentira: al cowboy que huye a caballo de sí mismo le dice que hay un sitio para después del sexo, las drogas y el rock and roll. Aunque sea en un pueblo desgastado por el sol y la música de T Bone Burnett, junto a una madre- -la eterna Eva Marie Saint- una mujer y una hija. Basta dar la cara y Shepard la pone. Mariza representa uno de los iconos de la música lusa actual además, carta de ciudadanía muchos de los artistas mencionados, siempre que se reconozca que, a la cabeza de todos, se encuentra José Afonso, el humilde cantor de Aveiro. Zeca Afonso fue una especie de Woody Guthrie portugués, comprometido y moral, al que la historia terminó reservando un destino acorde con su existencia. Su primera grabación fue realizada con la tutela de Louis Gois y se llamó Fados de Coimbra en honor de la ciudad que vio cómo transcurrían sus años de infancia y adolescencia. JAVIER PRIETO El jazz, un estilo en expansión Mucho más interesante, el jazz en Portugal tiene suficiente poso en los discos como para ser tenido en cuenta en el extenso catálogo de la gran música libre continental. Los grupos del contrabajista Carlos Barreto, los del pianista Bernardo Sassetti (en ocasiones, formando con nuestro paisano Perico Sambeat) los del saxofonista Carlos Martins y el dúo compuesto por la vocalista Maria Joao y el pianista Mario Laginha- -por no citar a instrumentistas tan transgresores como el guitarrista Ricardo Rocha- tienen un espacio reservado en las tiendas. Y no hace mucho llegó una propuesta de solvente virtuosismo instrumental, especializada en atajos flagrantes a través del flamenco y de la culta música de cámara: el guitarrista y compositor Manuel D Oliveira. Este hombre, como Bernardo Sassetti, cuenta con el sólido apoyo de dos de nuestros jazzistas más enjundiosos: el saxofonista Jorge Pardo y el bajista eléctrico Carles Benavent, ambos componentes del antiguo grupo de Paco de Lucía. José Afonso, guía y mentor Tiempo después, finalizando la década de los 60, este hombre sacaría el fado del reducto estrictamente folclórico al que le dejaba reducido su identidad, para convertirlo apenas en una seña de identidad para la nueva canción que ya se estaba gestando. Figura verdaderamente brújula, artística y éticamente, en el periodo pre y pos revolucionario portugués, José Afonso es guía y mentor de numerosos cancionistas, muchos de ellos hoy convertidos en maestros. La memoria más inmediata impide no citar ahora los nombres de Sergio Godihno, el crooner Carlos Do Carmo, Luís Cíllia, Vitorino y Janita Salomé, Fausto o Luis Represas, y, tras ellos- o como consecuencia de ellos- su variante más tradicional: los grupos Vai de Roda, Gaieiros de Lisboa, Brigada Victor Jara y Ronda dos Quatro Caminhos. Una imagen de la nueva película de Wim Wenders